La fiebre por los k-drama no hace más que aumentar. Pocas son las semanas de 2024 en las que no ha llegado a Netflix una de esas series eternas (tienen entre 10 y 20 capítulos por temporada, de más de una hora de duración) que no son más que 'culebrones' en las que el romance y el drama se combinan de forma realmente adictiva.
Cuando he empezado a ver Adiós, Tierra en Netflix, su nuevo k-drama de referencia, lo hice pensando que estaba frente a una serie de catástrofes en la que la comunidad científica iba a intentar destruir un asteroide que amenaza con acabar con la humanidad tal y cómo la conocemos. Sin embargo, lo que me he encontrado ha sido un k-drama clásico en el que lo más importante es el ser humano, sus relaciones y la forma en la que actuaría en caso de una catástrofe inminente. Y lo cierto es que me ha convencido lo suficiente como para terminarla.
El argumento de Adiós, Tierra busca que respondamos a una pregunta. ¿Qué haríamos si nos dicen que quedan tan solo 200 días de vida? El asteroide Dina se acerca a la Tierra y el lugar elegido para el impacto es Corea del Sur. Si bien algunos habitantes han conseguido escapar, no todos se pueden salvar y algunos tendrán que quedarse y elegir cómo pasar los últimos 200 días de vida.
En este contexto, una profesora lucha por mantener a salvo a sus antiguos alumnos, cueste lo que cueste.
El asteroide Dina va a destruir el mundo, o como mínimo a la península de Corea. Una pequeña parte de la población emigró, pero la gran mayoría tuvo que quedarse en Corea del Sur a la espera de una muerte segura. Sin embargo, el epicentro de la trama no es tanto el impacto del asteroide, como sí las reacciones en la población. Nuestra protagonista, por ejemplo, se propone como último objetivo en su vida proteger a sus alumnos cueste lo que cueste. Y en 12 horas de serie (12 capítulos de 1 hora) hay muchos momentos que nos permiten explorar el drama que rodea a esta situación, el verdadero significado de la humanidad.
Como sucede en otros muchos k-drama, quizás hay demasiado personajes. Sin embargo, como el metraje es suficiente, podemos indagar lo suficiente en cada uno de ellos. Eso sí, tres de ellos serán los protagonistas absolutos de un show que no sabe si quiere ser un drama de ciencia ficción, o un k-drama tradicional. Hay momentos en los que podríamos estar viendo Deep Impact o Armageddon, pero en otros (la mayoría), estamos ante el enésimo k-drama, con sus idas y venidas y sus relaciones un tanto estereotipadas.
Pese a todo, Adiós, Tierra es mucho más entretenida que, por ejemplo, Urgencias existenciales (se estrenó hace pocas semanas), y lo es porque el tema que trata permite alejarse del k-drama clásico para exponer desde una perspectiva humana el fin de la vida.

Ahora bien, no comprendo el maltrato que Netflix sigue desarrollando hacia la ficción coreana, con poca disponibilidad de doblajes y obligando al espectador de España a consumirla, o bien en versión original subtitulada, o bien doblada al español de Latinoamérica. Adiós, Tierra es bastante mejor que la media de k-drama que nos llegan y debería de haber recibido el trato que merecía.
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