Warner Bros. Discovery alcanzó un acuerdo con Netflix para emitir en el catálogo de la plataforma de streaming de color rojo algunas de las series más míticas de HBO. Una alianza histórica que ha provocado que proyectos como 'A dos metros bajo tierra', 'Hermanos de sangre' o 'True Blood' se puedan ver en Netflix, pese a ser la competencia directa.
El último estreno que ha llegado bajo este paraguas es 'The Staircase', una miniserie menos conocida que las producciones mencionadas y que está basada en hechos reales. Protagonizada por Colin Firth y Toni Collette y con la participación de Parker Posey y Sophie Turner, sus ocho episodios esconden una historia que ocurrió a principios de milenio y que te dejará helado si todavía no la conoces.
Era la madrugada del 9 de diciembre de 2001 cuando la vida de una familia entera se partió en dos. Kathleen Peterson apareció sin vida al pie de una escalera en su casa de Durham (Carolina del Norte). Su marido, el escritor Michael Peterson, llamó al 911 totalmente roto. Dijo que fue un accidente, que ella se había resbalado. Sin embargo, cuando llegaron los agentes y vieron tal cantidad de sangre y las heridas en la cabeza, algo no cuadraba del todo.
La policía apuntó a Michael casi desde el primer momento. La fiscalía sostenía que aquello no podía ser una simple caída: las lesiones eran demasiado severas, demasiado extrañas. Y como si eso fuera poco, el juicio fue destapando capas de la vida privada de Peterson que lo pintaban de una forma muy distinta a la del marido devastado por el dolor. Relaciones extramatrimoniales, posibles problemas económicos… El jurado lo vio culpable, y en 2003 fue condenado.
Sin embargo, la historia dio un giro. Años después se descubrió que uno de los forenses clave en el juicio (el que aseguró que las heridas de Kathleen eran compatibles con una agresión) había manipulado pruebas en otros casos. Michael Peterson consiguió un nuevo juicio y en 2017 aceptó una declaración de culpabilidad tipo Alford: una fórmula legal que le permitió salir de prisión sin reconocer que había matado a su mujer. Algo que no ha hecho a día de hoy.

Luego está lo que muchos llaman 'la teoría del búho'. Aunque suene a locura, algunos investigadores han planteado en serio que Kathleen pudo haber sido atacada por un búho en el exterior de la casa antes de caer por las escaleras. Las heridas en el cuero cabelludo, las plumas encontradas en la escena, la disposición de la sangre... Son detalles que encajarían, aunque es prácticamente imposible demostrarlo.
Y esa es, precisamente, la razón por la que este caso no te suelta. Porque después de más de dos décadas, juicios, documentales y miniseries como 'The Staircase', nadie puede decir con total certeza qué pasó aquella noche en esa escalera. Solo hay versiones, dudas y una mujer que murió y cuya historia todavía no tiene un final claro.
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