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Análisis Anno 1800: Una carta de amor a la estrategia

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ANÁLISIS

A lo largo de mi vida, he jugado a una infinidad de videojuegos de gestión, estrategia y construcción y, si hay algo que creo que es un elemento indispensable en estos, es lo que yo llamo el efecto dominó. Esto, es la capacidad de un videojuego para poner sobre la mesa una infinidad de piezas pequeñas (como las de un dominó) pero no pedirte que las manejes todas, sino que toques, de principio, solo una de ellas, para que poco a poco toda la cadena de piezas se vaya desmoronando y dejando entrever la complejidad de la obra. Y, precisamente, esto es algo que Anno 1800 consigue abordar a la perfección.

La nueva entrega de la franquicia nos devuelve al pasado tras las aventuras futuristas de Anno 2070 y Anno 2205. Corre el año 1800 y somos el dueño de una tierra con el objetivo de convertir una zona prácticamente virgen en toda una urbe cargada de sus negocios, sus industrias y, sobre todo, sus trabajadores, sindicatos y revueltas. Así da el pistoletazo la nueva apuesta por la estrategia y la gestión de Ubisoft. Si queréis saber más, os invitamos a que nos acompañéis en nuestro análisis de Anno 1800.

El maestro del efecto dominó

Anno 1800 incluye tres modos de juego diferentes, que son la campaña, el modo libre (sandbox) y el multijugador. Estas tres opciones son, estructuralmente y a nivel de mecánicas, idénticas con la excepción de que, en la campaña, recibimos una pequeña guía en forma de misiones que ir completando mientras que, en multijugador, el resto de potencias están dominadas por jugadores reales. Con esto en mente, podemos comenzar a hablar de cómo Anno 1800 desenvuelve sus piezas para crear el efecto dominó que comentaba en la introducción.

El videojuego da el pistoletazo de salida pidiéndonos que, básicamente, construyamos y gestionemos una pequeña aldea, como si estuviéramos empezando una partida de Cities: Skylines. Tendremos que preocuparnos de ir supliendo las necesidades, en un principio muy básicas, de nuestros habitantes, creando un sistema de carreteras y conexiones eficiente y contentando a toda la población para atraer nuevos habitantes. Aquí el videojuego es bastante sencillo y los recursos que necesitamos se obtienen de forma muy directa a través de unas pocas edificaciones.

Pero la cosa se pone interesante cuando vamos avanzando y hacemos que nuestros granjeros evolucionen a trabajadores. Aquí, las necesidades de estos no serán tan simples como ropa y comida y, para cumplir con los requisitos, tendremos que comenzar a crear cadenas de producción. Por ejemplo, para obtener madera, ya requeriremos de una construcción dedicada a talar árboles y de un aserradero en el que adecuar los troncos para su uso en otras construcciones. De este modo, esa pieza inicial ya se convierte en otras dos que se caen. Y, a medida que avanzamos, Anno 1800 va haciéndose cada vez más y más complejo.

Pero lo bueno de ir desenvolviéndose así, poco a poco y sin prisa, es que en ningún momento nos sentimos abrumados por las decenas o centenas de opciones que llegan a presentársenos en las etapas más avanzadas de la partida porque, para llegar a ese punto, hemos tenido que dominar y ver todas las piezas que preceden a este momento. Anno 1800 consigue bordar este efecto dominó y es capaz de resultar relativamente asequible de principio para ir evolucionando junto al jugador y convertirse en un videojuego increíblemente complejo y profundo.

Pero lo mejor de todo es que los sistemas que integran esta complejidad están perfectamente relacionados entre sí. El comercio puede suplir la falta de algún material pero, a la vez, el videojuego nos obliga a explorar otras zonas, dentro del nuevo mundo, en busca de una fuente abundante y estable de dicho material si queremos avanzar. Y, así, llegamos a poseer dos mapas simultáneos, pues colonizaremos zonas del otro lado del charco en busca de recursos que, con el tiempo, se convertirán en el alma de auténticas urbes.

«La revolución no es una manzana que cae cuando está podrida. La tienes que hacer caer»

Si hay algo que se le pueda echar en cara a Anno 1800 es el poco esmero en la construcción de diálogos y personajes que, por otro lado, son totalmente prescindibles. Sobre todo a lo largo de la campaña nos encontramos con diversos personajes (e incluso un antagonista) que carecen de relevancia alguna para el propósito de la obra. Están ahí, más de atrezzo que como un elemento real, y que ni siquiera son indispensables. Podríamos completar la campaña sin estos personajes y no solo no empeoraría, sino que puede que incluso mejorara quitando los monólogos que no van a ningún lado y las explicaciones demasiado largas.

Sin embargo, en contraposición a la intrascendencia de estos personajes, tenemos una narrativa mucho más sutil, sumergida entre las mecánicas jugables de la obra, que sí es capaz de brillar con luz propia. Anno 1800 transcurre en una época realmente turbulenta: la revolución industrial. Los rápidos cambios técnicos se encuentran con una sociedad muy desequilibrada en donde la clase trabajadora se lleva la peor parte y es aquí donde surgen los movimientos obreros. Y Anno 1800 es capaz de captar la esencia y trasladarla al jugador, que está en una posición opuesta a la del obrero.

Y, aun así, el videojuego es capaz de premiar al usuario cuando aplica las políticas que favorecen al pueblo, mantiene la industrialización controlada y, en general, no abraza los mayores horrores del capitalismo. Porque, sí, podemos convertirnos en auténticos tiranos, pero Anno 1800 no está pensado para ello y acaba devolviéndonos todo en forma de revueltas y protestas que fácilmente pueden arruinar toda nuestra partida. Pan para hoy y hambre para mañana, como dice el refranero español.

Luces y sombras en lo técnico

Entrando en el apartado visual de Anno 1800, nos encontramos con un videojuego que logra hacer que todo luzca de forma espectacular, no tanto gracias al apartado técnico, sino más bien por contar con un diseño artístico estupendo. Las animaciones están logradas, la paleta de colores permite distinguir todo con claridad y, en general, los diseños de edificaciones y personajes son capaces de ir evolucionando con el tiempo y marcar bien en qué punto de esta revolución industrial estamos.

En contrapartida, el rendimiento de la obra sufre tirones en el momento en el que alejamos la vista para tener una perspectiva completa de las ciudades más grandes del videojuego. La cantidad de objetos en pantalla, las animaciones de todo ello y los sistemas que, por debajo de lo que vemos, interactúan entre sí, resulta demasiado para muchos ordenadores e, incluso cumpliendo con los requisitos ofrecidos por Ubisoft, es posible que suframos algunos tirones que, si bien no afectan de forma considerable a la experiencia, pueden resultar molestos.

La mejor entrega de la franquicia

En resumen, Anno 1800 es un videojuego enorme, complejo y completo, pero que, gracias a ir desenvolviéndose poco a poco y contar con una campaña que nos da la mano a través de misiones, es capaz de resultar asequible incluso para gente ajena al género. Un city-builder que se va transformando, poco a poco, en todo un título de estrategia en tiempo real para dar como resultado la experiencia más gratificante y redonda de toda la franquicia.

No es perfecto y cuenta con algunos fallos, sobre todo en el apartado narrativo, que evitan que sea una obra sobresaliente; pero lo que está claro es que las virtudes son más numerosas y pesan más. Todos los sistemas del videojuego funcionan a la perfección y son capaces de interactuar entre sí para resultar incluso más que la suma de sus partes. Anno 1800 es una obra que ningún fan del género se debería perder, un videojuego que rebosa calidad y que se convierte no solo en la mejor entrega de la franquicia, sino en uno de los mejores videojuegos de estrategia de los últimos años.

Redactado por:

Videojuerguista desde siempre. Fan incondicional de Fallout y Star Wars y amante del RPG viejuno. Hablo de videojuegos, cine, series o lo que me dejen. Ah, y me gustan los números.

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