El HD-2D se ha convertido en un estilo visual habitual en los desarrollos de los últimos años, sobre todo en los que conciernen a Square Enix y a los desarrollos de Team Asano en particular. Hemos visto muchas obras centradas en el género de los JRPG, pero con The Adventures of Elliot: The Millennium Tales se va un paso más allá para enfrentarnos a una aventura de acción RPG que recuerda y mucho a las aventuras clásicas de Zelda, con un mapa que poder recorrer con libertad, repleto de secretos y mazmorras, y con la necesidad de ir desbloqueando herramientas, armas y habilidades para poder ir adentrándonos en todos su recovecos.
¿El resultado? Una aventura notable y muy disfrutona, que propone decenas de horas de contenido y que siempre es agradable. Combates muy entretenidos, mazmorras desafiantes, zonas de plataformas y de puzzles bien pensados, sensación de estar avanzando y mejorando constantemente... con un sistema de mejora del personaje que puede resultar algo más divisorio, por la importancia del azar, y con un problema consistente en todos los desarrollos de Team Asano que apuestan por el HD-2D: falta mucha personalidad propia que haga que sus obras sean realmente memorablesy únicas. Pero ojo, porque a pesar de ello el resultado es muy bueno y deja con un gran sabor de boca.
En busca de la personalidad propia
Porque hace años, cuando no estábamos nada acostumbrados a ver el HD-2D en la industria, títulos como Octopath Traveler resultaron un soplo de aire fresco magnífico. Ahora, sin embargo, se han convertido en algo muy habitual. ¿Es una estética bonita? Por supuesto, y es innegable que The Adventures of Elliot: The Millennium Tales es un título precioso en el que da gusto adentrarse por las distintas zonas de su mundo. Sin embargo, esa sensación de reiteración y un guion algo plano (que podría haber servido para cualquier otro género o título de este estilo, si me preguntas), nos deja con una aventura que falla en su autenticidad. Es un gran juego, pero nada memorable.
Si lo piensas, los grandes títulos RPG, JRPG e, incluso, los RPG de acción como los que hoy nos ocupan, se quedaron en nuestra memoria gracias a su historia y sus personajes, a sus elementos únicos y emotivos. Recordamos con emoción a Final Fantasy VII por su historia, drama y personajes, pero no recordamos al milímetro cómo es su sistema de combate, por ejemplo. El HD-2D continúa siendo muy efectista, dejando estampas muy bonitas, pero también hace que sus obras se aglutinen en una especie de saco que se percibe como "una más". The Adventures of Elliot: The Millennium Tales tiene elementos diferenciadores, por supuesto, pero ninguno que lo haga especial del todo. Pero no temas: el juego es muy divertido y te lo pasas en grande con él.
Aventuras al más puro estilo Zelda
Porque además de abrazar el HD-2D y la estructura de narración típica de cualquier JRPG, con muchos diálogos, The Adventures of Elliot: The Millennium Tales bebe mucho de los Zelda clásicos para crear una fórmula muy divertida y adictiva. Se nos irán proporcionando misiones principales y secundarias, dispersadas por su pequeño mundo abierto, que también está repleto de cofres, secretos y "santuarios" al puro estilo Zelda que nos permiten completar un desafío para mejorar alguna de nuestras características, ya sea la salud total o la mejora de alguna de nuestras habilidades, por ejemplo.
Por tanto, el juego invita constantemente a explorar hasta el último rincón en busca de estos secretos y mejoras. Sin embargo, de forma más que habitual nos iremos encontrando con obstáculos que nos irán impidiendo el progreso por diferentes caminos: un muro que no podremos romper hasta disponer de bombas, un salto demasiado grande hasta que no compremos un objeto u obtengamos una habilidad... y esto también ocurre, incluso, dentro de las propias mazmorras: podemos explorarlas, pero es posible que alguno de sus caminos sea inaccesible en ese momento.
The Adventures of Elliot: The Milennium Tales quiere, constantemente, que vayas echando un vistazo a su mapa y limpiando los iconos de puertas, cofres y mazmorras, mientras recuerdas qué lugar debes volver a visitar ahora que tienes una nueva habilidad que te permitirá ir avanzando. Y funciona genial en términos de estructura: la sensación, como decía, recuerda a los Zelda clásicos en el mejor de los sentidos, y siempre es una gozada revisitar ciertos lugares en busca de nuevos secretos y tesoros.
Saca la espada (y un puñado de armas más)
Las aventuras sin peligro no son aventuras, y en The Adventures of Elliot: The Millenium Tales tiene un montón de tipos de enemigos desperdigados por su mundo abierto y mazmorras, haciendo que combatir sea lo común. A nuestra disposición tenemos un montón de armas que iremos consiguiendo a lo largo de nuestras aventuras, desde nuestra espada inicial hasta las bombas, pasando por arco, bumerán, lanza y otras sorpresas. La gracia no sólo está en la variedad, sino en la necesidad de utilizar la mayoría de estas herramientas.
Porque los enemigos atacan y se defienden de maneras diferentes, haciendo que cada situación sea más favorable utilizando un tipo de arma. Por ello, será habitual que vayamos cambiando de arma en cada enfrentamiento, aunque tengamos nuestras favoritas, dando mucha variedad. Además, de forma constante también nos iremos encontrando con jefes muy desafiantes, de gran tamaño y de movimientos únicos, que pondrán a prueba nuestras habilidades. Todos estos enfrentamientos son muy divertidos y gratificantes, haciendo que sea necesario conocer todas las armas y actuar en consecuencia.
Te recomiendo jugar en la dificultad Difícil, sobre todo si ya tienes bagaje en otros juegos similares o eres un jugador habitual, ya que ese pequeño extra de desafío mejora por mucho la aventura: que cada enfrentamiento pueda ser determinante mejora la experiencia, y hace que los enfrentamientos con los jefes, además, sean realmente espectaculares y tensos. Y aquí no acaba la cosa, porque The Adventures of Elliot: The Millenium Tales también se define como RPG por su sistema de mejoras del personaje, que va a resultar algo divisorio y que a mí, personalmente, no me ha convencido del todo.
Mejora tus armas... con la ayuda del azar
Lo que hace The Adventures of Elliot: The Millennium Tales es proporcionarnos un tipo de recurso cuando combatimos y derrotamos a los enemigos que podemos utilizar en algunos comerciantes para desbloquear mejoras para nuestras armas, que se generan de forma aleatoria. Por tanto, podremos ir desbloqueando pequeñas habilidades, mejoras de atributos y características con este sistema, aleatoriamente, lo que nos permite ir construyendo builds diferentes para cada una de nuestras armas.
Por ejemplo, puedes hacer que tu espada se centre en un porcentaje alto de ataques críticos mejorando el daño de estos, o puedes hacer que el bumerán ataque dos veces en lugar de una, combinándolo con otra habilidad. Las posibilidades son muy grandes y es divertido ir comprobando qué tenemos disponible y cómo podemos mejorar, aunque este sistema de farmeo y obtención de mejoras aleatorio puede resultar divisorio. Además, también le quita parte de la gracia a buscar los cofres repartidos por todo su mundo: la mayoría recompensa con estas mejoras aleatorias, por lo que puedes obtener mejoras repetidas (que se intercambian por puntos que poder volver a utilizar en obtener nuevas mejoras al azar).
¿Demasiado largo?
Me da la sensación, viendo cómo funciona este sistema y otros elementos de The Adventures of Elliot: The Millennium Tales, que se ha querido alargar la experiencia más de lo que quizás debería, y algo artificialmente. Porque esto también provoca que haya muchos enfrentamientos repetidos con jefes (aunque sean variaciones más fuertes, por ejemplo), junto a otro de los elementos clave del juego: podemos visitar diferentes Eras del mismo mapa, cada una con pequeñas variaciones y elementos propios, pero que no deja de invitarnos a recorrer de nuevo el mismo mundo y enfrentarnos, prácticamente, a los mismos enemigos.
Por eso digo que estas decisiones van a ser divisorias: te encantará si realmente disfrutar de su propuesta y no te importan los elementos aleatorios y volver a transitar por las mismas zonas (aunque con variaciones) varias veces, pero creo que The Adventures of Elliot: The Millennium Tales hubiese sido un mejor juego con una experiencia más comedida, más corta y centrada, que con esta necesidad de alargar la experiencia.
Sin embargo, en su núcleo, The Adventures of Elliot: The Millennium Tales es un juego tremendamente divertido, entretenido y muy disfrutable, sobre todo para los jugadores que amen las aventuras al estilo de los Zelda más clásicos. Gustará más o menos su sistema de mejoras y su necesidad de repetición para alargar la experiencia, junto a una historia y unos personajes que no logran ser memorables. Falta personalidad propia, pero sobra diversión, y no hay muchos juegos actuales que puedan hacernos rememorar a ese Link de antaño.
The Adventures of Elliot: The Millennium Tales
Analizado en PS5
VideoGame
8
Puntuación Areajugones: Notable
The Adventures of Elliot: The Millennium Tales es un juego muy divertido, que sabe trasladar la esencia de los Zelda clásicos a la actualidad. Le falta personalidad propia, el sistema de mejoras aleatorio dividirá, y hubiese funcionado mejor siendo más comedido. Pero el combate, las mazmorras y la exploración funcionan y son adictivas.
La exploración de su mundo.
El combate, más interesante y profundo de lo que parece.
Mazmorras bien diseñadas y desafiantes.
Enfrentamientos con jefes muy épicos.
Es adictivo e invita recorrer cada rincón.
Debería ser la norma, pero está traducido al español.
Le falta personalidad propia: la historia, los personajes, la estética...
El sistema de mejoras aleatorio.
Es reiterativo y repetitivo: más comedido hubiese sido mejor.
Duración: 30-40 horas
Jugadores: 1-2 (uno controlando a Elliot, otro al hada Faye)
Periodista especializado en videojuegos, tecnología y entretenimiento. Multidisciplinar, con más de 10 años de experiencia ininterrumpida en el mundo digital, liderando equipos de redacción, redes sociales y contenido multimedia en algunos de los medios más importantes de España. Apasionado y dedicado, actualmente crea contenido en SPORT y Areajugones.