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Análisis Dragon Marked for Death

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Análisis Dragon Marked for Death

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Al toparnos ante Dragon Marked for Death, nos hemos encontrado con una aventura de rol imperfecta, con muchas asperezas y con varios títulos como inspiración que se hacen palpable, sobre todo, en su jugabilidad: hablamos de una mezcla curiosa entre Monster Hunter y Dark Souls en 2D bajo una estética de 16 bits muy llamativa. Pero durante las 20 horas que nos ha durado la historia principal (aún nos quedan bastante secundarias), hemos sufrido, hemos reído y hemos llorado de emoción al poder pasar de misión tras numerosos intentos.

Estas asperezas y errores que iremos comentando en las próximas líneas, sin duda, llegan de un desarrollo que se ha prolongado más de una década, puesto que era un videojuego pensado para PSP. Tampoco ayuda a decisiones de diseño curiosas, como un limitador de tiempo que en las misiones no permite explorar todo el escenario en una única pasada, algo que hubiéramos agradecido para no tener que repetir tantas veces los objetivos; aunque por otro lado, estamos ante un juego en el que el grindeo es muy importante, por lo que no deja de ser una forma de facilitarnos este hecho. Porque, sin dudas, una de sus mayores limitaciones es que, si jugamos nosotros solos, Dargon Marked for Death no es tan divertido como en cooperativo, algo que ocurre al contrario en Monster Hunter, por ejemplo, en el que ambos modos son igualmente divertidos.

dragon marked for death

Desplazamiento lateral con numerosos ataques y habilidades

Otra decisión polémica es dividir el título en “dos packs” que nos ofrecen, cada uno de ellos, hasta dos héroes/clases a elegir: hablamos de Emperatriz, Guerrero, Shinobi y Bruja. Su elección no cambia la historia, por lo que si compráis un pack solo y no los dos, no habrá impedimento en disfrutar de Dragon Marked for Death, pero es una pena que se divida el título de esta forma cuando cuatro héroes tampoco es que sea una cifra muy elevada.

Las dos primeras clases son más fáciles de manejar, algo recomendable en nuestra primera partida; las otras dos, podría quedar limitadas a una rejugabilidad que invite a probar nuevas habilidades, y es que cada uno de estos personajes tiene sus propios ataques, algo que gustará a los jugadores que disfruten de los retos y del interés de mejorar en todos los sentidos al controlar uno u otro héroe. Porque estamos ante un combate frenético que nos hará pensar qué ataque realizar y cuál es la mejor manera de escapar.

 

No vale con pulsar todos los botones a la vez, sino que, sobre todo con los jefes finales, habrá que estudiar adecuadamente sus movimientos para elegir la estrategia exitosa, además de saber cuál puede ser el elemento al que sea resistente. Fuego, hielo, viento, electricidad… Los elementos en Dragon Marked for Death son tan (o más) importantes que en cualquier otro título de rol. Y aunque podáis pensar que solo los jefes finales nos pondrán en aprietos, lo cierto es que cualquier enemigo que veáis puede eliminaros de varios golpes; sobre todo, al comienzo de nuestra partida, momento en el que no conocemos como se mueve una criatura alada o cómo ataca un molusco morado. Cada enemigo tiene sus pautas de movimiento y de defensa, por lo que estudiarlas siempre será la clave del éxito.

 

¿Pero en qué se parece Dragon Marked for Death a Monster Hunter o Dark Souls? Por un lado, en esa necesidad de estudiar el entorno y a los enemigos; a sus ataques y a sus defensas; a sus habilidades y a sus comportamientos. Estamos ante un videojuego con una dificultad endiablada que no es nada sencillo y, por lo tanto, muchas de las horas que pasamos frente a la pantalla es viendo la pantalla de “muerte”. Pero la estructura de las misiones también recuerda a la saga de monstruos de Capcom: aunque hay una historia algo más elaborada, lo cierto es que aquí lo importante es realizar misiones principales y secundarias, divididas en estrellas según su dificultad. Mientras que las secundarias, como su palabra nos dice, no son obligatorias, son más que recomendables para subir de nivel; un nivel progresivo que aumenta cuando terminamos una misión, no durante el transcurso de la misma.

Un estilo gráfico propio y con sabor añejo

No estamos ante un título sobresaliente en el apartado técnico y tampoco en lo artístico: quizás lo fuese en su momento pero ahora, con el mercado independiente en auge, lo cierto es que este estilo 16 bits no sorprende. Pero sí es muy propio, nos recuerda a que es un videojuego con un desarrollo tortuoso que no ha querido olvidarse de su esencia, y ese sabor añejo que tiene, con una paleta de colores poco contrastada, se ve genial en la pantalla de Nintendo Switch. Su banda sonora sí nos ha parecido una buena muestra de que en Japón se sigue haciendo buena música; hay un tema para cada ocasión y es una lista bastante extensa. Un ejemplo de cómo trabajar este apartado.

Un título exigente que llega algo tarde pero sorprenderá a jugadores de la vieja escuela

No es un título sencillo de recomendar pero sí sois seguidores del rol de vieja escuela y queréis un gran reto, Dragon Marked for Death es vuestra opción en estos momentos. Horas y horas de aventuras que, si no disfrutáis en compañía, pueden saber a poco, pero que sí lográis usar su multijugador, os garantizarán mucha diversión.

Redactado por:

Amante de los videojuegos y del cine. Quizás The Legend of Zelda y Final Fantasy ocupen un lugar más alto en mi corazón que otros videojuegos, pero amo a todos los que me divierten por igual. Cine de ciencia ficción como forma de vida

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