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Análisis Gylt

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ANÁLISIS

Análisis Gylt

Una experiencia amena pero que no llega a resultar nada memorable

Publicado el 2
  • Plataformas: Stadia
  • Fecha de lanzamiento: 19/11/2019
  • Desarrollador: Tequila Works

Google Stadia ya está entre nosotros y uno de sus primeros juegos exclusivos es Gylt. Lo nuevo de Tequila Works, como ya viene siendo habitual en el estudio español, ha despertado el interés de miles de personas con una estética que se balancea entre lo cartoon y lo tétrico, cercano casi, en primera instancia, a Little Nightmares.

Después de los aclamados RiME y The Sexy Brutale en 2017, Tequila Works vuelve a la carga con una nueva obra que vuelve a hacer de la narrativa intimista uno de sus focos. Rodeando esto con toques de aventura, acción, sigilo y terror, pone sobre la mesa una propuesta realmente llamativa para todos los jugadores de Stadia. Pero, ¿merece realmente la pena Gylt?

Muchos ingredientes, una receta

Gylt es un videojuego que se crea a partir de muchas piezas diferentes que, a priori, no tienen un porpósito común. Como comentaba en la introducción, lo nuevo de Tequila incluye elementos de acción, sigilo, puzles, aventura e incluso del survival horror.

Desde el punto de vista jugable, Gylt es una obra que no reinventa nada ni resulta especialmente novedosa. Se trata de una aventura lineal en la que los puzles se intercalan con las zonas plagadas de enemigos. Destaca que, estos enemigos, normalmente están diseñados de tal forma que la acción directa no sea sino la última decisión, primando el sigilo sobre cualquier otro tipo de aproximación a la situación.

Pero pese a que se trata de la última de las alternativas, Gylt también cuenta con acción. Toda ella se encuentra articulada en torno al uso de los distintos dispositivos cotidianos que tenemos a nuestro alcance. Comenzando con una linterna y pasando por extintores y otro tipo de dispositivos, Gylt es capaz de meter una pizca de acción dentro de su obra sin recurrir a la violencia directa en la piel de una niña pequeña, cosa que se agradece bastante.

Sin embargo, como bien reza el refranero, "quien mucho abarca poco aprieta". Y Gylt se pierde en un sinfín de géneros sin llegar a profundizar o explotar de forma relevante ninguno de ellos. Los puzles son bastante sencillos, las peleas contra los jefes se basan en dominar una mecánica concreta y los niveles están diseñados de tal forma que de un simple vistazo se puede reconocer la ruta a seguir para avanzar sin ser detectado.

Así, Gylt se convierte en una aventura narrativa que picotea de aquí y de allá en términos jugables, pero que evita cualquier tipo de reto. El objetivo principal del juego es que avances, que descubras el siguiente paso que da la historia. Esto no es malo per se, pero el gran fallo se encuentra en que esa narrativa en la que se enfoca no resulta suficiente para sustentar estos sacrificios en el apartado jugable.

Una historia de dolor

La narrativa de Gylt va muy en línea con el trabajo de Tequila Works y apuesta por un tono intimista, alegórico y cargado de dolor y sufrimiento. Sin entrar en demasiados detalles para evitar spoilers, el videojuego nos pone en la piel de una joven víctima de abusos escolares que se aventura por la ciudad en busca de un familiar desaparecido.

Sin embargo, esta ciudad en la que nos movemos está plagada de monstruos y peligros. La mayoría de veces, estos monstruos son completamente alegóricos y no son más que los demonios de nuestra protagonista; pero también deberemos hacer frente (o más bien, evitar hacer frente) a monstruos más reales en forma de aquellos que nos acosan.

Pero, en contra de esta propuesta tan interesante, nos encontramos con una historia que no avanza. La historia es el principal aliciente de este Gylt y, sin embargo, parece más un telón de fondo; un contexto y una excusa para llevarnos de un lado a otro, en lugar de un auténtico pilar sobre el que sustentar el resto de la experiencia.

Como resultado, Gylt se queda algo cojo, algo falto de dirección. La narrativa es capaz de ser conmovedora y dar un mensaje, pero le falta un desarrollo propio e interesante; le falta algo más carismático que consiga hacer que nos interesemos más por la historia una vez que nos atrapa en los sentimientos de su protagonista.

Choque estético

Desde el punto de vista estético, Gylt es un auténtico logro, una obra que entra por los ojos desde el primer momento. El juego se crea con una estética cartoon que exagera rasgos y dota tanto a personajes como entornos de una expresividad especial. Cada elemento que aparece en pantalla tiene un significado y, lo cierto, es que funciona genial. Pero es el choque, la aparente contradicción, entre esta estética cartoon y la temática oscura y casi tétrica de la obra lo que mejor queda al final.

Siguiendo la estela en cierta medida de lo visto en Little Nightmares, Tequila lanza una estética cartoon para representar elementos tétricos que ponen el punto de terror en la obra. El resultado es un videojuego que entra por los ojos y que es capaz de resultar de lo más bonito del 2019 a nivel visual.

Pero lo mejor de este apartado estético es que no cumple una función meramente estética, sino que aporta su granito de arena a la narrativa. Gylt es un juego totalmente alegórico en donde cada monstruo es, en realidad, mucho más que una bestia imaginaria. Y esto es algo que el juego aprovecha a la perfección. Se consigue crear tensión, pero también decir algo, transmitir algo.

Conclusiones

Gylt es un videojuego que, pese a la calidad de sus propuestas, parece quedarse un poco cojo en todo. Se trata de una obra que resulta amena e interesante de principio a fin, pero que no llega a profundizar en ninguno de sus apartados lo suficiente como para llegar a ser memorable. Aunque el tiempo que le hemos dedicado ha resultado agradable, lo cierto es que no parece que vaya a ser un videojuego que recordemos dentro de varios meses cuando echemos la vista atrás. Es un videojuego totalmente mediocre que no destaca ni para bien ni para mal.

Una mezcla de géneros que picotea de todos lados sin llegar a decantarse del todo y una narrativa que pone una propuesta interesante pero que no la desarrolla lo suficiente son los principales motivos de que Gylt pase sin pena ni gloria. No es un videojuego malo ni mucho menos, pero es una obra que parece más hecha para demostrar la existencia de Google Stadia que para triunfar por sí misma. Después del sobresaliente RiME, Gylt resulta un juego demasiado mediocre para el talento que atesora Tequila Works.


Gylt

Analizado en Stadia

VideoGame
6.5
Puntuación Areajugones:
Bueno
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Gylt es un juego mediocre que no destaca ni para bien ni para mal. Tequila Works ha creado una obra que picotea de géneros como la aventura, la acción, el sigilo y hasta el survival horror; pero que no llega a profundizar en ninguno. Todo ello se une a una narrativa intimista que tiene muy buenas bases pero que no llega a desarrollarse lo suficiente para dar como resultado una obra amena pero que no se consolida como algo memorable.

Jugabilidad

Historia

Gráficos

Duración

Duración: 6 horas
Jugadores: 1
Idiomas: Castellano

Política de puntuación

Etiquetado en :

Gylt

Redactado por:

Videojuerguista, lector y cinéfilo desde que tengo uso de razón. Hablo de videojuegos, cine, series o lo que me dejen. Incondicional del RPG clásico, lo indie y el thriller. Me gustan los números y puedes encontrarme con una raqueta en la mano.