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Análisis The Pathless

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Análisis The Pathless

Los creadores de Abzû regresan a la acción con una aventura arriesgada que, en ocasiones, consigue lo que busca

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The Pathless se trata de la nueva apuesta de Giant Squid, el estudio que años atrás nos dejó ya con el original Abzû. En esta ocasión, la desarrolladora tenía los tempos totalmente medidos para aprovechar el lanzamiento de PS5, coronándose así como uno de los pocos exclusivos de consola del ecosistema PlayStation disponibles en la nueva generación. Como era de esperar, el estudio lo ha hecho una vez más bajo un prisma cuanto menos único.

¿Funciona en esta ocasión la propuesta de Giant Squid con The Pathless? ¿Aprovecha sus virtudes adecuadamente y logra equilibrar todo cuanto deja de lado en el proceso? A continuación encontraréis nuestros pensamientos para con esta interesante aventura.

Jugabilidad, el gran reclamo de The Pathless

Si hay unas manillas que aparentemente nunca podrán abandonar a la industria de los videojuegos esas son las que nos hacen sentir que, efectivamente, el personaje que controlamos no es más que un ser digital que responde a nuestros comandos. Con toda lógica, existe una relación de acción-reacción sobre la que necesariamente debe establecerse un videojuego para funcionar... aunque en ocasiones surgen ciertos títulos que consiguen hacer de la relación una más natural, y este es el caso de The Pathless.

Aquellos que hayan jugado alguna vez a Mirror's Edge reconocerán que, en ciertos puntos de la jugabilidad, se consigue tal impulso y sensación de velocidad que parece que el personaje reaccione de forma tan natural como el propio jugador. Es esa idea de control en la que la fluidez y lo instintual se elevan por encima de cualquier otro precepto, y Giant Squid logra esa misma sensación con The Pathless. De hecho, tal es así que solo tardaremos segundos en empezar a quedar embriagados por el movimiento del juego.

The Pathless es un título que mecánicamente cuenta con una apuesta increíblemente sencilla: disparamos con nuestro arco, saltamos, planeamos, nos movemos, damos órdenes muy limitadas a nuestra águila y sentimos cuanto hay a nuestro alrededor; suficientemente sencillo, ¿no? Pues la fluidez del gameplay ya funciona solamente con la idea de disparar el arco y movernos a consecuencia. En The Pathless deberemos dar con unos objetivos repartidos por todo el mapa que nos proporcionarán tanto velocidad como resistencia, haciendo así que nuestras travesías se completen de forma sencilla.

A cada objetivo acertado notaremos cómo caemos presos de la esencia de movimiento de The Pathless, y en ocasiones tendremos algunos objetivos perfectamente alineados para, por ejemplo, escalar por un tronco de árbol gigantesco y completar un salto que nos lleve hacia una zona de terreno elevado. Es en estos instantes donde lo nuevo de Giant Squid alcanza uno de sus puntos más álgidos, y esto es algo que realmente se traslada a todos sus componentes de historia: desde la exploración más básica hasta los enfrentamientos de jefes, todo ello se ve hilado por un ritmo y fluidez que pueden elevar su jugabilidad hasta grandes alturas.

Aun así, incluso dentro de lo que se trata de su componente más brillante encontramos que, en esencia, las guías visuales a los jugadores son muy limitadas. Es entendible por qué Giant Squid apuesta por unos elementos de HUD tan sencillos, el título se llama 'The Pathless' por algo, pero la completa ausencia de mapa, medidores de distancia y en ocasiones dificultad para discernir las zonas de interés de otras meramente secundarias puede hacer que visitar sus distintos puntos no sea una experiencia tan agradable como sí lo es el desplazamiento y la acción general.

Unos entornos con sus más y sus menos

The Pathless guía a los jugadores por una historia en la que debe evitarse que 'El Asesino de Dioses' consiga convertirse en un ser divino y acabe con todo cuanto es conocido. Para ello viajaremos a una isla en la que deberemos rescatar a una serie de bestias divinas que han sido corrompidas por los oscuros poderes del 'Asesino de Dioses', y las cuales responden a un terreno y entornos distintos.

No es difícil apreciar la belleza natural de The Pathless, con unos escenarios que varían a cada bestia divina y en los que podemos encontrarnos en ocasiones con algunas bestias de la naturaleza -sin posibilidad de interactuar de forma directa con ninguna de estas-. Sin embargo, e incluso teniendo en cuenta que podemos encontrarnos con entornos que van desde el verde más alegre hasta el blanco más 'triste', lo cierto es que los entornos no dejan de sentirse como 'skins' los unos de los otros con algún que otro cambio topográfico.

El hecho de que en cada mapa de The Pathless debamos repetir los mismos procesos sin apenas elementos secundarios provoca que toda la magia que pudiera tener el mundo se vea expresada de forma ciertamente limitada. En tal sentido, y aunque de nuevo disfrutaremos en el mundo creado por Giant Squid, los entornos y sus posibilidades no son algo que se quedará con nosotros una vez hayamos completado esta aventura independiente.

Un mundo desaprovechado

En esencia bastante ligado a lo que comentábamos hace un momento: Giant Squid se apoya tanto en los elementos minimalistas de The Pathless que inevitablemente acabamos encontrando un título limitado. La prueba más clara de esto la hallamos en su diseño de niveles y puzles, los cuales a las pocas horas -de una ya limitada duración- acabarán por sentirse poco originales dado que, de una forma u otra, ya habremos experimentado algo similar en el propio juego.

En The Pathless nos encontramos que al explorar su mundo tenemos dos alternativas: o bien dar con las piezas necesarias para desbloquear la purificación de unas torres que nos ayudarán a eliminar mal de un mapa, o completar pequeños puzles que nos darán puntos mediante los que aumentar la mecánica de aleteo del águila -que nos ayudará a mantenernos en altura-. Asimismo, en las diversas estructuras en las que hallaremos las pruebas que nos otorgarán las apuntadas recompensas podremos ver en ocasiones también a antiguos residentes fallecidos... de nuevo sin demasiadas expectativas.

En estas personas fallecidas a veces podremos ver orbitando una esfera azul con la que interactuar, y esta nos dará acceso a los pensamientos, emociones o palabras de sus últimos momentos. No obstante, en la gran mayoría de casos estos orbes no expresarán nada de interés o que no podamos reconocer tras leer solamente el mensaje de un par de los mismos. En este sentido, The Pathless cuenta con un mundo que a veces abraza demasiado su simplicidad y deja de lado oportunidades por establecer pequeñas historias que podrían perfectamente tener sentido.

Por curioso que parezca, en esta idea juega un tanto en contra el hecho de que -por ejemplo- podamos encontrar animales salvajes por todas las zonas de sus distintos mapas. Es decir, si la idea es que The Pathless cuenta con un mundo que ha sido arrasado y desprovisto de toda vida y esperanza, el hecho de ver ciervos o similares nos hace olvidarnos un poco de ello. Además, el aspecto de los animales salvajes -ya que fue introducido- podría haberse extendido hasta algunas criaturas que, de una forma muy mínima a comparación con un jefe, nos hubieran llevado a un pequeño duelo, lo que habría hecho de la exploración de los mapas algo más variado.

Los combates contra jefes y su final, el cenit de The Pathless

Si antes hemos hecho énfasis en que la jugabilidad de The Pathless es el verdadero punto fuerte del título de Giant Squid, ello se debe mayormente porque es gracias a la misma que podemos acabar disfrutando de unos combates contras jefes y final cuanto menos épico. Tal es la satisfacción de estos momentos que incluso puede llegar a generar la sensación de que todo el resto del gameplay es solamente un 'relleno' hasta la gran recompensa que representan estos asombrosos enfrentamientos.

Hay que destacar que prácticamente todas las batallas contra jefes cuentan con una estructura similar: esquivar su cúpula de maldad mientras purificamos las torres, persecución en los bosques, desplazamientos hasta su coliseo particular y enfrentamiento en las diversas fases que pueda presentar el jefe. Es en estos casos donde, a diferencia de para con los entornos, Giant Squid sí que consigue dar a cada uno de sus grandes enemigos una esencia propia, ya sea tanto mediante su diseño como las mecánicas que usarán en combate para intentar alejarnos de su purificación.

A diferencia de en otros momentos, incluso a pesar de que la primera fase de persecución es igual en casi todos los jefes de The Pathless, las pocas variantes hacen que, unido a su fluida jugabilidad, disfrutemos todos los momentos y de hecho se conviertan en unos de los más esperados. En estas situaciones Giant Squid logra evocar un sentimiento que, por lo menos de forma parcial, algunos podrán reconocer como similar a lo experimentado en Shadow of the Colossus, algo que en general ocurre con la mayoría de secciones del título -aunque, como bien hemos apuntado, con unas limitaciones más claras en todos sus puntos-.

Una vez que los jefes nos hayan convencido emprenderemos nuestro camino hasta la conclusión del juego, una que no describiremos por tal de evitar innecesarios spoilers. Sin embargo, sí haremos énfasis en el hecho de que aquí The Pathless logra reunir todos los puntos positivos que hemos experimentado a lo largo de su aventura y dar forma a un cóctel de epicidad que tomaríamos una y otra vez sin llegar a dudarlo. En este punto las fases de combate se multiplican, diversifican y nos enseñan que, posiblemente, el hecho de que en ocasiones The Pathless pueda sentirse un tanto escaso en sus elementos se deba a que Giant Squid siempre tuvo pensada esta explosión de sabores final.

Conclusión

En última instancia, The Pathless se trata de una aventura de breve duración cuyos puntos álgidos hacen que valga la pena saborearla. Aunque a veces nos queda un sabor agridulce por lo limitada que puede llegar a ser la propuesta de Giant Squid -incluso si tiene sentido bajo la idea de desarrollo del juego-, no podemos negar los encantos de la obra, cuya recta final consigue maquillar algunos de sus defectos.


Análisis The Pathless

Analizado en PS5

VideoGame
7.5
Puntuación Areajugones:
Notable
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The Pathless es un título intrigante que confía, sobre todo, en la esencia de lo minimalista. El título establece sus bases sobre unos mínimos ciertamente trabajados que consiguen representar un título bastante único y particular, aunque en ocasiones la ausencia de elementos para guiar al jugador pueden dar lugar a un escenario algo confuso.

Jugabilidad

Historia

Gráficos

Audio

  • La estética es atractiva dentro de su simplicidad
  • El gameplay es increíblemente fluido
  • Las batallas contra jefes son espectaculares
  • El final alcanza un clímax como pocos
  • La interacción con el acompañante aviar
  • La mecánica de la 'cúpula' logra generar tensión
  • La falta de elementos de guía pueden dar lugar a cierta frustración
  • En ocasiones el gameplay fuera de los jefes puede llegar a sentirse como 'relleno'
  • Un mundo que apenas ofrece nada interesante más allá de su historia
Duración: 6 horas (aproximadamente)
Jugadores: 1
Idiomas: Subtítulos y textos al castellano

Política de puntuación

Etiquetado en :

Giant Squid The Pathless

Redactado por:

Graduado de Estudios Ingleses en la Universitat Autònoma de Barcelona. ¿Kiryu-chan?