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Call of Duty: Black Ops Cold War: Una oportunidad para la reivindicación histórica

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Call of Duty: Black Ops Cold War: Una oportunidad para la reivindicación histórica

Estudiamos la relación de la saga con la rivalidad entre EE. UU. y la URSS y cómo puede traducirse en la nueva obra de Activision

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La relación entre los videojuegos y la historia ha sido una que data desde hace décadas. Como con todo producto que, en mayor o menor medida, se considere como arte, las coyunturas culturales son una constante de gran influencia en los procesos creativos, ayudando a moldear un sinfín de obras que oscilan desde la pintura hasta el cine, la música y, cómo no, el medio interactivo. A razón de ello, títulos de la índole de Wolfenstein o Assassin's Creed, aunque bajo enfoques muy distintos, han apostado por la historia como un pilar fundamental de sus respectivas propuestas, pero los nombres son muchos más: Metal Gear, Homefront, Civilization, Medal of Honor... y Call of Duty.

En este sentido, la afamada saga bélica de Activision acumula cerca de dos décadas de referencias históricas combinadas con narraciones de ficción. La Segunda Guerra Mundial, los conflictos de Oriente Medio, la Guerra de Vietnam, entre otras, se han sumado a invenciones por parte de Treyarch, Infinity Ward y Sledgehammer Games para conformar un cosmos argumental ampliamente nutrido. Sin embargo, una de las principales críticas que ha recibido la IP durante el transcurso de los años recae en el predominante rol protagónico y moralmente correcto que se le ha atribuido a Estados Unidos dentro de tales entregas, en muchas ocasiones deslindándose de lo que indican los anales de la historia.

Teniendo en consideración todo lo propuesto, el anuncio de Call of Duty: Black Ops Cold War no ha estado exento de escepticismo, al menos en torno a lo señalado en el párrafo anterior. A pesar de que, en el pasado, la franquicia ya ha retratado la Guerra Fría, esta inédita iteración aparenta darle una aproximación más enfatizada, aunque la duda se mantiene: ¿Treyarch y Raven Software seguirán la línea del mesianismo norteamericano o abordarán de forma diferente su enfrentamiento con la Unión Soviética? Estudiamos las posibilidades y discutimos sobre cómo Black Ops Cold War puede ser una reivindicación histórica para la saga.

EE. UU. y la URSS: Una relación familiar y unilateral en el videojuego

Como comentábamos previamente, la industria se ha incursionado en múltiples momentos históricos a través de múltiples obras, y las regulares tensiones entre Estados Unidos y la Unión Soviética forman parte de tal consideración. Por su inherencia bélica, no obstante, los juegos de acción son los que más decantación han tenido hacia esta rivalidad, en especial después de que la URSS se desvaneciese en 1991. Precisamente, los años posteriores a la desaparición del conglomerado soviético experimentaron un creciente número de producciones interactivas que, de forma paulatina, fueron erradicando su participación protagónica de conflictos como la Segunda Guerra Mundial, y situándolos como el inminente antagonista de la tensa rivalidad tanto en términos históricos como en términos ficticios.

Es decir, mientras obras como Medal of Honor y Call of Duty se encargaron de minimizar la función de la Unión Soviética en los acontecimientos históricos, entregas como Metro, Vanquish, Modern Warfare, Metal Gear Solid o Singularity -también desarrollado por Raven Software- optaron por crear un guion en el que los rusos, en mayor o menor medida, con más o menos matices, obtenían una connotación de villanos. Esto ha generado una exponencial narrativa en la que, culturalmente hablando, el país de las barras y las estrellas se ubica en el extremo 'correcto' de la dicotomía, relegando la nación oriental al lado contrario. Sin embargo, esto no es exclusivo del videojuego:

Fuente: El Orden Mundial - Hollywood, el ganador de la Segunda Guerra Mundial

Es decir, la industria occidental del entretenimiento en general ha contribuido notablemente a la perspectiva pronorteamericana del antagonismo en cuestión, evitando los matices inherentes a diatribas tan complejas y enrevesadas como las puntualidades históricas citadas con anterioridad o, directamente, al enfrentamiento ideológico que representan. Aun así, estas apreciaciones ya se encuentran ampliamente documentadas -Javier Ortizá en Malavida y Nacho Esteban en El Orden Mundial, por ejemplo-, y ello demuestra que se trata de un fenómeno más vigente que nunca.

Por su parte, esta decantación unilateral, más allá del impacto que posee a nivel cultural, supone un traspiés para la industria debido a la unicidad de ideas a las que la somete. El hecho de vivir experiencias que se rigen bajo la misma línea inamovible inhibe la potestad de disfrutar campañas más profundas y diversas, con objetivos más ambiciosos y prometedores que logren trascender de la típica visión blanquinegra de la historia. Y es que, después de dos décadas, se antoja más que monótona e insustancial la noción de revivir tópicos tras el prisma arcaico de siempre.

¿Un nuevo enfoque de la Guerra Fría?

Claro está, exigir a Treyarch y a Raven Software que hagan de Black Ops Cold War un calco histórico es, cuanto menos, innecesario; Call of Duty es caracterizada y querida por su ficción. Empero, las posibilidades que la dupla ostenta de cara a dar forma a una historia más fidedigna y, simultáneamente, más atractiva para el consumidor son considerables, precisamente porque la Guerra Fría es un suceso vasto en perspectivas y mensajes de los que se puede extraer una inmensurable cantidad -y calidad- de variables narrativas.

Por otro lado, Activision ha desvelado ciertos detalles alusivos a esta próxima campaña, los cuales nos permiten tener una visión más específica sobre qué esperar de ella. Así, se sabe que estará inspirada por "hechos reales" y que nos situará ante "figuras históricas y difíciles verdades", al igual que nos trasladará a localizaciones como Berlín, Vietnam y Turquía, permitiéndonos encontrarnos con personalidades como Ronald Reagan y viejos conocidos de la saga como Frank Woods, Alex Mason y Jason Hudson.

Aun así, la presencia de Perseus -nombre en clave de un supuesto espía que se habría infiltrado en el laboratorio estadounidense de Los Alamos durante el hurto de archivos relacionados con el Proyecto Manhattan- es la que, a priori, nos da una proyección más acertada de la alineación del argumento. Precisamente, el que un soviético sea el principal antagonista de la creación no es, en principio, un buen augurio de cara a esperar una intencionalidad narrativa multilateral, pero las alternativas para lograrlo son numerosas.

En tales términos, existe un gran número de acontecimientos que pueden ayudar a revestir la obra de un carácter más ecuánime. La Matanza de Mỹ Lai, la venta de armas de Reagan a Irán y su financiamiento a los Muyahidín, el establecimiento de los Contras en Nicaragua... Otorgar la misma atención a los escándalos de Estados Unidos que a los escándalos de la Unión Soviética, demostrando las innegables malas praxis de ambas partes en diversos momentos de la historia, encajaría adecuadamente con la esencia de los títulos de Black Ops y, al mismo tiempo, ofrecería una experimentación mucho más llamativa e interesante al reflejar con más acierto el tono grisáceo de los hechos que narrarán, dotando de mayor riqueza el catálogo narrativo de la entrega.

Call of Duty: Black Ops Cold War: Una oportunidad para la reivindicación histórica

La interrogante, pues, radica en si Call of Duty: Black Ops Cold War abogará por mantenerse en la tendencia maniquea, siguiendo la estela tanto de sus antecesores como de la propia industria como conjunto global, o si se atreverá a romper con los cánones de la tradición. Respecto a esto, a pesar de su herencia, las desarrolladoras del proyecto tienen la oportunidad de renovar un estilo explotado que, durante años, ha sido duramente criticado -no por ello no exitoso, evidentemente-, optando por un nuevo modelo que, sin alejarse de la fantasía que es baluarte de la saga, sea capaz de simbolizar más fehacientemente el enfrentamiento entre realidades.

Las primeras inferencias, insistimos, nos llevan a considerar que no habrá una modificación notable en la fórmula, mas las opciones que Treyarch y Raven Software tienen a su alcance son lo suficientemente accesibles y prometedoras como para concederles el beneficio de la duda. Al final del día, una historia sin previsibles héroes y villanos, sin acontecimientos sesgados con desenlaces rápidamente presumibles y con matices sensibles pueden hacer de Call of Duty: Black Ops Cold War el mejor título de la saga en años. Solo resta que sus responsables aprovechen la oportunidad de reivindicar la historia. Su historia.

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Objetivo a tiempo completo, subjetivo a tiempo parcial. Asiduo al medio interactivo por su capacidad de hacernos vivir las historias, no contarlas. Joven venezolano amante de los RPG's que busca cooperar en la evolución de un medio en construcción.
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