
Pocas cosas alimentan tanto a una comunidad como un buen misterio, y el del supuesto nuevo DLC de The Witcher 3: Wild Hunt lleva meses dando de comer al fandom de Geralt. La idea que circula es que CD Projekt Red estaría preparando una expansión que tendería un puente narrativo entre el tercer juego y The Witcher 4, previsto para 2027 o más adelante, sirviendo además para preparar el terreno a Ciri como nueva protagonista. El problema es que, a estas alturas del año, el estudio no ha confirmado oficialmente ni una coma al respecto, y eso empieza a poner nerviosa a una parte de la comunidad, que teme que tanto rumor acabe en decepción.
Conviene, por tanto, separar el grano de la paja antes de emocionarse de más. Y aquí va la primera dosis de realidad: lo único que CD Projekt ha confirmado de manera oficial es la llegada del soporte de mods multiplataforma a las versiones de consola, es decir, a PS5 y Xbox Series X/S. Eso es un hecho, no un rumor, aunque conviene matizarlo porque se ha hinchado bastante. No estamos hablando de "toneladas de contenido nuevo", sino de una función, eso sí muy esperada y celebrada, que llevaba años pidiéndose y que originalmente estaba prevista para 2025 antes de retrasarse a este 2026 sin fecha concreta.
Dicho lo anterior, sería injusto meter el rumor del DLC en el mismo saco que cualquier filtración sin fundamento, porque las pruebas que se van acumulando son demasiadas como para ignorarlas. La más llamativa apareció hace unos días: un perfil de LinkedIn que detalla estar trabajando desde enero de 2026 en un proyecto de Witcher utilizando REDengine, el motor propio de CD Projekt. Y aquí está el detalle revelador, porque el estudio abandonó ese motor hace años cuando empezó a desarrollar The Witcher 4 en Unreal Engine 5, y el remake del primer Witcher tampoco lo usa. ¿Qué proyecto de Witcher se está haciendo entonces con la tecnología del tercer juego? La respuesta más lógica apunta justo a un añadido para Wild Hunt.
A esa pista se suman otras que vienen de más arriba. En una llamada con inversores el pasado noviembre, la cúpula de CD Projekt insinuó la existencia de un producto sin anunciar, y llegó a reconocer que más de un centenar de desarrolladores del estudio de apoyo Fool's Theory (los mismos que trabajan en el remake del Witcher original) estaban dedicados a un proyecto misterioso. Por si fuera poco, un analista polaco llegó a pronosticar un añadido de pago con un presupuesto cercano a los 14 millones de dólares y una posible ventana de lanzamiento en mayo de 2026, que serviría para arrancar la maquinaria de marketing de The Witcher 4. Ninguna de estas piezas es una confirmación por sí sola, pero todas juntas dibujan un patrón difícil de atribuir a la casualidad.
Más allá de las pistas concretas, hay una lógica de fondo que hace que la jugada encaje a la perfección con la forma de trabajar de CD Projekt. Con The Witcher 4 a años vista, y con el riesgo de que ese lanzamiento se deslice incluso a la siguiente generación de consolas, el estudio tiene un hueco enorme que rellenar para mantener viva la marca y la atención del público. Una expansión que conecte ambos juegos sería la manera perfecta de tender ese puente, además de una forma elegante de devolver a los focos a una saga que sigue vendiendo de maravilla más de una década después de su estreno. La compañía polaca ha demostrado mil veces que sabe exprimir sus lanzamientos como auténticas franquicias, con relanzamientos y contenido que estiran la vida de cada juego.
Por eso, aunque toque ser prudentes y recordar que nada de esto es oficial, cuesta no dejarse llevar por el optimismo. Si el rumor se confirma, los precedentes invitan a soñar: Hearts of Stone y Blood and Wine, las dos expansiones originales del Witcher 3, están consideradas entre el mejor contenido descargable jamás hecho, así que un tercer capítulo de ese nivel sería un regalo difícil de igualar. De momento, lo sensato es seguir de cerca cada movimiento del estudio con una mezcla saludable de ilusión y cautela. Y si CD Projekt sigue callado, bien podría ser simplemente porque está demasiado ocupado dándole forma. El tiempo, como siempre, acabará poniendo a cada fantasma en su sitio.
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