
Resulta paradójico que los videojuegos busquen ser cada vez más realistas en lo visual, y que eso termine convirtiéndose en un problema creativo. Y es que el fotorrealismo, tal y como acaba de evidenciar Nvidia con su nuevo y polémico DLSS 5, no debería ser el camino a seguir por ningún estudio de desarrollo, sea a través de herramientas como esta o no. ¿Por qué? Porque idealizamos gráficos cada vez más realistas, pero eso puede terminar convirtiéndose en una cárcel creativa. ¿Te gustaría que todos los videojuegos se vieran "igual"?
El salto gráfico entre generaciones es cada vez menos evidente, y lo normal es que continúe siendo así. La tecnología evoluciona y las capacidades técnicas más impresionantes se democratizan, así que es normal que los videojuegos sean cada vez más "realistas" en un sentido puramente visual. Sin embargo, de forma equivocada, pensamos que ese es el camino a seguir. Y hablo de nosotros, sí, los jugadores. ¿De verdad es lo que queremos?
Al margen de que esta nueva herramienta de Nvidia trastoque por completo la creación del equipo original de desarrollo (algo que no debería ocurrir) también nos enfrenta con ese acercamiento al fotorrealismo que, si me preguntas, supera la barrera que nos separa del valle inquietante. Pero, al margen de eso, si todos los juegos fueran fotorrealistas, ¿dónde quedaría la creatividad e identidad visual?
Obviamente, la estética seguiría siendo importante incluso con unos gráficos fotorrealistas, y el diseño de arte diferenciaría a las obras. Pero sería algo muy similar a lo que vemos en el cine de acción real, no lo que sucede ahora, incluso con los juegos gráficamente más punteros. Creo que gran parte del interés estético de los videojuegos es su amplia gama de posibilidades visuales. No sólo se trata de que haya juegos más o menos realistas, sino de que cada uno es único a su manera por lo que aporta a nivel estético. Los videojuegos también nos narran a través de su apariencia.
Pongo como ejemplo un título como The Last of Us: Parte II o el próximo GTA VI. Ambos tratan de emular modelos humanos realistas y sorprende su parecido, sin embargo, si fueran totalmente fotorrealistas (dando ese paso final) perderían su tono, su estética característica, su color, su originalidad, su autenticidad. Serían lo mismo, únicamente diferenciados por otros elementos. Puede que haya alguien que considere que este es el camino para el medio, pero la realidad es que sólo es algo que lo limita.
Muchas veces confundimos el realismo visual con la inmersión emocional, y nos equivocamos. Resident Evil Requiem no consigue hacernos sentir miedo en su espectacular centro de pacientes porque se vea muy realista (que es uno de sus puntos fuertes, sin duda), sino por la utilización de la cámara, de la interpretación de Grace, del uso de la estética, de la dirección de arte, del diseño de niveles... si se viera como un vídeo de un espacio real, de hecho, perdería gran parte de esa fuerza.
Limitar a los videojuegos a su apariencia es negar todo lo que aportan. Es, si me preguntas, una manera de demostrar que no entiendes lo que son los videojuegos. Herramientas como el nuevo DLSS 5 de Nvidia me hacen dudar seriamente de si las mentes a cargo de las tecnologías más punteras de la industria saben realmente lo que son los videojuegos.
La evolución de la tecnología en los desarrollos de videojuegos va a seguir progresando como hasta ahora, es obvio. Sabemos que desarrollarlos es cada vez más costoso y desmesurado, y está bien que la industria avance, evolucione e incluso se transforme en este sentido. Pero el camino no es utilizar la IA de esta forma ni seguir cualquier camino que limite la creatividad de sus autores o que iguale a todas las obras. De hecho, me parece la forma más rápida de acabar con el interés de buena parte del público: queremos ver obras humanas, que reflejen las inquietudes y referencias de sus autores... no trabajos artificiales sin alma.
El fotorrealismo en los videojuegos, sea a través de estas herramientas con IA o de una mejora desmesurada de los recursos técnicos, genera una homogeneización artificial entre todas las obras. No es algo positivo para un medio que, entre otros muchos factores, destaca por su valor estético y artístico, único en cada obra. Pensar que los videojuegos serán mejores cuanto más se parezcan a la realidad es no tener ni idea de lo que son de verdad los videojuegos. O quizás resulta que la industria va a comenzar a ser otra cosa distinta y los equivocados somos nosotros. Espero que no.
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