
Las sensaciones generales tras ver la presentación de Pokémon Viento y Pokémon Oleaje son positivas: por fin, parece, vamos a tener un juego de la franquicia a la altura de las circunstancias... en lo que al apartado gráfico se refiere, claro. Si piensas que el salto no es del todo notorio, te invito a que eches un nuevo vistazo por Pokémon Escarlata y Púrpura: se nota y mucho. Sin embargo, hay algo que me continúa perturbando: sigo sin encontrar una identidad definida en estas nuevas obras.
Es pronto para juzgar y baso esta opinión únicamente en lo mostrado en el primer tráiler de las nuevas entregas, que no da para mucho. Sin embargo, a pesar de la mejor gráfica evidente, sí que se percibe que su identidad visual continúa siendo la misma que la de Pokémon Escarlata y Púrpura... y no me considero muy fan. Creo que la saga atraviesa una crisis muy importante en este sentido, y no tiene que ver con que el océano luzca realista o con que todas las rocas tengan textura o no.
Antes de Nintendo Switch, Pokémon era sinónimo de píxeles y de una identidad visual muy poderosa. Bastaba un simple vistazo para quedarse prendado de su estilo y personalidad. De hecho, ahora valoro enormemente a Pokémon Espada y Escudo y a Leyendas Pokémon Arceus porque, de forma evidente, supieron entregar las obras con mayor identidad propia de toda la franquicia en una era en Nintendo Switch que ha sido decepcionante. De nuevo, si no lo crees, te invito a que vuelvas a echar un vistazo a esas dos entregas y sabrás de lo que hablo.
Al margen de lo puramente visual, que parece lo único que importa en Pokémon últimamente, Pokémon Viento y Pokémon Oleaje también me dejan muchas dudas en otro tipo de identidad: la jugable. De nuevo, esto es mucho más difícil de juzgar habiendo visto un único tráiler, pero también parece que será muy similar a lo visto en Pokémon Escarlata y Púrpura... y sigue sin convencerme del todo.
El salto "forzado" de Pokémon a los mundos abiertos no le ha sentado nada bien, y creo que ha sido parte del problema de la franquicia en esta última era. De hecho, otro de los aspectos por los que valoro tanto a Pokémon Espada y Pokémon Escudo radica en esto, porque a pesar de retroceder a nivel jugable respecto a las entregas de portátil, continuaban manteniendo un estilo y un bucle jugable que casa mucho mejor con lo que Game Freak sabe hacer bien.
El mundo abierto entendido como un gran escenario que poder recorrer con libertad, con diferentes hitos, como hemos visto en Pokémon Escarlata y Púrpura, no casa bien con la franquicia. O, a falta de que demuestren lo contrario, no es lo que Game Freak sabe hacer mejor. Que Pokémon Viento y Pokémon Oleaje tengan unos entornos y unos gráficos mucho mejores no va a mejorar su estructura jugable, por eso continúo preocupado, en caso de que la base se mantenga igual.
Pokémon había encontrado su sitio durante la era de las portátiles, repitiendo estructuras, sí, pero funcionando a las mil maravillas. El salto a Nintendo Switch resultó ser un evidente paso atrás a nivel jugable para la saga, que sigue sin encontrar un camino definido. Por eso valoro las ideas diferentes que se plantean en juegos como Leyendas Pokémon Z-A, porque al menos veo a una Game Freak tratando de trazar un rumbo, sea mejor o peor. En la saga principal creo que ese sendero sigue muy difuminado. Ojalá esto cambie con Viento y Oleaje, porque no sólo es una cuestión visual.
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