¿Quién imaginaría hoy en día a Jason Statham como algo diferente a la estrella del cine de acción en la que se ha convertido? Sin embargo, antes de ser uno de los actores más rentables y reconocibles de Hollywood (con matices, como hemos comprobado con su última película), Statham era un joven lleno de dudas, sin un rumbo claro y con una vida muy alejada de los focos.
Desde que era pequeño, Statham mostró interés por múltiples disciplinas, entre ellas el fútbol y las artes marciales, pero fue el salto de trampolín lo que terminó definiendo de alguna forma cómo iba a ser su adolescencia. El deporte era lo que más le llenaba y antes había practicado fútbol en el colegio, coincidiendo con Vinnie Jones, con quien más tarde triunfaría también en el mundo del cine. Un actor británico que muchos conocéis por 'Snatch' y 'X-Men: La decisión final'.
Volviendo al deporte acuático, terminó destacando en la natación, compitiendo durante más de una década en las modalidades de salto de trampolín de uno, tres y diez metros, llegando a formar parte del equipo nacional británico e intentando clasificarse para los Juegos Olímpicos hasta en tres ocasiones, aunque nunca lo consiguió.
Lejos de frustrarse, el actor siempre ha recordado esa etapa con orgullo. En varias entrevistas, ha explicado que el deporte profesional le enseñó valores clave en su carrera, como la disciplina, la concentración y el sacrificio, además de haber conseguido mantenerse alejado de problemas en una etapa vital complicada para muchos.
Quizás pienses que ser deportista profesional te concede dinero a mansalva, pero nada más lejos de la realidad. Ni antes, ni ahora. Mientras entrenaba con los deportistas más importantes de Reino Unido, su realidad económica era muy diferente a la que vive hoy en día. Para ganarse la vida, Jason Statham vendía joyería falsa en la calle, un oficio que aprendió de su padre durante la adolescencia: "no sabía muy bien qué quería hacer con mi vida. A veces solo tienes que encontrar algo que realmente quieras hacer", confesó muchos años después.
¿Y cuándo cambió todo? Gracias a un jovencísimo Guy Ritchie, director que se encontraba en esos momentos buscando un actor para interpretar a Bacon en la película 'Lock, Stock and Two Smoking Barrels' (1998). La historia real de un vendedor callejero con carisma encajó con la experiencia personal de Jason Statham y le consiguió el que sería su primer papel importante en el cine.
Un cambio, un giro de 180 de grados que permitió a Jason Statham ir consolidándose poco a poco como uno de los mejores actores del cine de acción. Un hombre que a la edad de 58 años sigue siendo capaz de correr por el set de rodaje y escapar de tiroteos que en muchos casos, serían mortales.
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