
La industria de los videojuegos está en uno de sus peores momentos en muchos años, y eso es algo que sobre todo se magnifica en una compañía como Xbox. Después del cambio de liderazgo, todas las noticias que han llegado han sido de reestructuración y reorganización de la división... lo que se traduce en muchos despidos inminentes. Pero los trabajadores de la compañía han dicho basta.
Con las noticias de que en julio se producirá lo que posiblemente sea el mayor evento de despidos en toda la historia de Xbox, los trabajadores de la compañía no se han quedado de brazos cruzados. Tal es así, que en una reciente reunión en la que solo tuvieron cabida desarrolladores, se realizaron las siguientes críticas:
La sensación general que emana de las quejas de los trabajadores de Xbox es que se les está usando para pagar los platos rotos de la compañía. No compran que esta tenga una necesidad, sino que simplemente se están valiendo de los despidos para no perder margen de ganancias en otras áreas que claramente siguen funcionando. Y eso lógicamente genera un ambiente de crispación muy intenso.
Lo importante de esta reunión no es solo el enfado interno, sino lo que revela sobre una tensión cada vez más común en la industria: mientras las grandes compañías siguen apostando por inversiones gigantescas, los equipos creativos son los primeros en pagar cada ajuste
Lo de los desarrolladores de Xbox no es un sentimiento único; desde hace años, la industria de los videojuegos se encuentra en una espiral muy negativa derivada de la cancelación de proyectos que buscaban aprovechar el ecosistema de éxito que se generó durante la pandemia del COVID-19. Sí, los videojuegos pasaron a ser 'una máquina de imprimir billetes', pero esa ya no es la realidad.
Todo iba muy bien cuando los videojuegos generaban millones y millones, pero en el instante en el que las cosas no han empezado a ir bien, los desarrolladores han sido los primeros en pagar las consecuencias de ello. 'Pues que hagan mejores videojuegos', quizá eso sería posible si los dirigentes de las empresas no forzaran constantemente proyectos multijugador y live-service que ya no cuentan con el apoyo de antaño.
Lo he dicho muchas veces: los CEOs no supieron ver que lo del COVID-19 era una burbuja. Muchos jugamos a videojuegos, pero durante la pandemia llegó una oleada de usuarios forzada por las circunstancias. ¿Juegan videojuegos de vez en cuando actualmente? Pues sí, pero no van a mantener el sector.
Si a todo esto le sumamos que, como bien señalan los desarrolladores de Xbox, compañías como la propia Microsoft se encuentran más centradas en explorar tecnologías como la IA que en intentar ayudar a una industria que sigue teniendo un potencial infinito, el escenario se hace insostenible. Y sí, ahora estamos en un mal momento, pero el gran temor es que esto pueda ir todavía a más.
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