
La nostalgia nos suele engañar. Muchos creemos que el pasado siempre es mejor, pero no siempre es así. En muchos aspectos, la vida ha evolucionado a mejor, pero obviamente tenemos motivos más que de sobra para echar de menos las cosas de cuando éramos niños o adolescentes. Y eso nos pasa mucho a nosotros, los amantes de los videojuegos.
Los videojuegos antiguos eran extremadamente diferentes a los de ahora. Se estaban sentando las primeras bases de la industria, por lo que no todo funcionaba igual de bien. Pero sí hay algo que creo que nos gustó a todos los jugadores de la época, y eran los manuales que había en todos los juegos físicos y que ahora prácticamente nunca encontramos. Eso es un gran tema, así que pensé "¿por qué no escribir sobre ello?" Y aquí estoy.
Los manuales eran pequeños libritos que se encontraban en la caja de todos los juegos físicos de los 80 y los 90. Y lejos de lo que uno podría pensar a día de hoy, eran realmente útiles. Principalmente porque los juegos de la época no tenían tantos tutoriales o no los explicaban tanto; en su lugar, los desarrolladores incluían los manuales para que los juegos no se parasen a enseñarte nada, y que los jugadores lo supiesen.
Por supuesto, muchos juegos no necesitaban que leyeses el manual, pero había otros que prácticamente te obligaban a hacerlo porque te iba a ayudar a mejorar en tu aventura y que sea más fácil de llevar hacia adelante. Te dejo aquí algunos juegos que lo lograban.
A día de hoy, te sueltan en el primer The Legend of Zelda, el primer Metroid o el primer Final Fantasy y sabrías desenvolverte bien. Pero imagínate vivir eso cuando los videojuegos estaban en pañales, con todo lo que eso implica. Nunca habías jugado a JRPGs antes, ni a metroidvanias, ni a mundos abiertos de aventuras. Todas las mecánicas eran nuevas, y por lo tanto, muy poco intuitivas.
Aquellos títulos necesitaban manuales en aquella época para saber cómo funcionaban los controles y, sobre todo, ver cómo funcionaba el mundo. Incluso los manuales de los primeros Final Fantasy, que eran muy complejos para la época, incluían estrategias básicas.
Y los manuales no solo te explicaban los controles, sino también para qué servían los objetos o lore de su universo. Sobre todo esto último ayudaba a que aprendieses de los personajes y la trama sin necesidad de que te lo expliquen dentro del juego.
El primer DOOM salió en una época en la que apenas habían habido shooters en primera persona famosos antes. Los hubo, pero DOOM fue el juego que más viralizó este género, y necesitó de un manual porque en la época nadie sabía jugar a shooters en primera persona.
El primer Baldur's Gate y Morrowind tenían manuales más parecidos a guías que a manuales. Eran muy extensos y muchos jugadores los leían antes incluso de instalar sus juegos. Eran muy útiles porque te explicaban de todo sobre los títulos. En ocasiones incluían hasta mapas para poder ubicarte en el mundo.
En la época de PS1 era cuando todos los juegos seguían incluyendo manuales ya que aún seguían llegando muchos jugadores nuevos y, además, ayudaban a entender el lore de cada título. Pero también era la época en la que poco a poco menos jugadores leían los manuales.
Ahí es donde entró a jugar un joven Hideo Kojima, que desarrolló una obra maestra legendaria que rompía la cuarta pared constantemente. Y aquí lo hizo, entre otras formas, mediante el manual, que necesitaban consultarlo para poder avanzar en algunos puntos de la historia.
Hay varios motivos claros que explican la ausencia de manuales en los juegos actuales, y son los siguientes:
Hemos llegado a un punto en el que obviamente no volveremos a atrás, pues lo digital se ha cargado los manuales físicos por completo. De hecho, solo hay que ver cómo muchas compañías ya se enfocan más hacia lo digital que hacia lo físico, habiendo incluso títulos que no tienen formato físico. Es una realidad que de aquí a pocos años apenas se verán ya juegos físicos, desgraciadamente.
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