
La concentración de la Selección Española en el Mundial 2026 está dejando una cara desconocida de los actuales campeones de Europa. Lo que Andrés Iniesta, Casillas o Xavi Hernández mataban a base de timbas de parchís en la generación de Sudáfrica 2010, los pupilos de Luis de la Fuente lo gestionan con un repertorio digital que va mucho más allá de lo previsible. Dani Olmo ha desvelado en una entrevista a la revista GQ que él y Pedri comparten una afición que ningún seguidor del fútbol esperaba escuchar en plena disputa de una Copa del Mundo: ambos están avanzando en paralelo en el relanzamiento de Pokémon Rojo Fuego para Nintendo Switch 2.
El centrocampista del FC Barcelona lo cuenta como una rutina natural entre los dos amigos. Cada uno juega por su lado en su propia partida individual, pero comparan progresos, equipos y rutas favoritas con la complicidad de quien sigue una serie en paralelo. La elección del juego no es menor: el Pokémon Rojo Fuego original es uno de los grandes clásicos de Game Boy Advance, una reedición de Pokémon Rojo que Nintendo lanzó en 2004 y que ha regresado al catálogo este año en forma de relanzamiento adaptado a la consola híbrida lanzada el 5 de junio de 2025.
Dani Olmo no se queda solo en el guiño individual. En la misma entrevista a GQ explica que el verdadero protagonista del ocio digital de la concentración es Mario Kart World, el título de lanzamiento de la Nintendo Switch 2 y uno de los juegos más exitosos del primer año de la nueva consola de Nintendo. El centrocampista cuenta que cuando se juntan "seis, siete, ocho" jugadores en la habitación, las partidas se convierten en uno de los rituales más esperados del día de descanso. La consola ha pasado de ser un capricho personal a un elemento de cohesión grupal que el propio vestuario reivindica como herramienta para liberar tensión entre partido y partido.
La afición no es exclusiva del Mundial 2026. Olmo precisa que Mario Kart World lleva acompañando a la Roja desde su lanzamiento hace ya un año, y que los piques se han mantenido en todas las concentraciones celebradas desde entonces. La cuenta oficial @SEFutbol confirmó esta misma semana en un vídeo publicado el 25 de junio que el ocio digital ocupa una parte importante del tiempo que los jugadores pasan en vuelos y desplazamientos, con menciones genéricas a "videojuegos, pelis, series, documentales, anime", aunque sin entrar al detalle de qué consola ni qué títulos consumen los jugadores durante las horas muertas.
Lo que destapa Dani Olmo es algo más que una anécdota viral. La generación actual de la Selección Española es la primera plenamente formada en el contexto de Nintendo Switch, PlayStation 4 y el ocio digital móvil. Pedri tiene 22 años, Lamine Yamal apenas 17, Nico Williams 23 y Pau Cubarsí 18. Para todos ellos, jugar a videojuegos no es excepción, sino parte natural del día a día desde la infancia. La elección de Pokémon Rojo Fuego por parte de Olmo, sin embargo, añade un matiz nostálgico inesperado: el centrocampista, nacido en 1998, se encuentra dentro del rango exacto de la generación que creció con la primera Game Boy Advance y que disfrutó del juego original en su lanzamiento de 2004.
El detalle conecta con otras señales que la concentración ha ido dejando en estos días. Una imagen viralizada en redes mostraba este fin de semana a Pedri y Borja Iglesias jugando al 2010 FIFA World Cup South Africa en una PlayStation 3, justamente el videojuego del único Mundial que ha levantado España en su historia. Entre las partidas multitudinarias de Mario Kart World en Switch 2, las rutas de Pokémon Rojo Fuego compartidas entre Olmo y Pedri y los ratos retro con un FIFA que cumple 16 años, la concentración española del Mundial 2026 convive con un ocio digital que mezcla lo último del catálogo con guiños deliberados al pasado. Una forma muy 2026 de matar el tiempo entre partidos, y muy distinta a la de aquellas timbas de tute con las que los campeones de Sudáfrica esperaban su cita con la historia.
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