
PlayStation ha colmado el vaso con su última decisión: subir nuevamente el precio de PS Plus. Y eso no supone solo que nuevamente los jugadores van a tener que aumentar cuánto pagan por unas condiciones primarias que en ecosistemas como PC son gratuitas, es que además no han proporcionado ni una buena explicación para ello.
El comunicado completo sobre el aumento de precio de PS Plus nos dice lo siguiente en este caso:
"A partir del 20 de mayo, los precios de PlayStation Plus aumentarán para todos los nuevos clientes en cierta regiones. Debido a las condiciones de mercado actuales, los precios de la suscripción de 1 mes pasarán a ser de 10.99 dólares, 9.99 euros y 7.99 libras, mientras que la suscripción de 3 meses pasará a costar 27.99 dólares, 27.99 euros y 21.99 libras."
¿Cuál es el problema de un comunicado como este? Que se atribuye el aumento de coste a esas condiciones de mercado que, sin embargo, por algún motivo no afectan a la suscripción de 12 meses. Y es que la realidad del cambio en el precio de PlayStation Plus puede no estar tanto en esas 'condiciones' sino en los intereses de la compañía.
La realidad es que a un coste de 71.99 euros, que es el precio más elevado al que se ha encontrado la suscripción de 12 meses de PS Plus desde que se creara, sigue siendo mucho más asequible económicamente que cualquiera de los otros modelos. Y es que lo que supone un coste de 9.99 euros por un mes ahora mismo, se traduce en unos 6 euros al cambio del modelo de 12 meses.
Esta discrepancia ya deja claro desde hace tiempo que los precios no son equivalentes, sino que lo que interesa a PlayStation es que te mantengas suscrito a su plataforma durante el mayor tiempo posible para así asegurarle que le das dinero de manera constante. Es, al fin y al cabo, lo que se ve con videojuegos bajo el modelo como servicio.
Después de todo, no es extraño que haya quien un mes decide comprarse una suscripción de PS Plus para disfrutar unas semanas de varios juegos de su servicio. Pero haciendo esta oferta cada vez menos atractiva, se provoca que los jugadores empiecen a replantearse si quizá no sale más a cuenta el modelo de 12 meses por mucho que el pago inicial sea de mayor volumen.
Dicho todo esto, la realidad es que PlayStation no ha ofrecido una sola mejora en su servicio que permita justificar esta subida de precio sabiendo que la explicación de las 'condiciones de mercado' se cae por su propio peso. Y eso una vez más implica que están tensando la cuerda de la paciencia en una generación de videojuegos que ha sido muy floja.
En este punto es inevitable empezar a pensar en PS6. Por mucho que la consola no esté anunciada, es obvio que podría aterrizar a lo largo de los próximos 2-3 años considerando los ciclos clásicos de vida de las consolas. Pero si algo está claro es que PlayStation no se está ayudando lo más mínimo en este camino hacia su nueva consola.
Hablamos de un PS Plus que solo hace que incrementar su precio, de una PlayStation 5 que cuenta con una versión Pro de prácticamente 900 euros y una ausencia constante de juegos first-party exclusivos de máxima categoría. PlayStation no ha ganado esta generación por haberlo hecho especialmente, sino porque Xbox se acabó enterrando a sí misma con todavía una peor gestión.
Pero la compañía japonesa haría un error en asumir que los jugadores van a actuar siempre por tradición. En un momento en el que la industria de los videojuegos es cada vez más cara, cada euro cuenta. Puede que PlayStation tenga ahora el mango por la sartén, pero hasta la paciencia de los jugadores tiene un límite.
Es difícil apoyar a PlayStation en una decisión que va en contra de todos los intereses de los jugadores y que no cuenta con una argumentación lo suficientemente sólida como para justificarla. Pero más que eso, se echa en falta una decisión que por primera vez en mucho tiempo tenga en cuenta los ahorros de unos jugadores que no están hechos de billetes.
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