
Ni 24 horas de diferencia entre las noticias de la actualización final de Destiny 2 y lo peor que se podía temer para Bungie: despidos. Porque en efecto, el cierre del que fuera su videojuego referencia durante los últimos 12 años no podía darse sin consecuencias, y Jason Schreier ha confirmado la situación actual del estudio en un nuevo informe.
El informe del periodista de Bloomberg no podía ser más desolador en este punto. Esto es todo lo que especifica:
Es decir, con todo esto se entiende que Bungie no tiene ni un solo proyecto confirmado para su futuro, y que por ahora todo pasa por hacer que Marathon empiece a funcionar. Por triste que sea, esto lleva a la siguiente pregunta: ¿es posible que Sony acabe cerrando la división?
3.6 mil millones de dólares. Esa fue la cifra que PlayStation pagó en su momento por hacerse con Bungie. Y aunque el número es demoledor, no parecía una transacción descabellada considerando que coincidió con la adquisición de Call of Duty por parte de Xbox. PlayStation necesitaba a sus propios expertos en shooters. Y eso puede ser lo único que salve a la desarrolladora hoy en día.
Con las pérdidas de más de 700 millones de dólares que acumula el estudio, la realidad es que si hubiera sido cualquier otra compañía que no se tratara de Bungie, PlayStation seguramente hubiera cerrado ya la división en cuestión. Pero poner punto y final a la actividad de un grupo en el que has invertido tanto, es admitir que has cometido uno de los mayores errores comerciales de tu historia.
Bungie es una compañía con un talento enorme, de eso no hay dudas. Pero el mercado ha cambiado en los últimos años y tanto las experiencias multijugador como los live-service han perdido mucha fuerza. Y eso es algo que ni Bungie ni PlayStation han sabido predecir. La realidad es que por mucho que Marathon mejore, difícilmente crecerá lo suficiente como para darle un giro de 180 grados al escenario actual del estudio.
Que una compañía como esta vaya a afrontar despidos 'significativos' es de lo peor que le puede pasar al sector. Es el reflejo de que talento y visión no son suficientes para sobrevivir en el mercado de los videojuegos si la propuesta no cala. Es difícil intentar decir qué será de la desarrolladora en los próximos 2-3 años, pero van a tener que luchar con garras y dientes.
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