
SEGA acaba de dar un paso importante en la gestión de Angry Birds después de comprar Rovio en 2023. Desde hoy, todas las actividades de licencias de la marca a nivel mundial se unifican bajo las operaciones de licencias transmedia de SEGA. Básicamente, van a aplicar la misma estrategia que usaron para revitalizar y expandir Sonic the Hedgehog durante años, y que tan bien les ha funcionado. La idea es clara: convertir Angry Birds en una franquicia tan potente y duradera como el erizo azul.
Este cambio no es casualidad. Llega justo antes de que se estrene Angry Birds 3: La película el 23 de diciembre de 2026, y SEGA quiere tener todo el merchandising, productos de consumo y entretenimiento en localizaciones físicas perfectamente coordinado para capitalizar el lanzamiento. Hanna Valkeapää-Nokkala, vicepresidenta de transmedia de Rovio, lo dejó claro: "Esto supone un avance directo en nuestra estrategia transmedia para la marca Angry Birds. Juntos, podemos brindar experiencias asombrosas, productos y entretenimiento en localizaciones físicas a muchos más seguidores en más lugares del mundo".
La nueva estrategia incluye establecer relaciones de licencia directas en mercados clave como Estados Unidos, Reino Unido y Japón, donde SEGA tiene mucha más experiencia y contactos que Rovio. Pero además, van a activar una red robusta de agentes expertos en licencias en territorios como la Unión Europea, Oriente Medio, Corea del Sur, América del Sur y Latinoamérica, China, Sudeste Asiático, Australia, Nueva Zelanda e India. Vamos, que quieren estar en todos lados con productos de calidad.
El objetivo es mejorar la coherencia de la marca y ofrecer a los licenciatarios nuevas vías de colaboración. Hasta ahora, Rovio gestionaba las licencias de forma más o menos independiente, pero con recursos limitados comparados con SEGA. Ahora, con toda la infraestructura de SEGA detrás, pueden negociar mejores acuerdos, llegar a más territorios y asegurar que los productos tengan la calidad que la marca merece. Es exactamente lo que hicieron con Sonic después de años de gestión errática.
Justin Scarpone, vicepresidente ejecutivo de SEGA y director global de transmedia, explicó el plan sin rodeos: "Angry Birds es una propiedad intelectual muy querida en todo el mundo, y esto supone una oportunidad increíble para explorar vías frescas e innovadoras que impulsen la marca a cotas sin precedentes. Al integrar completamente Angry Birds en el marco de licencias global de SEGA, la fuerza combinada de estas organizaciones está preparada para desbloquear el verdadero potencial de la marca".
La "receta Sonic" a la que se refieren consiste básicamente en gestionar la marca de forma cohesiva a través de múltiples plataformas: películas, series, videojuegos, merchandising, parques temáticos, colaboraciones con marcas. Todo coordinado para que cada lanzamiento impulse al resto. Sonic pasó de ser una marca en declive a principios de los 2010 a convertirse en una de las franquicias más rentables de SEGA gracias a este enfoque. Las películas de Sonic funcionaron brutalmente bien, generando cientos de millones en taquilla y merchandising.
Ahora quieren hacer lo mismo con Angry Birds. La franquicia tuvo su pico de popularidad entre 2010 y 2016, pero después perdió bastante relevancia a pesar de que las dos primeras películas funcionaron bien. Con SEGA al mando de las licencias y Angry Birds 3 llegando en diciembre, están apostando fuerte por una segunda juventud para los pájaros enfadados. Si funciona tan bien como con Sonic, Angry Birds podría estar en el radar cultural durante muchos años más. Y si no, al menos lo habrán intentado con toda la artillería de SEGA.
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