Crítica de Thor: Ragnarok: La redención del Dios del Trueno

Thor: Ragnarok

Crítica de Thor: Ragnarok: La redención del Dios del Trueno

La despedida de un viejo héroe y la bienvenida al futuro

Crítica de Thor: Ragnarok: La redención del Dios del Trueno
 
 

La sociedad está evolucionando y con ella el género de superhéroes. Cuando Marvel inició su Universo Cinematográfico hace ya una década, la imagen de Capitán América, Iron Man, y compañía, era la heredada por los fans de los cómics. Esta visión maniqueísta  mantenida durante años por el estudio, fue la protagonista durante las primeras películas, pero todo tiene un fin. La Fase 3 se aproxima a su desenlace, y el estudio ha decidido seguir el paso de la revolución con su película más fresca. “Thor: Ragnarok” no es solo la tercera y última entrega del Dios del Trueno, sino que supone la primera piedra del nuevo rumbo que parece haber tomado el proyecto, y cuyos resultados podían ser reveladores.

Taika Waititi ha sido el hombre elegido para esta complicada misión, y ha cumplido de manera soberbia. Desde que el director neozelandés fue anunciado, su estilo y peculiar carácter dominaron toda la producción, convirtiendo al famoso superhéroe de Marvel en algo completamente distinto. Y es que, “Thor: Ragnarok” se aleja de los cánones establecidos, para romper con todo lo visto anteriormente, y reinventar el género hacia la comedia. Puede que de forma atrevida, y puede que vulgar para algunos, pero el fin del mundo para Asgard está bañado de imaginación y una experimentación asombrosa.

Una de las principales virtudes de esta película es la desconexión completa que hace de la historia narrada en anteriores entregas. “Thor: Ragnarok” toma como base a los personajes y el universo ya construido, para contar una historia completamente independiente de su pasado. Waititi ha sabido soltarse de las ataduras del Universo Cinematográfico para tener libertad completa a la hora de recrear su particular visión del superhéroe. La película da comienzo en Asgard, con un Chris Hemsworth en pleno apogeo en su figura de poder, y un Odin que ya muestra signos de cansancio. Así pues la historia deja paso a una nueva generación de personajes sobresalientemente construidos y con una proyección de futuro prometedora.

Dejando de lado al propio protagonista, que vuelve a ejecutar una actuación efectista a pesar del contexto, la película redescubre a un personaje y descubre a otro. La actuación del binomio Mark Ruffalo- Tessa Thompson eclipsan por completo la película, y dejan incluso tapada la excelente interpretación de Cate Blanchette. La ausencia temporal le ha sentado bien a Bruce Banner, que muestra el lado más cómico de Hulk con unos diálogos llenos de gags y naturalidad. A ello se suma la gran protagonista de “Thor: Ragnarok”, la auténtica heroína de la nueva entrega: Valquiria. Durante las semanas previas al estreno se habló de la posible orientación sexual de esta guerrera que huye tras un triste episodio de su vida, y nada de ello preocupa durante la historia. Thompson logra una de las mejores actuaciones de su carrera demostrando carácter, y aportando una presencia que logra imponerse sobre la del propio Hemsworth.

Además de los personajes, el otro punto fuerte de la película es su marco contextual. Waititi demuestra sus intenciones al trasladar la historia a un nuevo planeta llamado Skaar, sin ninguna relación con las localizaciones conocidas. Esto por un lado le permite desarrollar al personaje de Hulk, de manera novedosa, y por otro potencia y engrandece el estilo visual del director. No estaríamos errando si afirmamos que “Thor: Ragnarok” es la digna heredera del estilo galáctico y colorista de James Gunn. Y es que el cromatismo es el auténtico protagonista de la película, y en ciertos momentos llega a ser una verdadera delicia para la vista. El trabajo del español Javier Aguirresarobe, es la mejor carta de presentación para un producto transgresor.

La fotografía forma un tándem soberbio con la banda sonora. Los acordes ochenteros, y el protagonismo de las melodías rasgadas y electrónicas conforman unos temas que envuelven y dan personalidad a la película. Mark Mothersbaugh traslada la experiencia adquirida en “La Legopelícula”, para enfatizar aún más el tono cómico de la historia, y engrandecer los momentos de épica, que por cierto no son pocos. En ese sentido Waititi no se esconde a la hora de mostrar sus cartas, y no tiene ningún reparo en exagerar aquellos elementos que le permiten llevar la trama hacia donde él quiere. ¿Imagen estereotipada de Thor? la tienes. ¿Escena coreografiada prototípica? la tienes. ¿Balas infinitas? Lo inacabable aquí son los recursos del director para poner sobre la mesa aquello que esperas ver en una cinta de superhéroes y reírse de ello de manera inesperada.

“Thor: Ragnarok” es todo lo que ya habíamos visto, pero de la manera que nunca lo habíamos hecho. Taika Waititi huye de cualquier fórmula para darle al héroe Asgardiano la despedida que merece, y la primera película que hace honores al personaje de Marvel. Tras esta película, el Universo Cinematográfico no volverá a ser lo mismo, y puede que ni si quiera el futuro de la saga. ¡Hail, Hela!





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