Crítica de B: The Beginning, una quimera consumida por las ambiciones de Netflix

El primer anime de la plataforma falla estrepitosamente al intentar abarcar demasiado en poco tiempo

Crítica de B: The Beginning, una quimera consumida por las ambiciones de Netflix
 

Quién iba a imaginar que estaríamos hablando de Netflix como una futura potencia dentro de la producción de animes, pero lo cierto es que así es. Hace unos días la compañía confirmaba que pretendía estrenar 70 animes a lo largo del año, y ese plan ya ha comenzado a dar sus frutos con una serie que quizás no termine de cumplir con lo que se esperaba. Y es que no hay mejor forma de empezar a construir un edificio así que con Production I.G, los responsables de la animación de “Shingeki no Kyojin” o la próxima película de Pokémon entre otras cosas. “B: The Beginning” es la apuesta de Netflix para demostrar al mundo que van en serio, y ese ha sido probablemente el principal fallo.

Para la importante ocasión, la compañía se ha hecho con los servicios de Yoshiki Yamakawa (“Hell”, “Digimon Adventure Movie”), y Kazuto Nakazawa, un reconocido director que ha trabajado en animes como “Parasite Dolls”, y ha diseñado, por nombrar algunos, a los personajes de “Shamurai Champloo”, y “Ashita no Nadja”. Todos estos trabajos se ven reflejados en “B: The Beginning”, un anime que tiene claros tintes de thriller detectivesco, y que refleja con precisión el gore y la sangre de Nakazawa que ya pudimos ver en la escena de animación de “Kill Bill Vol. 1”. Esta serie recoge todas las influencias e intenta formarse una personalidad que no deja de ser una quimera. Pero antes hablemos de la historia.

“B: The Beginning” se ambienta en el reino de Cremona, una recreación de la ciudad italiana que está bañada por una tecnología bastante avanzada. Keith Flick, un reputado detective de la fuerza policial RIS, llega a la ciudad para investigar los crímenes del llamado “asesino B”.  En el curso de su trabajo se topará con intereses cruzados de una organización llamada “los mercaderes”, y tendrá que lidiar con los sucesos paranormales que rodean al caso y que están directamente relacionados con el fallecimiento de su hermana. En ese contexto un chico llamado Koku, podría tener la llave para desentramar un misterio centenario.

Cuando hablamos de animación, solemos recurrir rápidamente a los tópicos que abundan en la industria, y que se repiten en las decenas de estrenos de cada temporada. Para “B: The Beginning”, la clasificación se hace complicada debido a la mutación y transformación que sufre en el ecuador de su historia. En un principio disfrutaremos de una historia de detectives con aires de cine noir que recuerda a los mejores momentos de “Monster”, y en la que el director maneja la tensión con precisión de cirujano. Los constantes misterios logran que la trama se contenga incitando al cliffhanger constante. Asesinatos, seguimiento de pistas, trabas burocráticas, el anime parece tener todo lo necesario para ser valorado como un thriller potencial. Sin embargo, algo comienza a fallar tras los primeros episodios.

El fuelle del inicio comienza a flaquear cuando Nakazawa intenta aportar profundidad a los protagonistas. El interés por las escasas pero bien llevadas escenas de acción se ven constantemente interrumpidas por capítulos enteros dedicados a las relaciones de los personajes. La empatía hacia la agente Lily, o hacia el propio Keith se logra, sí, pero a costa del desarrollo de la trama principal. No obstante, todo se viene abajo cuando la problemática que tanto interés suscitaba se destapa y muestra su verdadera naturaleza. En ese instante “B: The Beginning” deshecha todo lo construido, se olvida (de manera preocupante) de muchos personajes, y decide apostarlo todo por una historia sobrenatural de dioses y ángeles, en la que se hacen patentes las ambiciones de la producción, y también todos sus problemas.

A partir de ese punto el chico llamado Koku se posiciona como principal protagonista, y a través de una conversación que no llega ni a los tres minutos, se intenta dar explicación a toda la mitología y lore de este universo de manera desastrosa. Ni tiempo hay para asimilar las decenas de datos y decisiones cuestionables, que vienen seguidos de una acción sin descanso que aunque está sobresalientemente animada -aquí se nota la experiencia del estudio- no cuentan con el respaldo de una historia y unos personajes bien construidos. La gran cantidad de sangre, o el sufrimiento del protagonista no tienen la fuerza que deberían debido a una estructura temática y narrativa del todo fallida.

¿Cómo se puede contar una historia de grandes dimensiones en tan solo 12 episodios? He hablado en muchas ocasiones del problema que tiene Netflix con las largas duraciones de sus temporadas, pero con “B: The Beginning” le sucede justo lo contrario. Las prisas del equipo de producción está patente en cada uno de los episodios. Mucha información, poca construcción de personajes, tramas que llegan a callejones sin salida y desaparecen por completo… Todo termina lastrando la experiencia que parecía estar generando hasta ese punto de inflexión nefasto del sexto episodio. De hecho, podríamos hablar de dos “B: The Beginning” diferentes; la que tiene clara su naturaleza  y personalidad, y la que busca el impacto visual en el menor tiempo posible. Ambas ni casan, ni se benefician entre ellas.

Dejando de lado el lamentable opening -nunca había visto algo tan escueto y poco trabajado- las sensaciones que deja al final son muy agridulces. Netflix ha intentado armar un anime de naturaleza extensa, en un esquema que no está hecho para este tipo de producciones. Demasiados temas, mensajes, temáticas, se concentran en una historia que sin dejar de ser interesante, no consigue llegar al nivel de otras series de la industria. “B: The Beginning” es una quimera que funciona mejor cuando es lo que aparenta ser, que cuando se muestra con ambiciones de grandeza. Al final nos quedamos con una pequeña decepción que levanta cabeza tras los créditos finales del último episodio.  Menos siempre es más.


Contenido relacionado