super campeones 2018

Super Campeones 2018

La magia de la chilena brasileña llega a Super Campeones 2018

El campeonato intercolegial como próximo objetivo

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El primer episodio de “Super Campeones 2018” finalizaba con un Benji Price totalmente perplejo ante el impresionante tiro de Oliver Atom. Un chico de apenas 12 años y condición física dudable había conseguido lo que muchos habían deseado hasta la fecha: impresionar a uno de los mejores proyectos de portero en Japón. El capítulo de esta semana nos introduce en el tan esperado desafío entre ambas partes, abriendo la puerta además a la tremenda personalidad que acabará siendo Roberto Sedinho.

Justo al comienzo, observamos cómo “Los Juegos de Benji” continúan para Oliver Atom. Tras detener el potente disparo del portero, este ahora desea que el enfrentamiento entre ambos no se produzca en una situación de mero uno contra uno. Acorde con Benji, que Oliver pueda disparar como ha desmotrado no es suficiente para enseñar su valía como jugador, motivo por el que le obligará a driblar a todos los miembros de su equipo B si es que pretende seguir adelante con el reto. Oliver, lógicamente, no presenta reparo alguno ante la situación.

Previo al inicio del “partido”, sin embargo, surge un problema: Oliver no cuenta con el calzado adecuado para poder jugar en el césped. Benji, consecuentemente, obliga a uno de sus jugadores a cederle unas botas que permitan a Oliver lucir todo su talento futbolístico. No obstante, Benji deja bien claro en todo momento que esto no debe tomarse como un favor hacia Oliver, sino que lo que intenta evitar con ello es que nuestro protagonista pueda utilizar la excusa del calzado para justificar una derrota. El orgullo y carácter de Benji siguen aumentando por momentos.

Comienza el desafío tras una breve reunión íntima entre Oliver y su amado balón, y el resultado es tal y como uno pudiera esperar. El pequeño jugador regatea de todas las formas posibles a los compañeros de Benji: sombreros, amagos, cambios de ritmo… ni uno solo parece conseguir detenerle hasta que se encuentra con una nueva secuencia de rivales frente a la portería. Aun así, y a pesar de las indicaciones por parte de Benji, estos no consiguen detener a Oliver, el cual lanza el balón al aire para superar a todos estos desde las alturas. Justo en el aire, Oliver realiza un potente remate de cabeza que será parcialmente detenido por Benji. Es en ese mismo momento en el que el hasta ahora el misterioso alcohólico dará a conocer su persona.

Así pues, dicha persona no se trata de otra que Roberto Sedinho, el mágico delantero de Brasil que una vez logró impresionar al mundo entero. Al grito de “¡El balón sigue vivo!”, y totalmente impresionado por el despliegue de talento de Oliver Atom, este se lanza a por el rechace tras el despeje de Benji. De esta manera, Sedinho realiza un magnífico centro para Oliver que desencadenará en el momento clave de este emocionante duelo.

Oliver consigue superar a Benji en la lucha por el balón y remata por delante de este. El resultado, dada la ya desventajosa posición de Benji, es el gol que tanto había estado buscando nuestro protagonista. Las consecuencias negativas para Benji se verán acrecentadas en los segundos posteriores, pues dado el increíble salto realizado, no logra controlar su caída e impacta de manera directa contra el poste de la portería. Balance final: un gol encajado y una cabeza ensangrentada. Esto, no obstante, no mermará en absoluto a Benji, y será entonces cuando dará comienzo el nuevo reto.

“Los Juegos de Benji” siguen adelante, y tras verse superado de una forma posiblemente humillante bajo su perspectiva, decide que el próximo enfrentamiento entre ambos tendrá lugar entre sus dos equipos: San Francis y New Team. El torneo intercolegial que pone cara a cara a ambas escuelas se celebra de forma anual, y tal y como narra el bueno de Bruce Harper, el fútbol es la única materia en la que su colegio no tiene posibilidad alguna. Cada año acaban siendo la gran humillación del evento, pero Harper sabe que con Oliver en su equipo eso puede cambiar.

Momentos después, salta nuevamente a la escena el ahora reconocido Roberto Sedinho, el cual sigue dulcemente entusiasmado con las capacidades futbolísticas de Oliver. Es por ello que el mismo Roberto se ofrece para ser el entrenador del New Team hasta la conclusión del torneo intercolegial. Harper, que o bien no ha estado demasiado atento o la selección brasileña no es de su agrado, sigue sin saber quién es Roberto y por qué, como capitán, debería permitir que un “alcohólico” le dirigiera tanto a él como a sus compañeros. Dadas las dudas en el aire, Roberto decide mostrar de qué sigue siendo capaz como jugador.

Roberto Sedinho recoge el balón con soltura para plácidamente proceder a realizar unos cuantos toques. Una vez decidido, se lanza hacia la portera con un potente disparo que no obstante golpea en el travesaño superio. Harper, mofándose ante la incapacidad de Sedinho para anotar a puerta vacía, se percatará rápidamente de lo poco que le dura la gracieta. Sedinho, visualizando el rechace, se lanza al aire de espaldas para golpear el balón con una potente chilena que no únicamente le permite marcar un impresionante golazo, sino que además atravesará las redes de la portería. Ambos jóvenes, como es de esperar, quedarán completamente pasmados ante la increíble técnica del jugador brasileño.

¿Alguien esperaba que Oliver se quedara simplemente mirando impresionado? Segundos después del gol de Roberto, el pequeño jugador japonés corre rápidamente hacia el balón con el objetivo de emular la acción. A pesar del tremendo talento que posee, ni siquiera Oliver consigue realizar algo tan complejo en un primer intento. Su espíritu, sin embargo, no desfallece, y sigue intentándolo una vez tras otra. Al mismo tiempo, descubrimos que la presencia de Roberto no es una mera casualidad.

Gracias a las palabras del mismo Roberto Sedinho, encontramos una clara conexión entre este y el padre de Oliver. El último, a pesar de encontrarse lejos de su familia debido a diversas situaciones profesionales, no pasa un solo día sin hablar tanto con su mujer como preguntando por el estado de su querido hijo. Oliver, el cual cumplirá próximamente 12 años, desconoce que el gran regalo de su padre es ni más ni menos que la presencia de Roberto, un jugador de clase mundial mediante el que puede conseguir alcanzar todo un nuevo nivel en el campo.

Volviendo una vez más al intenso entrenamiento de Oliver, y cuando ya todo parecía llegar a su fin en un duro día, la magia del jugador japonés volverá a brillar para asombro de sus acompañantes. En un último intento, posterior a una pequeña charla con su amigo balón, Oliver alcanza la coordinación necesaria en el aire para golpear con una chilena tan impresionante como la realizada por Roberto. Tras el gran gol conseguido, Roberto se lanza a abrazar a su pequeña promesa mientras los tres personajes acaban entre carcajadas, esperando a un futuro en el que deberán volver a verse las caras ante Benji Price.


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