Detroit: Become Human una nueva oportunidad para sorprender

Detroit: Become Human

PlayStation 4
9.5

Increíble

Detroit: Become Human una nueva oportunidad para sorprender

¿Nos dejará huella la nueva obra del estudio francés?

Detroit: Become Human una nueva oportunidad para sorprender
 

Los usuarios de PlayStation 4 están viviendo un comienzo de año muy dulce. La consola de sobremesa de Sony está beneficiando su catalogo con lanzamientos de sumo interés para el gran público con la llegada de joyas como Ni No Kuni II: El Renacer de un Reino, Yakuza 6: The Song of Life, el remake de Shadow of the Colossus o la esperada nueva entrega de God of War, que ha provocado un gran impacto mediático consiguiendo unas calificaciones al alcance de pocas obras. Eso, tan sólo en los primeros meses de este 2018, pero todo parece indicar que el ritmo no va a sufrir deterioro de ninguna clase, y es que durante este mes de mayo, llega otro de los grandes títulos exclusivos para la exitosa consola de sobremesa de Sony. El próximo día 25 debutará por fin la nueva obra del estudio de desarrollo francés Quantic Dream, Detroit: Become Human.

La tercera obra exclusiva de Quantic Dream para plataformas PlayStation

Hace ya unos cuantos años desde que el último trabajo realizado por el estudio dirigido por David Cage, Beyond: Dos Almas, viera la luz. El título a cuya protagonista puso rostro la actriz Ellen Page, debutó el pasado 2013 en exclusiva para PlayStation 3 tras el impresionante éxito alcanzado por Heavy Rain. Las dos obras más populares del estudio serían remasterizadas tiempo después para PlayStation 4, cuyos usuarios suscritos a PlayStation Plus han podido disfrutar de Beyond: Dos Almas de forma gratuita en este mes de mayo. El portafolio de Quantic Dream no es demasiado extenso, principalmente por tratarse de un estudio bastante novel en la industria de los videojuegos, que nacería en el año 1997. Entre sus anteriores trabajos destaca Fahrenheit, la primera obra escrita y dirigida por el propio David Cage, cuyas calificaciones por parte de la prensa especializada, no fueron demasiado unánimes respecto a nivel general de la obra. Pese a todo, hubo rasgos fuertemente aplaudidos, entre los que destacó una trama argumental que le hizo valedora de algunos premios a “mejor guión”. Sin embargo, la llegada de los trabajos posteriores del equipo, terminarían convirtiendo al título con el que debutó David Cage en un juego de culto.

Tras ello, el primer título exclusivo que la compañía realizó para la generación anterior de Sony, Heavy Rain sería el principal responsable de convertir al equipo de desarrollo francés en una de las principales first party para la compañía japonesa. Ahora, con una experiencia mayor, el estudio debuta en PlayStation 4 con la clara intención de corregir y mejorar algunos de los errores cometidos en su anterior obra. El objetivo de Detroit: Become Human, será el de intentar volver a ofrecer una obra a la altura de Heavy Rain, quien fuera en gran parte, responsable del resurgimiento de aventuras más pausadas que asentaban las bases jugables de las aventuras gráficas de antaño, con los ajustes necesarios para que el gran público disfrutara de obras cuyo género hace tiempo que  padecían un importante agotamiento en sus principales señas más características.

Todo nació con Kara

Una demostración técnica para demostrar el potencial de PlayStation 3. De ahí es realmente donde nació la idea para que Quantic Dream decidiera iniciar el desarrollo de Detroit: Become Human. El estudio francés nos presentaba una breve cinemática que calaría en millones de jugadores, con la que fuimos testigos del aspecto impoluto y realista con el que pudimos disfrutar de los primeros compases que originaron y terminaron dando forma al título actualmente exclusivo para PlayStation 4. Tal era el potencial que había en dicha demostración visual, que lo que más llamó la atención de aquel corto de casi 7 minutos de duración, no fue el inmaculado aspecto gráfico que lucia, no, todo aquello fue secundario. Quantic Dream dejó desconcertados a propios y extraños por ser capaz de transmitir cientos de emociones con una demostración visual de tan corta duración, donde se nos contaba la compleja crónica de Kara, una historia breve pero tremendamente dramática que a muchos nos dejó con el corazón en un puño.

El feedback recibido por la demostración sobrecogió al estudio, que se veía sorprendido por millones de usuarios que ansiaban saber como continuaría el relato de un personaje que había sido creado con prisas y sin ningún tipo de mimo especial por David Cage. La única intención del estudio por aquel entonces era la de lucir algunas de las bondades técnicas del hardware de Sony. Kara había conseguido con creces captar la atención de todo aquel que había tenido la oportunidad de disfrutar de la demostración técnica, provocando ese sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra. Y aquella otra era Kara, que por mucho que fuera presentada como una androide para la comercialización, presentaba una singular anomalía que marcaba una importante diferencia. Empatía real en los jugadores que se sobrecogían con su historia, algo que se consigue de forma habitual en las mejores películas, libros y por supuesto videojuegos, pero que pilló a todo el mundo por sorpresa al tratarse de un breve corto cuya principal intención además, no era esa. Algunos aún recordamos el grito de miedo y desesperación de la androide mientras estaba siendo desmontada, conmovida por la desconcertante razón que daba motivo a su descarte como un “producto” válido.

El objetivo será volver a sorprender

El paradigma de Quantic Dream siempre ha sido el de provocar en los usuarios diferentes emociones. Un objetivo principal para un guionista como David Cage, con el que poder valorar de forma más acertada los resultados obtenidos con sus obras. Razón por la que los proyectos de dicho estudio mantienen la trama de sus trabajos como rasgo más característico e importante, algo en lo que Detroit: Become Human va un paso más allá. Un trabajo títanico que ha sido posible tras reunir más de 2.000 páginas de un guión con cientos de posibilidades -considerablemente superiores a las anteriores obras del estudio- cuya trama iremos estableciendo con las decisiones que vayamos tomando. Tras meternos en la piel de un padre atormentado por el secuestro de su hijo, o de una mujer vinculada a una entidad espiritual, la nueva creación de Quantic Dream ahondará en una pregunta incomoda cuya respuesta puede ser realmente compleja de ofrecer. ¿Qué es lo que nos hace humanos? ¿Por qué serlo nos hace mejores? ¿Quién decide que tenga más valor nuestra vida que la de un androide con un aspecto prácticamente idéntico al nuestro, y con la capacidad de experimentar sentimientos tan profundos y reales?

La confusa línea de la inteligencia artificial busca provocar un impacto social que indudablemente con el paso del tiempo terminará estando de actualidad, quizás más pronto de lo que muchos piensan. Si la conciencia radica en el conocimiento que un ser tiene de sí mismo y de su entorno, y la humanidad, es la capacidad para sentir afecto, comprensión o solidaridad hacia las demás, ¿Qué es lo que nos impide considerar a los androides de Detroit: Become Human como nuestros iguales? No dejamos de ser humanos pese a sufrir crueles enfermedades como el alzheimer, que diluyen hasta límites insospechados las personas que tiempo atrás fuimos. Sin embargo, tampoco valoramos como tal a los androides pese a contar con todas las funciones y capacidades de cualquier espécimen humano. Si, han sido mejorados de forma artificial, unas mejoras que evitan cualquier tipo de deterioro cognitivo o de cualquier otro tipo. Entonces… ¿Esa es la diferencia? ¿Son nuestras debilidades las que realmente nos hacen protectores de una moral que no somos capaces de concebir que exista en otro tipo de especies? ¿Y si la inteligencia del ser humano y los recursos con los que contamos tan sólo hubieran hecho nacer una nueva etapa evolutiva? Preguntas que Quantic Dream espera provocar en aquellos usuarios que decidan adentrarse en este apoteósico Detroit: Become Human de la mano de Kara, Markus y Connor.


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