tokyo ghoul: re

Tokyo Ghoul:re

Crítica del episodio 24 de Tokyo Ghoul: Re: Una vez más

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Al fin llegó el día; «Tokyo Ghoul: Re» pone el punto y final a la historia de Kaneki. Un joven simple, cuya única pasión era la lectura, y que repentinamente acabó siendo el centro de todo conflicto humano-ghoul que la sociedad de Tokio experimentara en años posteriores. Con solo Furuta ante él para conseguir que la guerra y las muertes acaben de una vez por todas, Kaneki deberá así hacer frente al último gran reto que el destino ha decidido situar ante su persona.

Tal y como era de esperar, Furuta se muestra rápidamente como un rival de gran nivel. A pesar de que no se encontraba en las filas del clan Washu de la misma forma que otros, logró que Arima reconociera su talento con la espada. No obstante, el poder adquirido por Kaneki a raíz de la transformación en ‘dragón’ nos deja con el desenlace esperado: este logra imponerse a Furuta incluso habiendo adquirido el mismo un estado ‘berserk’ mediante el que incrementar todas y cada una de sus fuentes de poder. Aun así, es importante resaltar que lo destacable de este punto no es la acción entre ambos personajes, sino los díalogos que transcurren entre uno y otro, los cuales nos dejan con dos puntos de inflexión trascendentales por tal de comprender los ideales de los sujetos.

Furuta adquiere una nueva forma en la batalla final

Si algo resulta obvio, y todavía más cuando es el propio Kaneki quien repasa su trayectoria, es que en la mayoría de ocasiones no ha conseguido cumplir con su labor tal y como deseara. Desde que tomara la forma de Ghoul de un solo ojo, Kaneki se ha visto constantemente rodeado de la muerte de Ghouls y humanos, siéndole imposible evitar que perdieran la vida incluso algunos cercanos a su persona -sin importar la raza de estos-. Furuta lo deja bien claro: Kaneki es un fracaso, y el propio Kaneki lo sabe. No obstante, es toda esta acumulación de fracasos lo que en última instancia le permite sobreponerse cuando lo necesitaba más que nunca antes. ¿Convertirse en un Ghoul ha sido un problema para él desde el comienzo? Probablemente sí. Sin embargo, gracias a esto mismo conoció a Touka, la mujer con la que acaba casándose. Gracias a esto mismo, formó una ‘familia’ con gente como Yonebayashi o Urie. Todo cuanto ha adquirido Kaneki durante estos años, le ha permitido formar unas relaciones que de lo contrario hubieran sido imposibles, y es precisamente por ello que, dada la oportunidad, volvería a vivir todo cuanto ha dejado atrás.

Por otro lado, quien posiblemente buscaría una forma distinta de afrontar los hechos sería Furuta. En sus últimos alientos, observamos múltiples recuerdos del pasado de dicho personaje, y entre estos aparece nada más y nada menos que la figura de Rize. Aparentemente, Furuta y Rize compartieron parte de la infancia mientras crecían bajo las enseñanzas de los Washu. Furuta, claramente, sentía un gran aprecio por Rize, hasta el punto de desear que su relación y su estancia con los Washu no cesara jamás. Desafortunadamente, como ya puede entenderse, este deseo no fue uno que llegó a cumplirse. De la relación de ambos podemos comprender ya a qué se debía que Furuta contara con Rize en un tanque como tantos otros se formaron a raíz del ‘Dragón’. Asimismo, cabe destacar el hecho de que esta haga finalmente su aparición después de múltiples episodios apuntando a ello. La realidad, no obstante, nos deja con una presencia mucho más testimonial de lo que indudablemente se habría deseado.

Rize y Furuta durante su tiempo con los Washu

En su camino hacia la localización del segundo núcleo, pues pese a su victoria ante Furuta el ‘dragón’ sigue en funcionamiento, Kaneki conserva la determinación recientemente adquirida para acabar por fin con el conflicto que ha durado tantos años. En llegar a la cima del ‘Dragón’ no encontramos sorpresa: Rize aguarda en el mismo tanque en que la viéramos bajo la atenta mirada de Furuta. Ciertamente, no se puede decir que el personaje trabaje por su propio peso, pues su presencia podría resumirse en un ‘motivo’ adicional para con Kaneki. Nuestro protagonista llega como colofón final ante la figura de aquella que lo iniciara todo para él. Sin Rize, no habría habido Kaneki posible. Los sentimientos de este, lógicamente, muestran en último lugar una situación contradictoria, que es la misma a la que se enfrentara durante su duelo ante Furuta. Rize es sinónimo de dolor para Kaneki, pero también lo es de plenitud. El momento ha llegado, y el fin de Rize marcará, de igual forma, el fin de la guerra.

Los momentos finales de «Tokyo Ghoul: Re» nos dejan con un avance a 6 años en el futuro. Gracias a este, podemos ver a los supervivientes de todos los conflictos en una vida tranquila y de armonía, unas sensaciones que muchos perdieron por el camino. Justo al final observamos a Touka, Kaneki y su hija, viviendo ya todos juntos como una familia unida. Después de tantas batallas y toda la sangre derramada por el camino resulta esta una visión casi irreal, pero a su vez deja claro que incluso en el más oscuro y largo de los túneles, acaba esperando una salida.

Kaneki, al final de su largo camino.