Generalmente lo que se escucha de la industria del anime no es particularmente bueno. Japón es un país de por sí que cuenta con una estructura laboral y social muy distinta a cuanto estamos acostumbrados en Occidente. No es poco común escuchar testimonios sobre cómo la vida en Japón se puede hacer 'mediocre' a consecuencia de una sociedad que no tiene en consideración a las personas como debería. Esto es algo que se extrapola a la industria del anime, en roles como animadores o actores de doblaje, y para lo que el propio país ha tenido que tomar acción recientemente.
Un detallado informe del medio Bloomberg se ha dedicado a explorar los muchos problemas que incluso desde las Naciones Unidas se habían señalado respecto a la industria del anime. Mayormente hay dos puntos de especial atención: un exceso de horas extra de trabajo y la inestabilidad económica. Porque se ha extendido mucho que los animadores cuentan con condiciones laborales pésimas (o contaban), pero aparentemente el escenario de los actores de doblaje se hace todavía peor.
En el informe de Bloomberg aparecen un puñado de testimonios e informaciones recogidas a lo largo de los años que muestran casos totalmente rocambolescos para con la industria del doblaje. Aparentemente, no son pocas las ocasiones en las que los pagos a actores se pueden demorar durante varios meses, e incluso hay casos conocidos por los que ciertos trabajos no llegan a remunerarse jamás. Más de una firma de doblaje ha tenido que cerrar con el paso del tiempo debido a la inestabilidad económica surgida de este panorama.
Una medida que se utiliza mucho en el anime y que tampoco favorece la seguridad económica de los trabajadores es lo mucho que se deriva trabajo. A pesar de que un estudio pueda tener el crédito de ser el principal encargado del anime, no será extraño ver al final de un episodio cómo aparecen citadas otras compañías que también han participado en la producción. Esta tendencia a ir incorporando terceros provoca que no exista una uniformidad en la estructura económica de la producción de un anime, provocando de nuevo que los sueldos para animadores y actores de doblaje sean bajos y que además existan los mencionados problemas con los pagos.
Durante estos últimos años, miembros veteranos de la industria del anime que han sufrido las peores partes de este mercado (y algunos de los cuales han tenido que encontrar otras salidas laborales para compensar un empleo que no les daba para vivir) han trabajado de cara a conseguir que el sector aprenda a valorar a quien lo hace posible. Y desde el pasado mes de noviembre parece que se han producido importantes cambios.
Desde el pasado mes de noviembre, se han incorporando una serie de nuevas protecciones para los trabajadores de la industria del anime que intenta lidiar con algunas de las principales problemáticas de hace décadas. Los efectos más notorios que han empezado a llegar son los siguientes:
Lógicamente, que Japón incorpore nuevas medidas para empezar a cambiar una industria nada agradecida con unos trabajadores increíblemente apasionados es positivo, pero más allá de un cambio escrito lo que realmente requiere el país es un cambio a nivel de mentalidad. Los problemas en la industria del anime se conocen desde hace años, y ha costado muchísimo que se tome acción por la mera razón de que se ve como 'normal' simplemente agachar la cabeza y actuar como el resto. Y es que alzar la voz siempre podía tener la consecuencia de no volver a ser llamado para un trabajo.
Japón es un lugar increíble que nos ha dado cosas maravillosas, pero ética y moralmente cuenta con incongruencias difíciles de comprender. Que un caso de malversación de fondos pueda tener la misma o mayor consecuencia que uno de pornografía infantil ya arquea cejas, y que a pesar de ser un país 'estéril' y que impulsa ser correcto haya toda clase de locales que invitan a cumplir fantasías a cada cual más extraña denota la realidad de una sociedad que no está a gusto consigo misma, pero que no logra escapar de las convencionalidades del pasado. Con algo de suerte, las nuevas medidas para la industria del anime lograrán que el sector se ponga finalmente a la altura de sus trabajadores.
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