"Dragon Ball", "Naruto", "Bleach", "One Piece"... la historia del Shonen está determinada por obras que no solo tuvieron un éxito individual colosal, sino por la influencia que imprimieron sobre trabajos posteriores. Muchos han tomado nota de las increíbles transformaciones de "Dragon Ball", la emotiva narrativa de "Naruto" y las épicas sagas de "Bleach" y "One Piece". Pero de algo de lo que se ha renegado por completo es su estructura: los Shonen eternos han quedado oficialmente extinguidos.
Creo que para ver cómo ha evolucionado el tema de la extensión de los mangas Shonen, lo mejor que se puede hacer es comparar números de los trabajos más conocidos de cada generación:
Las cifras, realmente, son para asustarse. Que "Dragon Ball" sea la historia más breve de todas estas leyendas del Shonen refleja de forma muy clara las barbaridades que se hacían hace un par de décadas en el sector. Y es que si lo comparo con los mayores fenómenos del Shonen de estos últimos años la diferencia es abismal:
Como puede comprobarse, las historias que más cerca han llegado a quedarse del estándar de antaño son "Jujutsu Kaisen" y "Shingeki no Kyojin", y aun así estas se encuentran relativamente lejos de las referencias de eras pasadas. Y ya no es solo el hecho de que haya una clara diferencia en el volumen de contenido, sino que en los mangas actuales muchos relatos utilizan cada vez más un corte abrupto para poner el punto y final a su trama.
"Jujutsu Kaisen" y "Kimetsu no Yaiba" me parecen claros ejemplos de obras que parecían tener mucho más contexto a explorar en ciertos puntos de su historia. No obstante, en cuantos sus respectivos autores vieron la más mínima oportunidad para frenar en seco, la tomaron. Similar es el caso de "Kaiju No. 8", que si bien no se encuentra a la misma altura como éxito comercial, sí que ha optado por anunciar el final más pronto de lo que muchos anticipaban. Pero, ¿a qué se debe este cambio en la forma de entender el manga Shonen?
Para más de uno puede parecer ridícula esta afirmación, pero es una realidad contrastada: ser mangaka es una profesión de riesgo. ¿Cómo puede ser peligroso estar trabajando en casa o una oficina cuando lo único que se hace es dibujar? Pues porque en el caso del mangaka lo verdaderamente relevante no es el qué, sino el cómo, y aquí el escenario es verdaderamente dramático.
A lo largo de la historia, son muchos los casos de mangaka que han muerto a una edad temprana o que han tenido que retirarse precisamente por no poder aguantar físicamente lo que requiere la profesión. Los casos más recientes de mangakas que murieron relativamente jóvenes son los de Kentarou Miura, el autor de "Berserk" que falleció a los 54 años, y Akira Toriyama, el creador de "Dragon Ball" que perdió la vida a los 68 años.
Y ya no es cuestión de perder la vida o no, autores como Yoshihiro Togashi, creador de "Yu Yu Hakusho", "Hunter x Hunter" y más, o Ai Yazawa, la autora de "Nana", han entrado en hiatus de una duración larguísima precisamente porque su cuerpo no daba para nada más. Pero, ¿cuál es la razón de todos estos problemas físicos? La respuesta es una bien sencilla: el autor de manga que trabaja de forma activa no puede tener una vida normal, o por lo menos no podía tener una vida normal en el pasado.
Los mangakas son conocidos por trabajar con fechas de entrega brutalmente estrictas que les llevan a tener horarios de sueño y dietas atroces para la salud general. Conocidos son los varios problemas de salud de Eiichiro Oda, creador de "One Piece", quien sufre gota, y padece de hipertensión así como diabetes. Y todo se resume a lo mismo: años de malísimos hábitos derivados de tener que adaptar la vida a unas fechas de entrega de manga completamente surrealistas.
Afortunadamente, a día de hoy estas cosas se han ido regulando un poco más de varias formas; los descansos son más habituales para muchos mangakas, además de que hay publicaciones de tipo mensual, bisemanal o incluso trimestral que permiten una gestión mucho más adecuada del tiempo (y salud) del autor. En definitiva, si no vemos ya obras tan extensas como antaño, probablemente esto se debe a que se ha comprendido el riesgo que ello supone.
Personalmente considero que el cambio en la tendencia de las obras de manga Shonen es mucho mejor para la industria. Al fin y al cabo, está muy bien que autores de grandes clásicos hayan podido inspirar a nuevas generaciones de mangakas, pero por mucho que disfrutemos de estos relatos no hay motivo para hacerlo a expensas de la salud de sus artistas. Y tú, ¿crees que es mejor el estado actual del sector del manga o te gustaba más cómo se trabajaba antaño?
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