Akira Toriyama creó toda clase de geniales villanos a lo largo de su trayectoria al frente de "Dragon Ball", y uno de sus más memorables es incuestionablemente Cell.
Ese bioandroide con células Saiyan apareció como una amenaza con el potencial de destruir la Tierra. Goku y sus aliados lograron detener ese fatídico destino, pero lo que no pudieron evitar fue el sufrimiento de Toriyama.
Con los años transpiró la información de que Cell nunca estuvo en los planes originales de Akira Toriyama. Inicialmente, el autor de "Dragon Ball" iba a quedarse con los Androides 19 y 20 como los villanos del primer arco de Trunks del Futuro. Pero a Kazuhiko Torishima no le pareció buena idea.
Torishima-san fue el hombre que descubrió a Akira Toriyama en su momento, y quien le guio durante la "Dragon Ball" inicial así como el segmento de los Saiyans. A pesar de que con el tiempo abandonó a Toriyama para ocupar otras posiciones, como editor en jefe de Shonen Jump, jamás apartó la mirada de "Dragon Ball".
Después de muchas conversaciones, Akira Toriyama acabaría dando con Cell como el villano definitivo de dicha etapa de "Dragon Ball". Y ahora el usuario japonés @konnakareshi comparte cómo fue la vida de Toriyama por aquel entonces:
Lo cierto es que esta historia recuerda al motivo por el cual el Super Saiyan contaría con el color que todos conocemos: Toriyama dejó el pelo de Goku sin pintar en el manga porque así sería mucho más fácil de reproducir en momentos posteriores. Así que no sorprende que el diseño de Cell marcara un antes y un después para la etapa final de Toriyama.
De esta historia descubrimos también que la base sobre la cual Toriyama creó a Majin Buu fue que su diseño se tratara de uno fácil de ejecutar. El creador de "Dragon Ball" lo tenía claro: nunca más crearía un villano cuyo dibujo fuera tan fatigante como acabó siendo el de Cell.
También hay que considerar que el arco de Majin Buu fue uno que surgió de las presiones de Shueisha. Al fin y al cabo, el mangaka había decidido que el arco de Cell sería el final de "Dragon Ball". Así que si accedía a trabajar en una nueva saga iba a ser bajo el condicionante de que fuera lo más llevadera posible.
Majin Buu es así la consecuencia de las malas experiencias de Toriyama además de reencontrarse con esa esa esencia cómica que definió a "Dragon Ball" en las primeras etapas. En cierta forma, es uno de los trabajo más honestos y consecuentes de un mangaka que había alcanzado un éxito prácticamente sin precedentes en el sector.
Definitivamente una pieza de historia de "Dragon Ball" que vale su peso en oro. Lo cierto es que a su vez no sorprende en absoluto, pues un simple vistazo cuenta cómo de cansado debía de ser mantener semana a semana a un personaje como Cell. Una prueba más de lo sacrificado que es vivir con la presión del mangaka.
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