"Dragon Ball" estableció un antes y un después para la cultura Shonen. Sin el relato de Akira Toriyama, trabajos como "One Piece", "Naruto" y más no habrían sido como los conocemos. Y por sorprendente que sea, ese éxito tan trascendental se puede reducir a cuatro puntos vitales.
Akira Toriyama no era un autor de relatos complejos. Eso es algo que quedó claramente plasmado en su trayectoria profesional. Pero eso le permitió convertirse en un maestro de lo simple, hasta el punto de transformar "Dragon Ball" en un trabajo tan sumamente potente como accesible.
Artísticamente, Toriyama-sensei dejó mucha huella en Japón. Dibujantes legendarios como Hirohiko Araki o Yusuke Murata han destacado siempre el don que tenía Toriyama. Sus modelos podían parecer simples, pero había una tridimensionalidad en este genuinamente difícil de plasmar. Pero eso no era todo.
Donde realmente brillaba Toriyama era a la hora de crear paneles increíblemente sencillos que solo se podían describir como 'épicos'. Desde el momento en el que Goku y Vegeta se enfrentan por primera vez hasta el momento en el que Goku se transforma en Super Saiyan: no hay rastro alguno de complejidad, solo potencia visual.

Aunque luego en anime veíamos esas largas secuencias de intercambios de golpes a la velocidad luz, en todo momento se podía vislumbrar qué era lo que estaban haciendo sus luchadores. Personalmente, eso es algo que considero que contrasta bastante con trabajos modernos como "Kimetsu no Yaiba" o "Jujutsu Kaisen".
En el caso de estos, las escenas de acción cuentan en ocasiones con tantos elementos que uno fácilmente puede perderse en lo que ocurre. Con "Dragon Ball" esto no pasaba jamás, y eso era lo que hacía que lectores y espectadores fueran siempre capaces de seguir todos los momentos con gran facilidad y quedar igual de impresionados.
"Dragon Ball" es Son Goku. Esto es así y no pasa nada por reconocerlo. Personajes como Vegeta, Gohan o Bulma han sumado muchísimo a lo largo de las décadas. Pero cuando hay que tomar un pilar inamovible de la franquicia, ese es claramente el protagonista de la misma.
Akira Toriyama intentó en su momento realizar la transición de Goku a Gohan, pero él mismo vio que el hijo no tenía las mismas cualidades que el padre en calidad de personaje principal. Y no solo eso, sino que los fans no tienen el mismo vínculo con uno que con otro.
La relación entre Goku y los fans de "Dragon Ball" es una muy especial. Han vivido su historia de comienzo a fin (un fin que aún no ha llegado, todo sea dicho), le han visto ser un crío salvaje de las montañas y un padre que entrena para evitar la destrucción total de la Tierra.
Goku ha tenido momentos de gran alegría como entrenar junto a Krillin y también de gran tristeza, como la muerte del mismo Krillin. Le hemos visto frustrado, superado, incluso pensativo por difícil que pueda parecer. Y los fans han estado en todos y cada uno de esos momentos.
"Dragon Ball" tiene ya más de 40 años y Goku ha sido el pilar central de la franquicia en cada instante. Es un protagonista junto al que han crecido múltiples generaciones de fans. No solo es un personaje de ficción, es un rostro que une y crea hermandad. Si está Goku, el fan está inmediatamente presente. Y ese gancho es muy difícil de conseguir.
La charla de los sistemas de poder en la comunidad del manga y el anime siempre es constante: Ki, Chakra, Haki, Reiatsu, Nen... son muchas las formas distintas de poder que existen, pero "Dragon Ball" fue una de las primeras y, de nuevo, responde a principios tan esenciales que se comprende a cualquier edad.
El Ki como tal responde a principios de oriente sobre la energía vital de cada individuo, solo que Akira Toriyama le dio un giro: la externalizó para hacer que se convirtiera en un festival de fuegos artificiales. Y eso es hasta el día de hoy algo que la gente ama, esa espectacularidad que es marca de la casa.
Un Kamehameha puede ser espectacular, pero puede ser igual de impresionante ver un aura gigantesca fluyendo con energía. No, a día de hoy no existe medición alguna posible, hemos roto barreras en las que los números ya dejaron de ser coherentes. Pero que el poder de "Dragon Ball" pudiera expresarse simplemente en un valor numérico ayuda a absorberlo.
Y creo que es necesario hacer la distinción entre 'sencillo' y 'poco profundo'; que algo sea más accesible no lo hace automáticamente ni mejor ni peor que otra cosa. De hecho, aunque el Ki se entiende perfectamente cómo es y para qué se usa, "Dragon Ball" ha dado con muchos momentos que han sorprendido a los fans.
Por ejemplo: ¿quién iba a esperar que un simple láser hiriera casi mortalmente a Goku? Pues eso se explica con que Goku no tiene su defensa por Ki activa en todo momento, ese refuerzo se usa solamente cuando el contexto lo requiere. O similarmente: ¿quién iba a imaginar que sería capaz de lanzar un Kamehameha con los pies?
El Ki es así otro pilar fundamental del éxito histórico de "Dragon Ball", por lo sencillo y vistoso que es de representar y por lo fácil que es de comprender por los espectadores. Toriyama siempre fue un maestro de hacer más con menos y esto es otra prueba más de ello.
Sí, Goku ha sido uno de los grandes motivos del éxito histórico de "Dragon Ball". Ese protagonista carismático y risueño que se alza contra toda adversidad. Pero para que ese rol se potencie al máximo, otros son completamente necesarios.
Vegeta empezó como un villano terrible que ni siquiera gustaba a Akira Toriyama de lo despreciable que era, y con el tiempo ha acabado siendo el mejor gancho posible para entender las atrocidades de los Saiyans y parte del pasado de dicha sociedad. Pero no es el único que ha dado profundidad a "Dragon Ball".
Son Gohan como ese hijo honesto que siente la presión de las expectativas de su padre, Piccolo como el rostro del mal que encuentra la redención a través de la compasión, Bulma como el ingenio y la pasión de no dejar de aprender... todos los principales secundarios de "Dragon Ball" remiten a ideales que se complementan con lo que es Goku en la historia.
Narrativamente es más sutil, al final Toriyama era un autor al que nunca le gustó hacer excesivo énfasis en la parte más teórica de sus obras. Pero en términos de representación visual es muy obvio: uno piensa en Goku y su Super Saiyan o Ultra Instinto igual que lo hace con el Super Saiyan 2 de Gohan, con la forma de Majin Vegeta.
Eso es algo que no se extrapola solo a transformaciones, también a técnicas: el Destello Final de Vegeta, el Makankosappo de Piccolo, la Supernova de Freezer... Goku es tan necesario para "Dragon Ball" como los secundarios para Goku, una base de retroalimentación que permite tener un plantel tan sumamente popular.
Todo sea dicho: aunque estos cuatro ingredientes son lo que sobre todo hizo que "Dragon Ball" fuera un fenómeno histórico, lógicamente pasa por Toriyama que todo ello funcionara a las mil maravillas. El qué es tan importante como el quién, y el autor de "Dragon Ball" fue el individuo perfecto para iniciar una nueva era de Shonen.
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