a sudafricana '180' se ha convertido en uno de los contenidos más vistos de Netflix en todo el mundo. La plataforma de streaming demuestra que la producción de este país no tiene nada que envidiar a otros proyectos europeos y estadounidenses y nos presenta una historia marcada por la violencia, la pérdida y la corrupción que ha enganchado a millones de espectadores y que ha generado cierto debate.
Si has visto '180' y no te has enterado bien de su desenlace, aquí tienes el final explicado con todo lujo de detalles. Ahora bien, ten en cuenta que es necesario haber visto la película, ya que hablaré con spoilers.
A lo largo de la película seguimos a Zak, un padre que intenta educar a su hijo en un entorno hostil. Sin embargo, todo cambia después de un suceso trágico que marca un antes y un después en su vida: Mandla, el hijo de Zak, termina en estado crítico durante un altercado tras un accidente de tráfico. Lo que empieza siendo una discusión más motivada por los nervios acaba en tragedia.
En este momento, Zak se sume en una espiral de dolor, rabia y venganza. Convencido de que el sistema judicial sudafricano no le dará las respuestas que necesita, decide buscar justicia por su cuenta, iniciando un camino marcado por la violencia. Y es que la corrupción policial es evidente cuando la investigación oficial queda rápidamente olvidada en un cajón, dejando claro que los responsables nunca van a pagar por lo ocurrido.
Esta falta de justicia institucional es lo que termina rompiendo a Zak, un padre dolorido que termina tomando decisiones extremas aunque pongan en riesgo su vida.
Lo más sorprendente de '180' se va conociendo a medida que llegamos al desenlace: el desenlace Mandla no fue un acto premeditado como pensaba Zack, sino el resultado de un accidente que ocurrió en medio del caos. Un detalle que cambia completamente lo que percibimos como espectadores: no hay villanos como creía el protagonista, únicamente una cadena de errores que las autoridades intentaron ocultar desde un principio.

Cunado Zak tiene la oportunidad de cobrar su venganza, decide detenerse. Frente al hijo de uno de los implicados en la muerte de Mandla, comprende que repetir ese ciclo de violencia no le va a devolver lo que ha perdido. Y por ello, el protagonista intenta alejarse de la violencia y buscar ayuda cuando más la necesita, aunque es probable que ese pensamiento de volver a la senda de la venganza regrese más pronto que tarde.
Lo que más me ha convencido de '180' es el mensaje que nos deja: no podemos caer en una espiral de violencia y venganza cuando el sistema no funciona y es el que nos empuja a ella. La desesperación es uno de nuestros peores aliados en momentos tan duros como el que atraviesa Zak y tenemos que aprender a controlar y a pasar página, aunque duela.
NOTICIAS RELACIONADAS