'Juego de armas' se ha convertido en uno de los últimos éxitos de Netflix, y al igual que sucede con otras películas que no son originales de la plataforma de streaming, sorprende que se cuele en el Top 3 de un ranking copado por novedades. Sin embargo, 'Juego de armas' es una película tan buena, que entiendes rápidamente que el público está descubriendo ahora un thriller que pasó desapercibido y que pocos saben que está basado en hechos reales. Te cuento todo lo que pasó en la vida real y que sirvió para inspirar a este largometraje que ahora querrás ver a toda costa.
Dirigida por Todd Phillips, responsable de 'Resacón en Las Vegas', 'Joker' y 'Joker: Folie à Deux', sorprendió en 2016 con un competente thriller criminal basado en hechos reales y protagonizado por Jonah Hill, MIles Teller, Ana de Armas, Kevin Pollak y Bradley Cooper, entre otros.
Ambientado en el año 2005, dos jóvenes amigos, Efraim Diveroli y David Packouz, decidieron montar una empresa para vender armas. En poco tiempo, empezaron a ganar mucho dinero. Su mayor éxito fue conseguir un contrato de 300 millones de dólares con el gobierno estadounidense para armar a las tropas aliadas del ejército que en ese momento combatían en Afganistán.
Uno de los secretos del éxito de 'Juego de armas' radica en la perfecta mezcla de acción, humor negro, thriller y algo de drama. Es una película fresca y divertida, entretenida de ver. Ahora bien, detrás hay una historia real de dos jóvenes veinteañeros que decidieron dedicarse a la venta de armas sin experiencia previa, consiguiendo abastecer al mismísimo ejército de los Estados Unidos.
Corre el año 2005. En aquel entonces, David Packouz era tan solo un chico de 23 años con un futuro muy poco prometedor que no dejaba de cambiar de trabajo. Mientras ofrecía masajes terapéuticos a ricos, se volvió a encontrar con Efraim Diveroli, quien había sido su mejor amigo durante la infancia. Este abrió su propia empresa de venta de armas con tan solo 19 años, a la que rápidamente se sumó David.
El nombre de la compañía era AEY Inc. y se dedicaba a la venta de armas gracias a una iniciativa del gobierno muy poco conocida que permitía a estas PYMES echar una solicitud para obtener contratos con el ejército. Cuando uno de estos contratos aparecía, estos colegas hacían todo lo posible para aplicar y obtener el visto bueno; eso sí, tenían que negociar con traficantes de armas para obtener los mejores precios y tener un buen margen de beneficios.
Poco después de haber empezado ambos en el negocio de la venta de armas, la empresa registraba ganancias superiores a los 10 millones de dólares. Sería en 2007 cuando les llegó la oportunidad de tener como cliente al gobierno de los Estados Unidos: a cambio de 300 millones de dólares, tenían que surtir de armas al ejército, que se encontraba combatiendo en Afganistán.
El problema es que el negocio de Efraim Diveroli y David Packouz no era legal, por lo que colaborar con el Gobierno descubrió sus tejemanejes y tuvieron que hacer frente a las consecuencias. 4 años de prisión para Diveroli por fraude y otros 7 meses de arresto domiciliario para David Packouz. ¿Qué te parece esta historia real que inspira la película 'Juego de armas'?
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