¿No crees que hay películas que llegan mucho más tarde de lo que deberían? 'The Running Man', la nueva adaptación de la novela de Stephen King dirigida por Edgar Wright, es una de ellas. Casi 40 años después del clásico de culto de Arnold Schwarzenegger, 'The Running Man' se estrenó el año pasado en cines y fue uno de los mayores fracasos de 2025.
Ahora, meses más tarde, aterriza en SkyShowtime. Víctima de unas expectativas mal gestionadas y de una nula campaña de promoción, 'The Running Man' es una excelente película de ciencia ficción que te enganchará de principio a fin y que hace justicia a la película de Schwarzenegger. ¿Cuáles son sus principales ingredientes?
La premisa arranca con una sociedad profundamente fracturada. La desigualdad entre clases ha alcanzado niveles extremos, y la única salida real para quienes están en el escalón más bajo pasa por participar en concursos televisivos donde el riesgo es la propia vida. El más extremo de todos es 'The Running Man': tres concursantes perseguidos durante días por asesinos de élite mientras el mundo entero lo ve como entretenimiento.
Ben Richards, el protagonista interpretado por Glen Powell, no elige participar. Lo hace para salvar a su familia de la miseria y la enfermedad. Pero el sistema tiene otros planes: convertirlo en el villano de la historia para que su caída sea más espectacular y satisfactoria para el espectador medio.
Lo que hace especialmente perturbadora a esta película es la proximidad de su ficción con el presente. Lo que Wright coloca en un terreno fantástico se acerca peligrosamente a lo que ya ocurre en muchas sociedades reales: la espectacularización del sufrimiento, el ciudadano como producto de consumo y el entretenimiento como anestesia política. La sátira es afilada precisamente porque no exagera tanto como debería.
Y no, no hay de momento un concurso que vaya de asesinos persiguiendo a sus participantes, pero esta sátira es precisamente lo que funciona: la exageración es en su justa medida, criticando algunos de los aspectos de nuestra sociedad hoy en día.
Hablando de la novela de Stephen King (publicada originalmente bajo el pseudónimo Richard Bachman), ya tuvo su primera adaptación en los años 80 con Arnold Schwarzenegger como protagonista apostándolo todo por el espectáculo puro y duro y el carisma de su estrella, pero suavizando considerablemente la crítica social que vertebra buena parte del texto original.
Edgar Wright va más allá, aunque tampoco se acerca tanto al extremo oscuro que plantea King. Toma lo esencial del mensaje sin renunciar a los códigos del blockbuster contemporáneo, vaya a ser que el público salga espantado. Y por ello, el final difiere de forma deliberada del libro, una decisión muy cuestionada por los fans de la novela.
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