Análisis Prey: Mooncrash

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Que Prey iba a recibir algún DLC no era ningún secreto, y es que los propios responsables del videojuego ya habían confirmado este detalle antes incluso de que el juego base saliera a la venta. Sin embargo, a pesar de que los rumores de los últimos meses dejaban claro que la Luna era el escenario de este contenido extra, lo cierto es que no teníamos ni idea de cómo sería la ejecución. Y así fue hasta que Bethesda presentó este contenido en el E3, dando una sorpresa a todos los fans y ofreciendo un contenido que, más que expandir la experiencia original, busca darle una vuelta de tuerca.

Y es que Mooncrash no es una expansión como tal, ya que no expande Prey ofreciendo más de lo mismo. De hecho, sus responsables han desatendido muchas de las peticiones de los fans ansiosos por más historia y más exploración en este peculiar e interesante mundo de ciencia ficción y nos han dado lo que, a priori, menos emocionaba: una experiencia de supervivencia con toques aleatorios que le dan rejugabilidad. Dentro de la industria triple A de hoy en día puede sonar estándar, poco arriesgado e incluso aburrido. Pero no nos adelantemos a los acontecimientos, porque en realidad Mooncrash sí que tiene mucho que ofrecer a los fans de Prey.

Una vuelta de tuerca

Como bien explicábamos, Mooncrash coge todo lo que conocemos de Prey y le da una vuelta de tuerca en la dirección que, a priori, pocos fans le habíamos pedido. En lugar de aprovechar el espectacular diseño de niveles y ambientación para darnos más de esa historia que nos dejaba con la miel en los labios en el juego base, este DLC se centra en el combate y la rejugabilidad. Para ello, Mooncrash es como un modo de juego nuevo, con ciertos toques roguelike mezclados con la supervivencia.

El objetivo que se nos propone en Mooncrash es el de escapar de la base lunar en la que nos encontramos con diferentes personajes, con la premisa de que la muerte reinicia la simulación (haciendo variar objetos y algunas zonas del escenario) y teniendo en cuenta que el escenario es persistente. Es decir, si seguimos nuestros instintos de jugadores habituales y recogemos todo lo que nos encontramos por el camino, aunque iremos sobrados con este personaje, condenaremos a los que vengan detrás, pues los objetos recogidos ya no estarán allí. Así, Mooncrash es capaz de darle un toque de estrategia al juego que nos obliga a pensarnos dos veces la munición que necesitamos y qué vamos a hacer en cada enfrentamiento.

Pero las novedades no se quedan aquí, y la auténtica vuelta de tuerca no nace de los toques roguelike, sino de la supervivencia. Lo primero que destaca en este punto es el hecho de que, lejos de instarnos a explorar tranquilamente como en el juego base, Mooncrash nos mete prisa. Existe un contador de corrupción que va haciendo más difícil el nivel a medida que pasa el tiempo, obligándonos a tener cierta prisa. Junto a esto han llegado al juego nuevos sistemas que permiten que nuestros personajes puedan llegar a sangrar o romperse huesos, lo cual requerirá un cuidado especial y pondrá en peligro la misión de alcanzar el final de la base lunar con vida.

En general, Prey no era un videojuego nada fácil y tampoco lo es este DLC, pero la dificultad no es el punto en el que se centra Mooncrash. La apuesta de Arkane Studios con este contenido es la de ponernos realmente en una huida. Prey era un viaje para hallar respuestas. Mooncrash es una huida desesperada. Y lo cierto es que la sensación se ha clavado. El peligro es real, acecha en cada esquina y son muchos los factores a tener en cuenta para poder llevar a cabo nuestros planes.

Combate exigente

El combate es uno de los pilares de Mooncrash, y es que básicamente esta expansión se basa en avanzar matando a todos los enemigos antes de que ellos hagan lo propio con nosotros. EL combate de Prey, como ya sabréis, no es para nada sencillo, y algunos enfrentamientos requieren de varios intentos para dar con la estrategia óptima en cada situación. Mooncrash es, por ello, una expansión, dirigida a quienes ya hemos jugado el juego base y sabemos apañárnoslas en estas situaciones.

El combate se complica en Mooncrash porque, por un lado, la muerte significa algo, existe el fracaso. Y no solo eso, sino que, como explicábamos más arriba, ir cargados de munición con un personaje significa condenar a una partida totalmente austera a los siguientes. Por ello, el combate de Mooncrash, si bien es básicamente el mismo que el de Prey, consigue resultar más difícil, más estratégico, más divertido.

Si bien es cierto que el DLC funciona como extra al juego original, proponiendo nuevos retos y ofreciendo una fórmula que se siente fresca, la verdad es que se echan en falta algunas novedades en materia de enemigos. Ya conocemos a los Tifón y este hecho hace que el combate vuelva a ser lo mismo de siempre; con más tensión y una mentalidad distinta, pero a fin de cuentas estamos derrotando a los mismos enemigos contra los que hemos peleado durante más de 20 horas en el juego base.

Otro detalle que puede escamar un poco es el hecho de que, dado que el foco principal del DLC se encuentra en combatir, sobrevivir y huir, la narrativa se deja un poco de lado. Es cierto que existe una historia de fondo y cada personaje tiene un trasfondo trabajado que vamos desbloqueando a medida que completamos ciertos objetivos. Pero la sensación de todo el juego te insta a dejar esto de lado, a tratarlo como un elemento muy secundario que, tal vez si no nos cansamos, después de completar el DLC nos lancemos a explorar por mera curiosidad.

Bienvenidos a la Luna

Un aspecto en el que Mooncrash sigue haciendo las cosas tan bien como Prey es en el apartado artístico. En este punto el DLC sí consigue distanciarse del juego base y, aunque algunas zonas sí que son similares a la Transtar I, entorno que explorábamos en Prey, la nueva base lunar que visitamos consigue sentirse diferente. Los detalles, la decoración, los paisajes que vemos en las afueras de la estación… En Arkane Studios son expertos en hablar con la arquitectura, como han demostrado sobradamente en Dishonored, y lo cierto es que Mooncrash no se queda atrás en esto.

Entrando en temas algo más técnicos, hay poco que comentar. Mooncrash tiene un buen rendimiento, mejor que el que tenía Prey de salida, y en general todo es fluido. Los nuevos sistemas incluidos responden bien, las habilidades no sufren fallos al interactuar con los nuevos entornos y, de forma general, nos encontramos ante un contenido que en materia técnica cumple sobradamente, tal y como se esperaba de él.

La extensión del DLC es algo a tener en cuenta, y es que aunque se requiere el juego base, el tiempo que puede llevarnos completar Mooncrash es bastante considerable. Por supuesto, es muy variable en función de nuestra habilidad y de lo que tardemos en hacernos a las novedades, pero en líneas generales la duración y el nuevo contenido inlcuido son más que suficiente para justificar esta expansión.

Conclusiones

Prey: Mooncrash es un DLC que consigue hacer algo que no siempre vemos en los videojuegos. A pesar de que las propuestas del juego base eran más que interesantes, en lugar de refinarlas ligeramente y ofrecer más de lo mismo, en Arkane Studios han hecho un excepcional trabajo de diseño para tirar del hilo y conseguir dar con una fórmula que, aunque tiene su base en Prey, logra sentirse suficientemente diferente como para que merezca mucho la pena volver al videojuego.

He de decir que soy de esos a los que Prey les encantó en prácticamente todos sus aspectos. Pero, desde luego, una apuesta por el combate no era lo que me esperaba, como indicaba en la introducción de este análisis. Sin embargo, y para mi grata sorpresa, la apuesta sale mejor de lo que podría haber imaginado y Mooncrash es un contenido que no puedo hacer otra cosa que recomendar. Si os gustó lo más mínimo Prey, adelante, este DLC os volverá a encandilar.

Y lo mejor de todo es que Mooncrash no es solo un DLC. Más allá de esto, el introducir una nueva fórmula centrada en el combate, las prisas y la toma de decisiones consiguen que esta expansión se sienta como un experimento en sí. Como si Arkane Studios estuviera tanteando un camino por el cual, tal vez, durante los próximos años camine una posible secuela de Prey. Y, sinceramente, no puedo estar más contento con ello.


Positivo

  • Da una vuelta de tuerca a la jugabilidad de Prey
  • Se siente fresco en todo momento
  • Incluye novedades importantes
  • Visualmente impactante

Negativo

  • Se deja la historia bastante de lado
  • Se echan en falta novedades en los enemigos
8.5

Muy bueno

Política de puntuación

Víctor Rodríguez
Videojuerguista desde siempre. Fan incondicional de Fallout y Star Wars y amante del RPG viejuno. Hablo de videojuegos, cine, series o lo que me dejen. Ah, y me gustan los números.