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Crítica de The Witcher: brujos, hechiceras y otras genialidades

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CRÍTICA

Crítica de The Witcher: brujos, hechiceras y otras genialidades

Henry Cavill plasma el trabajo más destacado de toda su carrera en una adaptación entretenida y literal

Publicado el 1
  • Fecha de estreno: 20/12/2019
  • Duración: 50 min /ep
  • Pais: Estados Unidos
  • Género: Fantasía / Acción / Aventuras
  • Productora: Netflix / Pioneer Stilking Films / Platige Image / Sean Daniel Company
  • Distribuidora: Netflix España
  • Director: Lauren Schmitd Hissrich
  • Guionista: Lauren Schmitd Hissrich

El Carnicero de Blaviken no es solo una leyenda aclamada entre las clases bajas, y temida y deseada entre la nobleza. Los cantares y las habladurías convierten a ese hombre de pelo blanco en una figura cocinada a base de ideales surrealistas en un universo de corte medieval. ¿Es Geralt de Rivia un superhéroe? Andrzej Sapkowski dejaba bien claro que no. Dibujaba a un individuo de valores morales fuertes, y un sentido de la compasión imperturbable. Lauren Schmitd era consciente tanto de este matiz como el presente en el resto de personajes que conforman "The Witcher"; la sencilla -en apariencia- obra del escritor polaco, que desprende personalidad y destellos de genialidad gracias a los pequeños detalles. Ni el desorbitado presupuesto, ni las inmensas expectativas depositadas sobre la adaptación podían llevar a Netflix a obviar dichas particularidades del material. Y sorprendentemente no lo hacen.

Nota: esta reseña no hace referencia ni a sucesos concretos ni a eventos avanzados de la trama por respeto a los lectores. NO CONTIENE SPOILERS.

Borrachera fantástica-medieval

El estudio quiere convertir la serie en el nuevo "Juego de Tronos", pero no construyen hacia esa meta, sino hacia la propia consecución del proyecto. Schmitd, quien inició su carrera ya demostrando talento en "El ala oeste de la Casa Blanca", y en los últimos años ha pasado por éxitos como "Daredevil" o "The Umbrella Academy", realiza el un esfuerzo titánico por mantener la adaptación apegada a las novelas. Sí, es innegable que el apartado visual -vestuario, localizaciones, arte- responde a una iconografía popularizada por los videojuegos de CD Projekt, pero el núcleo y alma del proyecto rima con los versos de Sapkowski. Y ahí esta el gran truco del estudio; un cebo reconocible para miles de personas, que en realidad responde a tramas conocidas por una décima parte de ese público. Con un puente emocional tan claro sobre la mesa, con héroes familiares y disputas políticas asumidas, la serie entonces puede comenzar a tejer fidelidad traduciendo y simplificando lenguaje.

Renfri, Frederak de Creyden, Eist, Aretusa, Temeria, Cintra, la Maldición del sol negro, súcubo, estrige, Filavandrel... el cúmulo de conceptos -de lugares, personajes, criaturas, leyendas- presentados durante las primeras horas es descomunal. La showrunner apuesta por ignorar presentaciones; introducciones de protagonistas, y explicaciones en torno a la disposición geopolítica de ese universo. Geralt (Henry Cavil) aparece en escena arrancando desde un intermezzo en el que las presentaciones han quedado atrás. Y claro, subirse a ese carruaje en marcha supone un esfuerzo notable por parte del espectador. Uno de obligado cumplimiento si se quiere seguir una lógica y un desarrollo narrativo ligados a un profundo y extenso lore. Superado el aperitivo demostrativo del piloto, la serie echa a andar de forma más ordenada y coherente. Lo hace tachando una a una las casillas que cualquier lector de las novelas espera poder cumplimentar el día del estreno.

The Witcher

No es tanto que Schmitd deseche la idea de impresionar e impactar, sino que busca conseguirlo a través del material ya creado. Anteponiendo la más mínima cantidad de ornamentos propios del medio audiovisual. "The Witcher", en ese sentido, no tiene nada que aportar al material original; supone más bien la oportunidad de revivir un relato desde un punto de vista inédito. Geralt sigue siendo ese brujo mercenario que no se casa con nada ni nadie, Ciri (Freya Allan) se mantiene como la princesa cosificada por intereses ajenos, y Yennefer (Anya Chalotra) inicia el paso como la criatura vengativa hacia su cruel pasado. Son las interpretaciones del reparto y las sensaciones que transmiten los escenarios, los que suponen un principal elemento de disfrute para los más familiarizados con el escritor polaco. Para los demás, la calidad de tramas, efectos especiales, y demás argucias visuales, pueden ser el trampolín ideal de cara a sortear esa barrera de entrada. Ahora bien ¿funciona o no funciona? La respuesta tiene cierta trampa. Y es que, mientras consigue ser una de las mejores adaptaciones de la década -escala 1:1-, como entretenimiento de género no se distancia tanto de otras propuestas.

El doble filo de la literalidad

Resulta sorprendente cómo la showrunner logra perfilar los matices más imperceptibles de la personalidad del brujo; cómo sus protagonistas se intentan mover por los márgenes de una sociedad fuertemente estratificada e individualista. El primer episodio sirve de explicación para el apodo de Geralt, mientras que los sucesivos ponen en contexto los comportamientos de la princesa y de la hechicera. Siguiendo el esquema de la novela, cada trama y subtrama se va interconectando de forma orgánica y natural, dejando espacio para el lucimiento de los grandes acontecimientos, pero también de pequeños eventos circunstanciales. Tan emocionante es la guerra entre Cintra y Nilfgaard, como el escarceo amoroso de turno del brujo, o las confabulaciones palaciegas de la corte de la Reina Calanthe. Y, obviamente, todo ello consigue que ver la serie transmita sensaciones muy similares a las de las novelas, que "The Witcher" sea un producto hacia el que el fan podrá volcar todas sus pasiones. La cuestión es distinta. ¿Está el trabajo de Sapkowski al nivel de Tolkien o Martin? La respuesta puede hacer caer a algunas expectativas en saco roto.

The Witcher

Como serie de fantasía medieval con tintes sociopolíticos, la producción de Netflix no hace más que rozar un notable ya explotado y superado por "Juego de Tronos". Las comparaciones no deben servir nunca como argumento de análisis -sí, son odiosas-, pero en este caso se hace imprescindible mirar hacia Poniente ante las intenciones tan explícitas del estudio. Schmitd se limita a repasar una a una las indicaciones del escritor, y por tanto, a replicar tropos, clichés y situaciones conocidas dentro del género. Claro que esto no niega la mayor; los primeros cinco episodios -a los que hemos tenido acceso para redactar esta crítica-, son increíblemente entretenidos. La química entre el Cavill más pasional y volcado de toda su carrera, y el Jaskier de turno (Joey Batey) es innegable. La seriedad de uno y la actitud desenfadad del otro cuajan igual o mejor que en las novelas. Y no es lo único a destacar; la huida siempre hacia adelante de Ciri regala situaciones y peligros muy emocionantes, al tanto que la evolución suicida de Yennefer levanta cuantiosas pasiones.

Conclusión

Si al elevado trabajo interpretativo -incluso del reparto secundario-, sumamos los sobresalientes valores de producción, nos topamos con una adaptación poderosa. La banda sonora de Sonya Belousova y Giona Ostinelli nada tiene que envidiar al despliegue musical de los juegos, mientras que el trabajo en efectos visuales de Cinesite responde al mismo hito técnico que el estudio ya plasmó en "Vengadores: Endgame". Como una artesana con años de conocimiento sobre el trabajo, la cineasta va entrelazando cada una de esas fichas con el universo de Sapkowski; con su estudio profuso del material literario. El resultado es complaciente a nivel creativo, claro, pero increíblemente funcional para una plataforma necesitada de fenómeno televisivo. "The Witcher" no sorprende pero cumple, y eso es mucho más de lo que se podía pedir.

Crítica:
The Witcher

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El universo de Andrzej Sapkowski llega a televisión con una de las adaptaciones más fieles y respetuosas que se han podido ver en la última década. Tramas, personajes, escenarios; todo responde al conocimiento profuso sobre el material, y a la pasión de un Henry Cavill enamorado con el Carnicero de Blaviken. El resultado es complaciente pero muy entretenido.

  • Henry Cavill en uno de los papeles de su vida
  • Recreación detallada y sobresaliente de localizaciones
  • La sinergia entre momentos de humor y momentos dramáticos
  • Una fidelidad hacia las novelas impensable
  • Banda sonora al nivel de las adaptaciones de CD Projekt
  • Escasa o nula introducción a un lore ya de por sí complejo
  • Cronología algo confusa durante los primeros compases de la trama
Duración: 60 min/ep

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Redactado por:

Criado y educado en la escuela de Ghibli. Emborrachado de anime, poco a poco abriéndome a otros sabores y colores.
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