'Harry Potter' es una de las franquicias cinematográficas y literarias más importantes de todos los tiempos, sin competencia en el terreno juvenil, y marcada por la nostalgia en los que ya somos adultos. Cuando Warner Bros. habla de la futura serie de 'Harry Potter' como "el mayor evento del streaming", no solo está vendiendo una producción ambiciosa. Está definiendo, casi sin quererlo, el estado actual de la industria audiovisual en estos momentos: un negocio que no busca crear fenómenos inesperados, sino fabricar gigantes antes incluso de rodar la primera escena. Y esto ya sabemos que no le fue especialmente bien a 'El señor de los anillos' con 'Los anillos de poder'...
La nueva adaptación de 'Harry Potter', prevista para 2027 y diseñada para ocupar una década entera de programación en HBO Max, no es solo una serie. Es una estrategia. Un proyecto pensado para asegurar suscriptores, generar conversación constante y mantener vivo uno de los universos más rentables de la historia del entretenimiento.
No es casualidad que el anuncio se haga en estos términos: "el mayor evento del streaming". Hoy el marketing es casi tan importante como el contenido. Pero esa ambición también es su mayor riesgo.
Las películas de 'Harry Potter' funcionaron porque era un fenómeno orgánico. Crecieron junto a un público joven que ahora es adulto, se estrenaban en salas llenas y cada entrega era un acontecimiento cultural en todo el mundo. En ningún momento se diseñó como un "plan a diez años vista", sino como adaptaciones que tenían que ir convenciendo al espectador una por una. Si una entrega fracasa al no gustar, la franquicia hubiera peligrado como ocurrió con 'Divergente' o 'Las crónicas de Narnia'.
Ahora, en cambio, el proyecto nace con una presión enorme. Sí, se espera que sea un éxito global, que supere a las películas en cuanto a profundidad, que justifique una inversión millonaria y que mantenga la relevancia de HBO Max durante años. Una carga difícil incluso para una saga tan popular y que ya cuenta con una adaptación tan buena al formato cinematográfico.
Además, el contexto ha cambiado. El streaming ya no vive su época dorada. Las plataformas han comenzado a recortar presupuestos, cancelan más series que nunca y buscan franquicias seguras para retener audiencia. 'Harry Potter' es más que una adaptación, es un salvavidas de HBO Max.

Con unas películas extremadamente populares a día de hoy, capaces de colarse entre lo más visto en HBO Max día sí y día también, no creo que exista un vacío que llenar, ni una demanda real que haya pedido un remake durante estos años. Solo está Warner Bros. y una plataforma de streaming que ha perdido el poder que tenía con 'Juego de Tronos' (sus spin-off no alcanzan el nivel de éxito de la serie original) y que necesita un sustituto.
Este es el verdadero corazón del 'mayor evento del streaming' de todos los tiempos: un regalo envenenado que puede ser tanto un éxito como un fracaso que destroce cualquier expectativa de HBO Max.