He visto Insiders en mi descanso (vamos, que realmente he descansado poco para poder hablaros del reality show de moda), y he de decir que sigo sin saber realmente si estamos ante un formato de telerrealidad, o ante una serie que adopta la forma de experimento sociológico. Netflix nos vende que es lo primero, así que voy a explicaros desde esta perspectiva por qué estamos frente a un reality show que mejora en 3 aspectos a los que se emiten en cadenas como Telecinco, y por qué en otros 3 aspectos los empeora.
Si Jugando con fuego hay que consumirlo poco a poco, e igual digo de The Circle, en el caso de Insiders es mejor hacerlo como una maratón, porque su ritmo es muy elevado, y tiene la duración adecuada para ver su primera edición en un día. Esto es algo que no ocurre con Gran Hermano o Supervivientes, formatos con tres galas semanales de 4 horas cada una, con resúmenes diarios y hasta un canal 24 horas: saturación más que asegurada.
Es cierto que los concursantes de Insiders han sido escogidos para dar juego; Nicole, Iván, Estefanía o Hugo son perfiles polémicos, que explotan a la mínima, y que no dejan pasar la oportunidad de poder entrar en conflicto para hacerse notar. Pero como explicaré después, esto tiene un precio: la sobre actuación. ¿Y en qué se ha basado el equipo de Insiders a la hora de hacer el casting?
Los que han grabado Insiders han decidido que es importantísimo mantener un imponente aspecto visual: para ello han colocado decenas de cámaras repartidas por toda la casa, muchas de ellas con calidad cinematográfica, provocando que el reality show luzca como una serie de alto presupuesto de esas que Netflix lanza cada semana. Y atención aparte merecen los planos de Nawja Nimri, con atractivos juegos de luces que la convierten en la villana ¿perfecta?
Nawja Nimri no deja de ser una narradora, porque en casi ningún momento interactúa con los concursantes; además, no soporto la voz rota que pone cada vez que intenta contar lo que está ocurriendo en la casa de Insiders. A veces intenta mojarse frente a la cámara exponiendo lo que está bien y lo que está mal, pero si intentaba ser la nueva Mercedes Milá como he leído en redes sociales, este no es el camino. Para una segunda edición (aunque ya está grabada), espero que le cambien el rol y la hagan mucho más participativa.

No sé todavía de que trata Insiders; vale, es un reality en el que presuntamente no saben que están siendo grabados en la primera mitad (aunque yo creo que esto es un gancho y sí saben que hay cámaras), y que en la segunda lo descubren y ven la doble cara de sus compañeros, pero hay varios problemas de gravedad en la mecánica del formato:
Y por último, lo más grave para mí. Todos los concursantes (o casi todos) están sobre actuados. Esto es lo que hace que muchos crean que estamos ante una serie con malos actores y no frente a un reality. Actúan con exageración, y lloran, gritan o dan golpes por verdaderas tonterías. O tienen muchas ganas de televisión, o aquí hay gato encerrado. Buenos perfiles, buen casting, pero mal enfoque.
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