Una puesta en escena espectacular, notable en todos los apartados, recordando a algunas grandes aventuras de antaño e ideal para cualquier amante de BioShock, Resident Evil o los survival horror en general. Vermila Studios marca con Crisol: Theater of Idolsun punto de partida envidiable, situándose como uno de los estudios españoles más en forma de todo el panorama. No es perfecto, pero su relación calidad/precio termina siendo sólo una (agradable) anécdota ante todo lo que podemos encontrar en Tormentosa.
Salva a Tormentosa
Crisol: Theater of Idols entra por los ojos, y en sus primeras horas cuesta aceptar que haya sido desarrollado por un equipo relativamente pequeño de unas 20 personas. Cuando estuve en el estudio de Vermila, lo pregunté varias veces, perplejo: ¿de verdad esto lo habéis hecho sólo vosotros? Bien representado en algo que resulta ser la joya de la corona: Tormentosa, la representación de esta isla de Hispania, una versión alternativa de nuestra España que toma el arte y la cultura de nuestro país para homenajearla de la mejor forma posible: retorciéndola y adaptándola a su particular historia.
Si juegas a Crisol: Theater of Idols te invito a que avances con calma y te fijes en todos los detalles (cuando los enemigos te lo permitan), y comprenderás el cariño y la pasión con la que se ha construido la obra. Cada pequeño detalle está contemplado, desde las armas (espectaculares por múltiples razones) hasta los escenarios, la arquitectura y hasta los elementos del menú o el HUD. Todo parte de elementos característicos de la cultura española, pero sin entrar en las manidas representaciones estereotipadas. Aquí hay amor hasta en las baldosas de las tiendas que visitamos.
Es un placer encontrar todas las inspiraciones reales y comprobar cómo han sido adaptadas con mimo a Crisol: Theater of Idols. Es su apartado más cuidado y merece la pena perderse por sus escenarios únicamente por ello... afortunadamente, no será lo único que nos haga quedarnos, puesto que tenemos por delante una interesante aventura que se atreve a jugar con las emociones, el terror, las creencias y la fe, en un conjunto que ameniza de forma más que correcta.
Creo en El Sol
El jugador interpreta a Gabriel Escudero, un soldado de los llamados Tercios del Sol, que llega a la isla de Tormentosa con la intención de evangelizar a sus habitantes con todo lo que sea necesario... tal y como El Sol (su dios) deja en evidencia. Avanzando en la historia nos encontraremos con otros personajes como Mediodía, que también resulta clave al convertirse en la guía del jugador, y que irá trastocando a Gab (como a ella le gusta llamarle) de muy diversas maneras a lo largo de la aventura.
La relación entre Gabriel y Mediodía es la más interesante de Crisol: Theater of Idols, pero es una pena que se haya optado por una narrativa tan "estática": prácticamente todas las conversaciones del juego tienen lugar a través del walkie talkie del protagonista (que no deja de tener coherencia), echándose mucho de menos un contacto más humano, sobre todo para justificar ciertos giros. A pesar de ello, la personalidad tan rebelde de Mediodía contrasta muy bien con un estoico Gabriel, dejando los mejores diálogos de la obra (cabe destacar su impecable doblaje al castellano).
Pero también hay espacio para otros personajes más misteriosos como la Plañidera (sí, que hace referencia a las mujeres que antaño eran contratadas para llorar en los funerales), que nos tiende su tienda para mejorar nuestras armas y conseguir nuevas habilidades. También tendremos varios encuentros con Dolores... que hace justicia a su nombre en todos los sentidos, por su representación de la virgen y por los quebraderos de cabeza que nos hará pasar. Pero todo esto es mejor que lo descubras por ti mismo.
Tu sangre, tu arma
Después de la representación artística y cultural en Crisol: Theater of Idols, mi elemento favorito es su original sistema de combate, basado en la sangre del protagonista. Básicamente, nuestra salud sirve como munición de las diferentes armas que portaremos durante la aventura, por lo que siempre tendremos una continua lucha interna por saber qué es lo que nos viene mejor en todo momento. ¿Sacrificamos parte de nuestra salud para tener más munición o lo contrario?
Esto se combina con la sangre que podremos tomar de varias fuentes (incluyendo animales o incluso humanos) desperdigados por el escenario, que aumenta nuestra salud, al igual que las jeringas que sirven como útil recurso que utilizar si nos vemos en complicaciones. Es un placer enfrentarnos a unos enemigos, gastar munición, sacrificar salud, recargar balas... habrá momentos donde nos sobre y donde nos falte, generando mucha tensión. Es, sin duda, uno de los puntos fuertes de Crisol: Theater of Idols y donde más he disfrutado su estancia, convirtiéndolo en un survival horror muy refrescante.
Porque en Crisol: Theater of Idols tendremos que enfrentarnos a diferentes tipos de enemigos (que también destacan por su representación visual), en enfrentamientos que recuerdan a Resident Evil. Cada bala cuenta y la tensión es palpable en todo momento, ya que los enemigos se irán acercando a nosotros con muy mala leche. También tendremos un cuchillo con el que poder hacer contraataques y ataques cuerpo a cuerpo, pero con una utilización limitada. Así que, continuamente, tendremos que ir valorando la situación y tener la habilidad suficiente para no errar los disparos.
Además, también sufriremos la presencia de Dolores en algunos momentos, enemigo con el que no se puede batallar y con el que habrá que huir y esconderse constantemente. Me hubiese gustado ver algo más parecido a lo que Resident Evil hace con brillantez con este tipo de enemigos, como Mr. X, que también son "invencibles" pero que obligan al jugador a encontrar diferentes rutas cuando se cruza en su camino; aquí únicamente tenemos que escondernos y esperar... y no resulta tan gratificante. También encontramos enfrentamientos contra jefes, que ponen las cosas difíciles hasta que descubrimos sus patrones, y generan momentos de tensión que se agradecen, aunque me hubiese encantado que fuesen más numerosos.
Los disparos se sienten muy bien en Crisol: Theater of Idols, y es uno de los elementos mejor logrados del juego. Cada arma es diferente y se siente útil en diferentes circunstancias, al igual que ocurre en otros survival horror. La pistola es muy versátil y nos puede sacar de casi cualquier apuro... pero cuando los enemigos te superan en número o están muy cerca, la escopeta es la mejor opción, al igual que el rifle de francotirador, que viene de perlas para acabar con los enemigos a más distancia (y que también nos disparan, o vuelan), y otras sorpresas que es mejor no desvelar.
A darle al tarro
La estructura de Crisol: Theater of Idols recuerda a Resident Evil y a otros survival horror, aunque siempre es lineal y no suele mantenernos demasiado tiempo dando vueltas en un mismo escenario. El mapa es fundamental, ya que nos irá marcando las puertas cerradas que requieren algún objeto o mecanismo, obligándonos a buscar por el escenario la forma de avanzar. Y aquí entra en juego un sistema de rompecabezas muy interesante en unas ocasiones y funcional en otras.
Me encantan los puzzles de Crisol: Theater of Idols que recuerdan al mejor Resident Evil o Silent Hill, aquellos que nos hacen rebuscar por sus escenarios, abrir diferentes caminos, utilizar objetos, superar puzzles (algunos de ellos contextualizados con el entorno e incluso teniendo que atender a las historias que se nos narran en él), haciendo que podamos estar un buen rato hasta hallar la solución. Lo mismo ocurre con los puzzles más estáticos (que terminan resultando más numerosos), y que son ejercicios de lógica, matemáticas o habilidad; todos son divertidos y desafiantes, aunque estos últimos me resultan algo menos ingeniosos y pueden frustrar al menos avispado.
Todos los capítulos de Crisol: Theater of Idols tienen su propia personalidad, sus distintos tipos de puzzles e incluso estilo de exploración. Es un juego que sabe jugar muy bien con el ritmo, darnos rompecabezas y enfrentamientos en su justa medida, y siempre resulta divertido avanzar. Sus aproximadamente 10 horas de duración (que dependen un poco de tu desempeño y habilidad) son una montaña rusa a la que siempre apetece regresar, e invita a dar una segunda vuelta para descubrir todos sus coleccionables y elementos secundarios, junto a diferentes extras que podemos ir desbloqueando con un estilo que también recuerda a Resident Evil.
Menuda carta de presentación
Con todo, es extraño pensar en Crisol: Theater of Idols como la ópera prima de Vermila Studios. Derrocha personalidad, con un diseño artístico a la altura de cualquier gran triple A del mercado, con sus esperados aristas en otros apartados, pero con un cuidado y pasión en cada poro que asusta (en el buen sentido). Jugando en PS5 he tenido algunos problemas de rendimiento (caídas de frames constantes en algunos puntos) bastante habituales, que probablemente se solucionen con su parche del primer día, pero nada preocupante.
La representación de Tormentosa y la utilización del arte y la cultura española es demencial, con un estilo de combate muy original y un sistema de juego que funciona a las mil maravillas, recordando a las mejores aventuras de hace un par de generaciones. Me hubiese encantado que la historia se narrase de una manera menos estática, con más presencia de personajes y menos diálogos por radio, que el diseño de las partes jugables con Dolores fuesen algo más que esconderse y esperar, junto a rompecabezas más contextualizados en su entorno... pero Crisol: Theater of Idols es un juego más que notable que llega para situar a Vermila como a uno de los estudios de referencia en nuestro país. Ya espero con ganas su próximo proyecto.
Crisol: Theater of Idols
Analizado en PS5
VideoGame
8.0
Puntuación Areajugones: Notable
Una puesta en escena espectacular, notable en todos los apartados, recordando a algunas grandes aventuras de antaño e ideal para cualquier amante de los survival horror. Vermila Studios marca con Crisol: Theater of Idols un punto de partida envidiable, sólo mejorable en algunos puntos.
Una puesta en escena a la altura de cualquier gran Triple A
Su representación artística y cultural de España
Sistema de combate muy original basado en la salud
Los temas planteados en su historia
Los rompecabezas que requieren explorar sus escenarios...
Relación calidad/precio brutal
...menos inspirados son los puzzles de ingenio más estáticos
Demasiados diálogos por radio, poca interacción con personajes importantes
Dolores y algunas de sus partes, donde sólo hay que esconderse y esperar
Periodista especializado en videojuegos, tecnología y entretenimiento. Multidisciplinar, con más de 10 años de experiencia ininterrumpida en el mundo digital, liderando equipos de redacción, redes sociales y contenido multimedia en algunos de los medios más importantes de España. Apasionado y dedicado, actualmente crea contenido en SPORT y Areajugones.