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Análisis Disintegration

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ANÁLISIS

Análisis Disintegration

La obra debut de V1 Interactive se pondrá a la venta el próximo 16 de junio en PC, PlayStation 4 y Xbox One

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  • Plataformas: PC PlayStation 4 Xbox One
  • Fecha de lanzamiento: 16/10/2020
  • Género: Shooter, Acción
  • Desarrollador: V1 Interactive
  • Editor: Private Division
  • Formato: Físico, Digital
  • Idioma: Voces en inglés, textos en castellano
  • Multijugador: Sí (online)

Si la inteligencia artificial ha suscitado un gran interés en nuestra especie desde que se inventó el primer odenador, es porque este tipo de tecnologías se encuentran asociadas a un modelo realmente complejo de la mente humana de la que, paradójicamente, aún desconocemos muchísimo, y porque nos pone en una tesitura en la que seríamos capaces de crear vida más allá de lo biológico para la que no estaríamos ni de lejos preparados; discusión ante la que Disintegration quiso sumarse desde su misma concepción al establecer esto último como un punto de partida narrativo a través del que desplegar todo lo demás.

Ahora bien: intentar reflejar la misma posibilidad de que exista una inteligencia artificial avanzada sin que nuestras limitaciones mentales aún animales se hinchen hasta que nos estalle la cabeza es una tarea sumamente complicada. Es por ello que V1 Interactive, equipo comandado por Marcus Lehto, cocreador de la franquicia de Halo, ha querido centrarse en una única pregunta a la que dar respuesta: ¿qué pasaría si el alma humana se fusionara con la inteligencia artificial?

No obstante, lo que hará que Disintegration se convierta, posiblemente, en uno de los juegos tapados del año, no se esconde tras la promesa de una narrativa sociocultural y tecnológicamente profunda, sino a través de la jugabilidad para la que esta sirve de soporte: Disintegration es uno de esos claros ejemplos de que a veces es mucho más crucial prestar atención al ''cómo'' que al ''para qué'' jugamos.

La integración de dos mentes (FPS-RTS)

Con un inesperado giro de los acontecimientos donde el mundo de los videojuegos es capaz de engendrar poesía pura, el nombre que recibe la obra de V1 Interactive,''Disintegration'', es completamente opuesto al planteamiento jugable que ofrece una vez nos adentramos en su universo. Y, si decimos esto, es por el hecho de que el estudio ha encontrado un terreno realmente fértil de diseño en la conjugación de dos géneros bien diferenciados entre sí: los first person shooter y los RTS, de los cuales hablaremos con más calma más adelante.

Disintegration demuestra ser capaz de alejarse diametralmente de aquellas situaciones en las que una compañía crea un producto cuyas mitades han sido escogidas a raíz de un estudio de mercado. Lejos de ser un amalgama de trozos de los cadáveres de otras propuestas o, dicho de otra manera, un nuevo frankestein de los videojuegos, Disintegration presenta una mezcla que sorprende por la naturalidad con la que alterna cada uno de sus sistemas y, sobre todo, por la eficacia con la que las mecánicas de cada género se encuentran integradas entre sí (tanto en su modo campaña como en sus vertientes multijugador).

Disintegration

Al final del día, la sensación general que se mantiene en alza mientras uno juega a Disintegration es realmente paradójica: se siente como un first person shooter y como un RTS y, al mismo tiempo, como algo totalmente diferente; algo que emplea un conjunto de ideas ante las que no te entra en la cabeza que nadie hubiera aprovechado antes de la misma manera.

La valentía del soldado (First Person Shooter)

La forma en la que Disintegration plantea las mecánicas jugables que se asocian al género de los shooters se convierte en un ejercicio de ingenio al lograr que nos parezca obvio algo que no se había puesto en práctica antes de la misma manera: ¿qué pasaría si la cámara de un RTS se convirtiera en una nave pilotada por el jugador para que este formase parte de la acción? Es, justamente, en estos términos donde Disintegration nos permite convertirnos en un soldado más del equipo al que daremos órdenes; demostrando así que el buen liderazgo se iergue en el corazón de alguien que sabe lo que es estar al pie del cañón.

En este caso, no obstante, no nos expondremos a la polvareda de plomo, fuego y explosiones que se esparcirán a ras de suelo, sino que el juego nos pondrá a los mandos de lo que se conoce como un ''graviciclo'': una máquina que nos dará la oportunidad de sobrevolar los escenarios mientras hacemos uso de un armamento que sería claramente exagerado en los tiempos que corren, pero nunca innecesario en el ostentoso conflicto bélico con tintes galácticos que propone V1 Interactive; uno en el que el ejército enemigo paseará hasta arañas robóticas del tamaño de un rascacielos como si lo extravagante fuera no hacerlo.

Disintegration

Con respecto a esto último Disintegration ha logrado superar uno de esos prejucios que cada uno de nosotros tenemos con respecto a lo que nos gusta y a lo que no nos gusta jugar, siendo el mío uno que cambia bastante la sensación que me deja un juego de acción en función de cómo son las entidades a las que hay que derribar. Lo confieso: no soy nada aficionado a que la totalidad de los enemigos de un juego sean robots y máquinas, dado que estos no me provocan el mismo cosquilleo en la espina dorsal que acabar con seres compuestos de carne; porque, por algún motivo, no me produce el mismo placer dispararle a algo que le saltan chispas a algo a lo que le salte sangre (roja o de cualquier otro color marciano)

Dejando a un lado las tendencias algo psicóptas hacia las que divaga mi mente y de las que me acabo de dar cuenta plenamente, Disintegration reventó todas mis dudas iniciales de un cañonazo en el mismo tutorial del juego: V1 Interactive coge una de las herencias que Marcus Lehto trae consigo a raíz de haber trabajado en la saga Halo para erguir una sensación de disparo, físicas e impactos de proyectiles que pocos títulos son capaces de construir.

Disintegration

La sabiduría del comandante (Real Time Strategy)

La segunda gran mitad sin la que Disintegration no sería lo que es se corresponde con la posibilidad de controlar de forma indirecta a una serie de unidades que no podrán despegarse del suelo y que, por otro lado, serán clave a la hora de avanzar, dado que estas serán las encargadas de activar y completar los objetivos de una misión según las órdenes que les demos en cada momento.

Lo que resulta especialmente llamativo en este sentido, es que la globalidad de los escenarios de Disintegration están diseñados de tal manera que esta mitad jugable resalte con especial intensidad. No son pocas las ocasiones en las que la disposición de los enemigos, coberturas y objetos relevantes en los niveles estén distribuidos de tal forma que el posicionamiento de nuestras unidades sea tan o incluso más relevante que el nuestro.

Disintegration
Disintegration nos permitirá mejorar las estadísticas de nuestras unidades

Es aquí donde creo que V1 Interactive ha dado especialmente en el clavo: en conseguir adaptar el género de los RTS a la vertiginosa secuencia de sucesos que se da en un shooter sin que al jugador le dé un cortocircuito en el cerebro; algo que logra al sacrificar la complejidad de una serie de sistemas que abogan por lo efectivo antes que por lo produndo. Como, por ejemplo, la idea de que tendremos que usar un mismo botón para dar órdenes a nuestras unidades y que cada una de ellas cuenta solo con una habilidad especial.

Sin embargo, esto último no se conforma como el único sistema jugable que V1 Interactive ha simplificado con el objetivo de que el jugador pueda seguirle el ritmo a lo que ocurre sin distraerse demasiado, dado que Disintegration cuenta con un sistema de progresión que nos permitirá aumentar las estadísticas básicas de nuestros solados. La clave aquí, reside en que al eliminar enemigos en las misiones de la campaña obtendremos una serie de puntos de chatarra que nos permitirán desbloquear niveles y aplicar mejoras a las unidades, las cuales se desbloquearán gracias a unos chips que podremos encontrar por los escenarios.

Disintegration
El modo campaña cuenta con varios niveles de dificultad

Esto último se conforma como un puñado de sistemas que reafirman la idea de que la simplificación de Disintegration no resulta tan negativa como podría parecer en otro tipo de propuestas; sobre todo cuando el juego transmite la idea constante de que V1 Interactive tenía las ideas muy claras con respecto a qué ciclos jugables querían ofrecer; demostrando que, en determinadas ocasiones, lo minimalista resalta sobre lo barroco y lo eficaz sobre lo innecesariamente ambicioso. O, dicho de otra manera: a veces menos acaba siendo más.

El lado menos humano de la máquina

Hablando en términos narrativos y con el objetivo en mente de elaborar un contexto para que podáis entender el punto desde el que nace la trama de Disintegration, el juego de V1 Interactive se ambientará varios años en el futuro; concretamente en una era donde la humanidad se ha visto sometida a varias catástrofes y obligada a recurrir a la integración de la especie con las más altas tecnologías robóticas para poder sobrevivir.

Si bien es cierto que la campaña de Disintegration cuenta con una serie de misiones que proponen un buen puñado de situaciones variadas en lo jugable, la trama del juego no consigue acompañar todo lo bien que podría a aquellas acciones que llevas a cabo dentro de su propuesta. Y, aunque no sea especialmente fan de analizar un juego no por lo que es, sino por lo que podría ser, resulta evidente que la narrativa de Disintegration se encuentra varios pasos atrás de aquello en lo que podría llegar a convertirse.

Principalmente, porque las cinemáticas que existen entre cada misión acaban convirtiéndose en secuencias de vídeo que no lograrán alterar la expresión de tu rostro, dado que la historia queda a cargo de un conjunto de personajes que no son generadores de la trama, sino entidades que reaccionan a ella. Esto se traduce en la idea de que V1 Interactive habría desaprovechado una oportunidad de oro a la hora de no profundizar más en un conjunto de tramos del juego entre misiones en los que podremos pasearnos por la base para charlar con nuestros aliados y unidades.

Disintegration
Entre cada misión, podremos charlar con nuestros aliados en la base para conocerlos un poco mejor

Y es que en relación a esto último podríamos decir que las conversaciones con los personajes secundarios se utilizan como un punto de descanso entre cada porción desenfrenada de acción, pero no como foco desde el que se desplieguen otros datos de la historia que sean relevantes a la hora de entender un poco mejor lo que está ocurriendo y, sobre todo, las motivaciones que existe tras cada miembro de la tripulación.

Conclusiones

Al final del día nos encontramos con una propuesta cuya estructura jugable esconde una serie de paradojas que hacen que la experiencia que ofrece sea especialmente llamativa: se siente como un RTS y un FPS y, al mismo tiempo, como algo totalmente nuevo; construye una serie de ideas innovadoras y, por otro lado, hace un uso muy acertado de las bases jugables clásicas que hacen tan atractivos a ambos géneros; o, en cambio, hace gala de una simplificación de ciertos sistemas que no va en contra de la sensación jugable que quiere transmitir.

Disintegration ha conseguido convertirse en una de esas propuestas que, tras divisar su pantalla de créditos, ha hecho que me levante de la silla con una necesidad que antes no tenía: con la de jugar a un género que me ha provocado una sed que no sé muy bien cómo conseguiré saciar. Pero, al fin y al cabo, esto último es lo que nos hace humanos y nos diferencia de las máquinas: aceptar que todo lo bueno acaba sin dejar de estar abiertos a lo que traiga el futuro... y más le vale a este llegar con un Disintegration que cuente con un ''2'' junto las últimas letras de su título.


Disintegration

Analizado en PlayStation 4

VideoGame
8.3
Puntuación Areajugones:
Notable
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Disintegration es lo que toda obra debut de un estudio recién fundado desearía ser: una apuesta por algo novedoso que, además, respeta las mecánicas más clásicas de dos géneros bien diferenciados que se mezclan entre sí para dar lugar a algo único. Pero, lo mejor de todo, es la sensación que transmite el juego de V1 Interactive mientras lo juegas: es un FPS y un RTS y, al mismo tiempo, algo totalmente distinto.

Modo campaña

Narrativa

Jugabilidad

Apartado gráfico

  • La parte que le toca al shooter cuenta con una sensación de tiro satisfactoria
  • El componente RTS se simplifica de cara a conjugar a la perfección con el resto de mecánicas
  • La campaña ofrece una serie de situaciones variadas en cada misión
  • La mezcla de géneros no se siente nada forzada
  • Su diseño de niveles se amolda a la perfección a la experiencia que quiere ofrecer
  • Se echaN en falta mayores opciones de mejora de las unidades
  • La trama no sorprende ni en contenido ni en forma
Duración: 10-12 horas
Jugadores: 1 (campaña), 15 (multijugador)
Idiomas: Voces en Inglés, textos en Castellano

Política de puntuación

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Disintegration V1 Interactive

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Crecí rodeado de naturaleza y campos de trigo, pero con la cabeza llena de historias sobre dragones y planetas lejanos. Después me hice psicólogo para poder fascinarme con las historias de los demás.