Colabora

Análisis Fire Emblem: Shadow Dragon and Blade of Light

Fichas
Noticias
ANÁLISIS

Análisis Fire Emblem: Shadow Dragon and Blade of Light

Un 'port' básico que sirve simplemente sirve para conocer los orígenes de Fire Emblem

Publicado el 0

Nintendo, por fin, ha decidido traer a Europa uno de sus videojuegos más clásicos: Fire Emblem: Shadow Dragon and the Blade of Light llega por primera vez a nuestro territorio con una adaptación floja, ya que simplemente es una ROM de aquel título que se lanzó en 1990 en Famicom y que permitió a Intelligent Systems desarrollar una de las franquicias más icónicas de la Nintendo. Y como tal, no es más que un testigo que funciona más como un documento histórico que como un videojuego a disfrutar hoy en día.

Personajes e historia que sientan unas bases

Marth es el príncipe de Altea y un descendiente de Anri, el guerrero que mató al dragón oscuro Medeus. Pero después de un ataque desde el reino vecino de Dolhr, en el que su padre muere luchando contra el malvado sacerdote Gharnef y su hermana Elice es tomada como rehén, Marth se ve obligado a exiliarse a la nación de Talys. Con la ayuda del caballero alteano Jagen, la princesa talasiana Caeda, y otros tantos personajes que aparecerán posteriormente en otros videojuegos de Fire Emblem, Marth se embarca en una búsqueda para encontrar la espada sagrada de Falchion. Pero solo cuando encuentre el emblema de fuego podrá blandirla y enfrentarse a Gharnef y al resucitado Medeus, recuperar el reino de Altea y rescatar a su hermana.

Como podemos comprobar a simple vista con esta sinopsis, no estamos ante una historia simple, sino que los giros de guion serán una constante, pero claro, no estamos más que ante un videojuego de SNES, y como tal, el propio sistema limita la posibilidad de que el propio 'gameplay' haga madurar el argumento. No creáis que ponemos de excusa a la plataforma de origen como el motivo por el que la historia no está a la altura de otras entregas de la franquicia, pero es cierto que su desarrollo es simple, nada complejo. Al menos, sus personajes se harán un hueco en la saga Fire Emblem gracias a que con el paso de los años, han salido en otros videojuegos de la saga.

Un juego de Famicom, con todo lo que conlleva a nivel jugable

Y como 'port' que es, este Fire Emblem: Shadow Dragon and Blade of Light no revoluciona el apartado jugable, ni lo pretende. Nosotros somos el bando azul, y el enemigo el rojo. Este elemento distintivo es el que nos permite enfrentarnos en batallas estratégicas que se desarrollan por turnos y en el que controlamos a personajes que pueden llevar como máximo 4 armas u objetos a la vez. Aunque pueda parecer número suficiente, si venimos de entregas posteriores de la saga, se nos quedan cortos. Tampoco sabemos con exactitud hasta dónde podemos mover cada unidad, aunque cuando no tiene mayor rango, el cursor no se mueve más.

No existe triángulo de armas, o como algunos lo llamáis, el sistema 'piedra-papel-tijera' que hasta en Fire Emblem Warriors, spin-off en forma de 'musou', por lo que ese punto de estrategia que sí encontramos, por ejemplo, en la obra maestra que ha sido recientemente Fire Emblem Three Houses, desaparece. Y es que no podemos dejar de decir que jugar a este título es dar un paso atrás muy importante, y que no vamos a encontrar un videojuego que nos incentive a ir avanzando porque todo es muy arcaico. Lo que sí tenemos es un buen número de clases de personajes, con sus propias diferencias, aunque por ejemplo, aquellas que curan, no ganan experiencia por recuperar salud a nuestros aliados, sino que necesitan atacar o ser atacados pese a que sus estadísticas son pésimas.

Y qué decir de los gráficos, es el juego de Famicom pero en una pantalla de alta definición, por lo que los colores se ven más contrastados y con algo más de detalle, aunque no deja de ser un título de 1990 en una plataforma como Nintendo Switch en la que ya hemos visto dos títulos de la franquicia (uno principal, y uno secundario como Fire Emblem Warriors). El sonido tampoco es la panacea, y los textos vienen traducidos solo al inglés, por lo que aquellos que no dominéis el idioma, os puede costar un poco aprender a controlar las estadísticas de vuestras unidades o conocer más sobre la historia.

Un documento histórico, pero poco más

No se si decir que merece la pena Fire Emblem: Shadow Dragon and Blade of Light o no, porque todo dependerá de si estáis acostumbrados a lidiar con juegos clásicos tal cual se lanzaron o no. Somos conscientes de que una parte del público se aburre con títulos como este pese a que entregas lanzadas recientemente les encante, y es que todas las mejoras que se han añadido con el paso de los años en la jugabilidad, aquí directamente no existen. Por ello creemos que es un documento histórico necesario en Europa (por no haber llegado antes a nuestro país), pero poco más.


Análisis Fire Emblem: Shadow Dragon and Blade of Light

Analizado en Nintendo Switch

VideoGame
6
Puntuación Areajugones:
Aceptable
Valorar este videojuego
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (Ninguna valoración todavía)
Cargando...

Todas las mejoras que se han añadido con el paso de los años en la jugabilidad, aquí directamente no existen. Por ello creemos que es un documento histórico necesario en Europa (por no haber llegado antes a nuestro país), pero poco más.

Gráficos

Historia

Jugabilidad

Diversión

  • Su historia, para ser un título de SNES, está lograda y bien contada
  • Un documento histórico que apela a la nostalgia
  • Gran variedad de personajes y clases
  • Jugabilidad clásica, sin las novedades de las entregas lanzadas posteriormente
  • Port básico en todos y cada uno de sus apartados
  • No se ha aprovechado la ocasión para traducirlo al español
Duración: 20-25 horas
Jugadores: 1
Idiomas: Inglés

Política de puntuación

Redactado por:

Amante de los videojuegos y del cine. Quizás The Legend of Zelda y Final Fantasy ocupen un lugar más alto en mi corazón que otros, pero amo a todos los que me divierten por igual.