
Ha pasado más de una década desde que Castlevania contó con un nuevo lanzamiento principal. Y eso para una IP que ha sido crucial en la historia de los videojuegos es demasiado tiempo. Ahora podremos disfrutar de Castlevania: Belmont's Curse a partir del 15 de octubre en Xbox Series, PS5 y PC, pero lo más importante es lo que esta entrega supone para la franquicia.
Antes de comentar lo importante que puede ser este nuevo Castlevania, os dejo seguidamente con el nuevo tráiler gameplay que se ha compartido del juego:
Dicho esto, queda claro que Castlevania: Belmont's Curse va a ser fiel a lo que siempre hizo que Castlevania fuera una franquicia referencia. El gameplay es puro 'Metroidvania', pero con todo lo atractivo de la tecnología que tenemos en la actualidad. Si funciona, puede suponer ese mazazo sobre la mesa que se necesitaba para seguir demostrando que la franquicia no vive solo de su pasado.
El 'timing' del lanzamiento además no puede ser mejor; durante años, desde Netflix han revivido la pasión por Castlevania a través de una serie de animación que si bien no gustó de igual manera a todo el mundo, hizo que se volviera a hablar de la IP como hacía muchos años que no ocurría. Y después de conseguir crear ese contexto, ahora es tarea de Belmont's Curse rematarlo.
Una cosa es la intención, y otra es conseguirlo. Y para que Belmont's Curse funcione, propone mucho:
Con todo esto, la intención es clara: darle a los jugadores una entrega que quiere hacer que Castlevania dé un paso adelante, pero sin olvidarse de lo que siempre hizo grande a la IP. Porque si Belmont's Curse funciona no estaremos simplemente ante un gran Castlevania, estaremos ante el juego que demostró que la franquicia todavía tenía futuro.
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