
Si has visto los tráilers de Crimson Desert y has pensado "esto tiene pinta de Soulslike", no eres el único. Los diseños de jefes espectaculares y un sistema de combate que premia el uso estratégico de todas tus herramientas han hecho que muchos jugadores metan el juego de Pearl Abyss en ese cajón. Pero Will Powers, director de marketing y relaciones públicas de Pearl Abyss America, ha querido dejar las cosas claras en una entrevista en el podcast Dropped Frames: Crimson Desert no es un Soulslike y no pretende serlo.
La diferencia clave, según Powers, está en cómo el juego gestiona la dificultad dentro de su estructura de mundo abierto. Si un jefe te está machacando, no tienes que quedarte golpeándote contra un muro hasta aprenderlo de memoria. Puedes marcharte, explorar, hacer misiones secundarias, mejorar tu arma, subir de nivel y volver más fuerte. "¿Significa eso que el juego es fácil? Ni de broma", aclara, dejando claro que el combate sigue siendo exigente y está más centrado en encadenar combos que en la paciencia y la observación típicas del género.
Lo que describe Powers suena a un equilibrio interesante entre desafío y accesibilidad. Existen objetos que te resucitan en combate que puedes conseguir explorando el mundo, misiones que te dan experiencia para subir de nivel y mejoras de equipo que te preparan para los enfrentamientos más duros. Es un planteamiento que recuerda más a RPGs de mundo abierto clásicos que al bucle de prueba y error de un Dark Souls, donde el progreso del personaje importa tanto como la habilidad del jugador.
El matiz es importante porque hay mucha gente que ve un combate exigente con jefes grandes y asume automáticamente que estamos ante otro Soulslike, cuando la filosofía de diseño puede ser muy diferente. Pearl Abyss parece querer que la dificultad sea un ingrediente del juego pero no una barrera, dándole al jugador la libertad de afrontar los desafíos a su propio ritmo dentro de un mundo abierto que tiene mucho que ofrecer más allá de las peleas contra jefes.
En un 2026 cargadísimo de lanzamientos, con Grand Theft Auto VI y Marvel's Wolverine dominando la conversación, Crimson Desert necesita diferenciarse para hacerse un hueco. Y Pearl Abyss ha tomado una decisión que habla muy bien de sus intenciones: el juego no tendrá microtransacciones. En un mercado donde cada vez cuesta más encontrar experiencias premium de mundo abierto sin modelos de monetización agresivos, eso ya es un argumento de venta en sí mismo.
Con un combate que promete ser espectacular pero accesible, un mundo abierto extenso y una propuesta centrada exclusivamente en la experiencia para un solo jugador, Crimson Desert tiene papeletas de sobra para dar una sorpresa. Si Pearl Abyss consigue que la ejecución esté a la altura de lo que viene enseñando en los tráilers, podríamos estar ante uno de los RPGs de acción más interesantes del año. Y no, no es un Soulslike.
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