
Crimson Desert es un juegazo… y precisamente por eso representa el mayor problema del videojuego actual: el reflejo de unas desarrolladoras acomodadas que se pueden permitir el lujo de lanzar productos repletos de problemas y arreglarlos con el paso de las semanas. Y la lectura de si merece o no estar nominado a GOTY en medio de todo ello.
El ritmo de actualizaciones de Crimson Desert es bestial. Se nota (y mucho) que Pearl Abyss es una desarrolladora que está más que acostumbrada a trabajar en tempos altos. Dicho esto, la gran duda que me genera todo ello es si realmente hemos de aplaudir estas actualizaciones como tal. El problema no es que Crimson Desert mejore. Es que parece diseñado para hacerlo después de salir.
El trabajo es innegable y eso debe reconocerse. Pero este no es el mismo videojuego ni de lanzamiento ni con el que estuvieron trabajando los analistas. Pearl Abyss ha transformado por completo la experiencia mediante una serie de parches que simplemente han arreglado obviedades que debían haber estado disponibles desde el primer momento.
No hablamos en ningún caso de una filosofía; esto no es como el caso de los Souls que se niegan a establecer un modo de dificultad porque se considera que el reto de eliminar al jefe es una recompensa en sí. No, esto es Pearl Abyss arreglando a todo trapo una serie de problemas muy básicos.
Crimson Desert tenía y sigue teniendo problemas de diseño en muchos aspectos fundamentales. Siendo uno de ellos el inventario, que es de lo que más modificaciones ha sufrido desde que se lanzara el videojuego. De hecho, no sería sorprendente si Crimson Desert lo siguiera alterando en futuras actualizaciones.
Pero no solo eso, es la idea de que se nota que no había una visión sustancialmente clara de cuánto del concepto MMO se quería solapar a esta aventura narrativa. De hecho, ahora mismo es difícil saber si se quería que esto fuera un juego más desafiante de lo que es a día de hoy... hasta que se dieron cuenta de los problemas que ello suponía.
Porque Crimson Desert no es un juego difícil, pero sí es un juego que en muchas ocasiones está mal explicado. Y hablo de mecánicas o desempeños necesarios que debes descubrir por ti mismo y que el juego no llega a mencionar como tal. Hay una línea clara entre lo complicado y lo poco intuitivo que las muchas actualizaciones de Crimson Desert no van a poder arreglar nunca.
Eso es lo que creo que se encuentra en el corazón del debate de Crimson Desert: Porque su mundo y exploración da gusto, es bellísimo y no para de llamarte. Pero detrás de eso hay muchísimo errores que se han podido solventar con las actualizaciones postlanzamiento. Eso es lo que considero que separa un verdadero GOTY de lo que acaba siendo un muy buen videojuego.
No podemos recompensar a estudios hasta el punto de darles la candidatura de GOTY en productos que fallan en su lanzamiento. Y con eso no digo que no se pueda disfrutar de dichos videojuegos o elogiar a los desarrolladores por limar asperezas de forma muy efectiva. Pero determina la vara de medir que tenemos como consumidores.
Insisto: el Crimson Desert que todos estamos disfrutando a día de hoy tiene poco que ver con el que disfrutaron los analistas. Era un juego mucho más tedioso que te frenaba en todo; en lo que debe ser un título de exploración vasta con infinitas posibilidades, era el mismo Crimson Desert el que te limitaba con malas decisiones como inventario, puntos de viaje rápido, sistema de guardado; Pearl Abyss llegó a tocar incluso la respuesta de los controles en uno de los parches.
Creo que otro ejemplo todavía más obvio de esta discusión es Cyberpunk 2077. Hablamos del que fue uno de los peores lanzamientos de la historia de los videojuegos a nivel técnico. Pero a día de hoy, para muchos (y me incluyo) es de los mejores títulos que han visto la luz en toda la historia del sector.
Esto se logró mediante infinitas actualizaciones de CD Projekt RED con las que se fueron arreglando todos los insufribles problemas del juego. Y no, el caso de Crimson Desert no es ni mucho menos tan similar, pero me sirve para esta lectura: Cyberpunk 2077 siempre fue mejor videojuego que Crimson Desert, pero llegó roto. Crimson Desert, por otro lado, ha tenido un lanzamiento más afable gracias a que las actualizaciones trataban 'molestias' más que problemas, pero a nivel de ejecución es un videojuego con una visión mucho menos clara de lo que es.
Que podamos tener tantísimos arreglos en formas de actualización es una bendición, de eso no hay duda. Dan pie a segundas oportunidades en videojuegos que lo merecen. Y Crimson Desert realmente lo merece. Pero si nos quedamos con lo que es ahora y no con lo que presentó Pearl Abyss originalmente, reconocemos que los estudios pueden hacer lo que quiera de lanzamiento sin que haya consecuencias.
Crimson Desert no es el problema. Es la consecuencia. Un gran juego que demuestra que la industria ha normalizado lanzar primero… y arreglar después. Y eso, por muy bueno que acabe siendo, nunca debería ser digno de un GOTY.
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