
Hoy, 10 de julio de 2026, se lanza Echoes of Aincrad, el nuevo videojuego basado en el popular Sword Art Online. Esta aventura se centra principalmente en ofrecer a los fans la posibilidad de crear su propio avatar dentro del universo de SAO y revivir parte de la historia original. Sin embargo, una vez publicados los análisis y conocidas las primeras impresiones de los jugadores, vuelve a quedar la sensación de siempre: el juego se queda a medio camino.
Los análisis se publicaron durante el día de ayer y el resultado no pudo ser más tibio: tras más de 40 análisis repartidos entre PlayStation 5 y PC, ninguna versión lograba superar una media de 64 puntos y varias reseñas suspendían directamente al juego. Y la realidad es que a nivel de jugadores la cosa no ha sido muy diferente.
En Steam ya hay más de 480 jugadores que han dejado su impresión después de probar Echoes of Aincrad, y el resultado actual es de críticas 'variadas'. Entre una cosa y otra, los principales problemas que se le achacan al juego son los siguientes:
En definitiva, es un juego que peca de una clara falta de originalidad. Y lo preocupante no es que sea algo que solo se le pueda achacar a Echoes of Aincrad.
Más allá de excepciones como Dragon Ball o Attack on Titan, demasiadas adaptaciones de anime terminan compartiendo los mismos problemas: estructuras repetitivas, combates poco inspirados, misiones recicladas y una evidente falta de ambición; por lo general, la sensación suele ser de producto poco pulido y falto de innovación en muchos de sus elementos.
Hay muchos casos que se pueden citar: de forma recurrente están las entregas de My Hero One's Justice, que difícilmente hacen justicia a una de las franquicias más exitosas de toda la historia del manga (más de 100 millones de copias vendidas). O como caso extremo Tokyo Ghoul: re Call to Exist, un título que se hundió prácticamente el mismo día que vio la luz.
La realidad es que, desafortunadamente, pocas franquicias de anime reciben videojuegos con el presupuesto, el tiempo de desarrollo y la ambición necesarios para estar a la altura de su popularidad. ¿Puede que eso cambie en algún momento? Difícil saberlo. Está claro que Bandai sabe que con IPs como Dragon Ball sí vale la pena, sobre todo por el historial de fans fieles de sagas como Xenoverse. Pero a menos que se dé un volantazo a cómo se plantean estos proyectos, nos esperan muchos más Echoes of Aincrad en un futuro.
Al final esto ocurre por una obviedad: hay muchas IPs famosas de anime que cuentan con millones de seguidores por todo el mundo, y desde el sector de los videojuegos se asume que un producto simple que aproveche la licencia ya es más que suficiente para contentar al fan promedio. En ocasiones es así, pero en muchas otras nos acaban dejando con entregas que desaprovechan un potencial enorme.
En definitiva, nadie necesita que un videojuego sea perfecto para disfrutarlo (y lo dice alguien que lleva años jugando a Dynasty Warriors). Pero quizá haya llegado el momento de exigir algo más a estas adaptaciones. Que una franquicia no se llame Dragon Ball no significa que sus seguidores deban conformarse siempre con productos repetitivos, limitados o construidos a medio gas. También merece un gran videojuego.
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