
Los sonoros rumores que nos hablan de una nueva expansión para The Witcher 3: Wild Hunt en 2026 (por raro que parezca) han hecho su efecto: ha sido inevitable que me dispusiera a dar una segunda vuelta 10 años después de mi partida original. Y ha sido una sorpresa por varios motivos: la primera, porque pensaba que el juego había aguantado peor el paso del tiempo a nivel técnico y jugable (aunque se nota, por supuesto) y segundo, y más importante, por lo mucho que el trabajo de CD Projekt RED continúa influenciando a los grandes desarrollos del género en la actualidad.
Para ser sincero del todo, se trata de mi segundo reencuentro con The Witcher 3: Wild Hunt, pero no sé si contar el primero. Instalé el juego hace unos años y no pasé del tutorial: creo que no era el momento de involucrarse en un mundo tan inmenso en ese instante, y el control tan tosco y otros elementos "antiguos" hicieron que pensara que el tiempo había hecho demasiada mella en una de las obras que más había disfrutado de mi vida. Menos mal que me equivocaba.
Sí, volver a The Witcher 3: Wild Hunt en la actualidad (o jugar a él por primera vez), es un proceso algo más duro que el que vivimos con juegos más modernos, obviamente, pero el trabajo de CD Projekt RED con las versiones de nueva generación y las actualizaciones constantes se notan. El juego se ve muy bien, el mundo continúa siendo muy bello y acostumbrarse al movimiento de Geralt (y de Sardinilla) es cuestión de minutos y de no querer ser excesivamente pejiguero.
Reconozco que me sigue sorprendiendo la decisión (de ser cierta) de regresar, tantos años después de su lanzamiento, a The Witcher 3: Wild Hunt con una nueva expansión que, además, llega con la intención de ser la antesala de The Witcher 4, un proyecto que todos esperamos que sea una nueva referencia dentro del género. Sin embargo, su base continúa siendo muy especial, y hay elementos que van más allá de lo técnico, lo visual y los controles. Es ahí, precisamente, donde he percibido que el trabajo del estudio polaco sentó unas bases que continúan influyendo en otros grandes creadores actuales.
Los he descubierto algo tarde, pero me he convertido en un auténtico enamorado de los dos Kingdom Come Deliverance de Warhorse Studios. La capacidad que tienen ambas entregas de hacerte sentir parte de su mundo, gracias en gran medida a su escritura, es una chaladura que hacía muchos años que no me atrapaba tanto en el género. Y regresar, de repente, a The Witcher 3, ha sido todo un descubrimiento: la influencia que ha tenido el trabajo de CD Projekt RED en estos dos grandes RPG es tan evidente que asusta.
Gran parte del éxito de The Witcher 3: Wild Hunt, y lo que provoca que sea un juego totalmente viable once años después de su lanzamiento, parten de su escritura y su tono. La capacidad de crear su mundo y cada uno de sus diálogos son la magia que nos hace quedar prendados durante horas de su propuesta. No son los combates ni los viajes en caballo, tampoco sus bellos parajes o sus posibilidades de mundo abierto, siempre se trata de su escritura.
Dedicar todo el tiempo necesario en una conversación, sea relevante o no para la trama principal, es lo que encumbró a The Witcher 3: Wild Hunt hasta lo más alto. De hecho, continúa siendo su gran legado y, en parte, mucho de lo que propuestas como Kingdom Come Deliverance y Kingdom Come Deliverance II han bebido años después: dar importancia a la escritura y a los diálogos, dar forma siempre a todo lo que vayas a proponer a nivel jugable. No son sólo misiones o encargos, son historias, con sus personajes y emociones, algo que en la obra protagonizada por el Brujo continúa estando al más alto de los niveles.
Pero no sólo hay que escribir por escribir, hay que proponer un tono que resuene de forma lógica en todas las ramificaciones que encontramos en sus diálogos. Y es ahí donde me he sorprendido de descubrir la grandeza de The Witcher 3: Wild Hunt que, no me cuesta reconocer, se muestra muy superior a los ya mentados Kingdom Come Deliverance u otras propuestas actuales. La segunda entrega de la obra de Warhorse da un paso adelante muy importante en este sentido, encontrando un lugar con mucha más personalidad en su secuela, pero lo de CD Projekt RED es apabullante. Aprovecha la obra original de Andrzej Sapkowski, por supuesto, pero su traslación al mundo de los videojuegos es igualmente sublime.
El segundo elemento que me parece clave en The Witcher 3: Wild Hunt y que sigue resonando en el género es su representación de Geralt de Rivia en la aventura, como personaje al que el jugador interpreta en un RPG. Es una decisión importante, puesto que en el mundo de los juegos de rol siempre ha sido importante la libertad total: el jugador crea a su personaje y rolea con sus términos. Aquí no: Geralt es un personaje muy definido, con una personalidad muy marcada; escogemos sus líneas de diálogo y sus decisiones, pero siempre interpretándolo.
No sé si te pasa, pero soy incapaz de jugar a The Witcher 3 sin tomar cualquier decisión sin pensar en esto: ¿qué es lo que haría realmente Geralt? ¿qué se le pasa por la cabeza? Es un personaje parco en palabras, directo y duro, cariñoso en el fondo, pero que siempre trata de mostrar su lado más fiero. CD Projekt RED permite que tomes decisiones con total libertad, pero Geralt es un personaje que influye, y muchas de las opciones que se presentan ya piensan en ello antes de que tu decidas. No hago lo que me parece más correcto, hago lo que Geralt desearía.
Esto es algo que también ha influido a muchos otros grandes RPG de los últimos años, y vuelvo a mencionar a Kingdom Come Deliverance (perdona, pero lo tengo muy reciente). No se me ocurre un juego con tantas mecánicas y posibilidades donde hubiese sido perfecto contar con un personaje no definido, para que el jugador creara con libertad. Sin embargo, probablemente influidos por el trabajo de The Witcher, Warhorse decidió que su protagonista tuviera personaliad, un bagaje y unas características evidentes. También lo interpretas y no hay nada malo en ello en una obra de este género, tal y como ocurre con Geralt.
Ojalá The Witcher 4 y esa supuesta nueva expansión de The Witcher 3: Wild Hunt vuelvan a ser tan sorprendentes y refrescantes. Me sigue alucinando cómo un juego de 2015 es capaz de seguir sentando cátedra en un género repleto de grandes estudios, autores y creadores. Por el momento, lo que iba a ser un simple acercamiento curioso va a terminar convirtiéndose, probablemente, en una segunda partida completa. Si quieres hacer lo mismo, es un gran momento.
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