
Starfield sigue teniendo un problema gravísimo en PS5: congelaciones completas que obligan a cerrar el juego manualmente. Y lo peor es que PlayStation ni siquiera detecta el error como un crash normal. Sí, el juego es muy entretenido y divertido, con multitud de facciones que se traducen en decenas de misiones con disparos, combates en el espacio y más. Es espectacular... pero con errores impropios de un AAA.
Se han lanzado parches, sí, pero no han sido suficientes. Antes de comprar Starfield para PS5 me informé sobre cuál era el estado del juego, y efectivamente había gente que hablaba de congelaciones muy problemáticas. A pesar de eso, decidí arriesgarme... y lo cierto es que los problemas son muy reales:
El problema puede ser grave y al mismo tiempo casi inexistente. El motivo de ello es que si se evitan ciertas exploraciones de planetas del mundo de Starfield, uno ni siquiera llega a darse cuenta de que es un problema real. Pero en mi experiencia personal, estas congelaciones me llevaron a tener que abandonar una misión y consecuente exploración: simplemente el juego dejaba de funcionar todo el rato del mismo modo.
Lógicamente, Starfield es un juego tan sumamente inmenso y con tanto contenido interesante que es algo que he podido compensar pasando a otras actividades. Pero simplemente no debería ocurrir. Que un jugador deba abandonar un contenido porque no puede jugarse es un problema que no se puede ignorar sin más.
Hemos normalizado que los videojuegos de Bethesda lleguen con problemas. Es hasta un meme. Pero fríamente es inaceptable. Hay que considerar además que Starfield llevaba ya muchos meses disponibles en Xbox Series. Es decir, después de llegar con problemas a la plataforma de Xbox, también lo hizo con la de PlayStation. ¿Qué dice eso de los desarrollos de Bethesda?
Todos amamos sus aventuras grandilocuentes. Son una desarrolladora única y cualquier intento por imitar su fórmula solamente se puede realizar en contextos específicos, como algo reducido del nivel de The Outer Worlds. Y es que al final lo que se le debería pedir a Bethesda en este punto es simplemente lo que debería ser un mínimo en los videojuegos: que sus nuevas aventuras lleguen sin problemas graves.
El problema de Starfield además es que aterrizó sin ser ese golpe sobre la mesa que se esperaba. La verdad, lo entiendo. Es un videojuego divertido y entretenido, pero parece una simple suma de muchas cosas más que una aventura mágica en el espacio. En este sentido, palidece en comparación con algo como Skyrim: no hay esa sensación de 'Wow, menuda fantasía', sino simplemente de 'oye, pues mola'.
Para el futuro de Bethesda, debería ser impensable que The Elder Scrolls VI viera la luz plagado de defectos. Han pasado ya 8 años simplemente desde que empezó a desarrollarse y no sabemos nada del juego apenas. El silencio no debe ser incertidumbre, debe ser la certificación de que la desarrolladora está buscando crear su fantasía definitiva.
Porque una cosa es que los bugs formen parte del encanto de Bethesda si uno quiere verlo así (aunque, de nuevo, no debería). Y otra muy distinta es que los jugadores tengan que abandonar contenido entero porque el juego deja de funcionar. Con The Elder Scrolls VI, ya no hay margen para excusas.
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