
Saros, la nueva obra de Housemarque tras Returnal, vuelve a ser desafiante. Hay que tener habilidad pero también aprender y saber asimilar algunos de sus elementos más diferenciadores para poder avanzar en sus partidas. Tras completar el juego, te traigo unos cuantos consejos muy útiles que pueden venirte muy bien para empezar con el mejor pie posible esta nueva aventura.
Hayas jugado antes o no a Returnal (por aquí te explico por qué te recomiendo hacerlo), un error típico será afrontar las partidas de Saros de la misma manera. Esto me pasó y pronto descubrirás que, aunque parezca una propuesta muy similar, Housemarque ha evolucionado el concepto jugable y ha modificado muchos de sus parámetros. Dedica las primeras partidas a comprender bien sus controles, su estilo y abandonar los aprendizajes automatizados que traigas de Returnal, porque no todos te van a servir.
Saros cuenta con una magistral utilización de los colores, pero puede pasar desapercibida. Es la mayor clave para mejorar como jugador: saber, de un simple vistazo, cómo defenderte de cada tipo de proyectil es fundamental. Aprende a diferenciarlos y pronto generarás tus propios automatismos, con la práctica. Los amarillos se pueden esquivar (incluso pasando a través de ellos), los rojos no, los azules deben absorberse, etcétera.
El escudo es una de las principales novedades jugables de Saros respecto a Returnal, y resulta fundamental. Al principio, sobre todo si has jugado a Returnal, no lo vas a usar o vas a priorizar las esquivas, y esto es un error a medias. Aunque utilizarlo cada vez que veas los proyectiles azules no es lo mejor en todas las ocasiones, saber cuándo sí debes activarlo es clave: recuerda que no sólo evita el daño sino que recarga tu ataque especial, que suele ser el más poderoso de todos.
Es muy fácil comprender el mapa de Saros: el objetivo principal de cada partida está marcado por una bandera azul, mientras que los caminos secundarios están marcados con banderas blancas. Mi recomendación es evidente: recorre siempre antes los caminos secundarios. En ellos te encontrarás con enemigos, por supuesto, pero también con objetos de mejora, nuevas armas, recursos... son fundamentales.
Cada vez que mueras en Saros, regresarás a la base, y allí es fundamental que todas y cada una de las veces hables con Primario para mejorar las estadísticas del personaje de forma permanente. Aunque al principio puede ser muy útil aumentar la vida, la realidad es que todas las mejoras son bastante importantes y todo te va a servir, así que trata de ir rellenando la totalidad del árbol.
Saros tiene elementos de roguelike pero está lejos de serlo, de hecho, funciona más como una aventura tradicional. Cuando alcances un hito importante en su mundo, desbloquearás un nuevo viaje rápido, permitiendo que empieces cada partida desde allí en lugar de hacerlo desde cero. El personaje puede llevar artefactos limitados, así que empezar desde cero no tiene ningún tipo de sentido ni de ventaja: comienza siempre por el último punto (o donde te marque el objetivo principal).
No tardarás demasiado en descubrir que la historia de Saros es enigmática, críptica y metafórica. No es una narración demasiado tradicional (y es parte de su encanto). Por eso te recomiendo que leas todos los documentos que encuentres y que escuches todos los audios repartidos por sus escenarios. Algunos dan información muy importante para comprender (o tratar de hacerlo) lo que está ocurriendo. El juego da lugar a muchas interpretaciones y lecturas, y merece la pena ser curioso.
Cuando regreses a la base, no dudes en mirar el mapa para recolectar todos los documentos o audios que haya disponibles, también para hablar con todos los personajes... pero no dudes en intentar entrar en salas cerradas (o en mirar arriba) para encontrar otras zonas. En algunas ocasiones puedes encontrarte con alguna que otra sorpresa.
Los jefes de Saros son duros, pero suelen tener patrones de ataques muy evidentes en cada una de sus fases. Si te cuesta derrotarlos, trata de aprender sus movimientos, porque siempre suelen realizar los mismos, y cuál es la mejor manera de evitarlos. Poco a poco, al igual que con el resto del juego, serás capaz de ir reaccionando casi de manera automática a sus ofensivas.
Saros dispone de varios tipos de armas que puedes encontrar en sus escenarios, y todas tienen sus puntos fuertes y débiles. Pero lo más importante es que sepas sacar el máximo potencial de todas ellas, comprendiendo que todas ellas, además, tienen un disparo o función secundaria si aprietas hasta la mitad de su recorrido el gatillo L2. No dudes en aprenderlo de todas y en utilizarlo cuando toque.
Con esto, te será mucho más sencillo avanzar por el peligroso mundo de Saros, que es desafiante y puede resultar algo duro. Sin embargo, gracias al sistema de mejoras permanentes y la posibilidad de viajar rápido a los puntos más avanzados, poco a poco serás capaz de ir superando todos los retos, seguro, siendo cada vez un mejor jugador.
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