Jugamos a Prey y te contamos qué esperar de lo nuevo de Arkane

Prey

Juego del mes - Mayo 2017
PC PlayStation 4 Xbox One
9.2

Increíble

Jugamos a Prey y te contamos qué esperar de lo nuevo de Arkane

¿Logrará repetir el éxito de Dishonored y su secuela?

Jugamos a Prey y te contamos qué esperar de lo nuevo de Arkane
 
 

Solo hace falta echar la vista atrás a los primeros meses de este 2017 para ver que está siendo un año espectacular en la industria del videojuego, brindándonos obras del calibre de Zelda: Breath of the Wild, NieR: Automata u Horizon: Zero Dawn, por poner algunos ejemplos. Sin embargo, mirando hacia el futuro, lo que nos queda promete ser tan bueno como lo que ya hemos tenido; y una de las razones es Prey.

Esta nueva obra desarrollada por Arkane Studios es sin duda uno de los títulos más esperados del presente año, y no es de extrañar teniendo en cuenta el gran éxito de Dishonored y su secuela. Pero, ¿es tan bueno el resultado final? Nosotros hemos podido viajar a las oficinas de Bethesda en Londres para probar unas horas el juego y os traemos nuestras impresiones. Acompañadnos para descubrir qué podemos esperar de Prey.

Despierta, Morgan

A lo largo de las horas que hemos jugado, nos hemos podido empezar a empapar de la interesante historia que nos aguarda en Prey. Como ya se ha mostrado, una vez elegimos el sexo de nuestro personaje se nos introduce la situación de este. Somos Morgan Yu y nos prestamos a ser el conejillo de indias de ciertos experimentos con neuromods; sin embargo, un buen día despertamos con importantes lapsus de memoria para descubrir que la vida que se nos presentaba en los primeros minutos es falsa. No estamos en un luminoso apartamento de una bonita ciudad, sino en la Talos I tras un desastre que no conocemos y nuestra misión es, por un lado, sobrevivir a todos los peligros que entraña la estación espacial; y por otro, investigar qué ocurre, quiénes somos y por qué estamos en la situación que estamos. Todo viene rodeado por un aura de misterio que envuelve una prometedora historia en la que se mezcla la ciencia ficción con los problemas más filosóficos a los que se pueden enfrentar los científicos y, junto a esto, un personaje sin memoria, perdido y asustado en un territorio hostil desconocido.

El primer nivel que hemos jugado, lo que sería la introducción y tutorial básico de Prey, presenta esta situación de forma magistral. Es cierto que no es una de las mejores introducciones que hayamos visto, y que lejos de resultar épica o memorable se hace de forma lenta y pausada, sin ninguna prisa ni presión al jugador. Pero, independientemente de cómo sea, consigue presentar las premisas de Prey de forma efectiva. Todo parece idílico y simplemente nos sometemos a unas sencillas pruebas pero, de repente, algo sale mal. Despertamos de nuevo en nuestro bonito apartamento para descubrir que ni estamos en una ciudad ni las cosas van bien. Algo ha salido mal y nuestra supuesta casa resulta ser un mero escenario creado para engañarnos. Ahora nos toca investigar y explorar la estación espacial en la que realmente nos encontramos para dar respuesta a las preguntas de qué ha ocurrido, por qué no recordamos nada, quiénes son nuestros aliados, quiénes nuestros enemigos y por qué hay una raza alienígena hostil apoderándose de la Talos I.

A medida que avanzamos, y pasando al segundo nivel que hemos podido probar (que no se corresponde con el segundo en el juego, sino con una parte más avanzada), la sensación de desconfianza, de seguir sin entender de forma clara qué ocurre está presente. Es cierto que se nota la evolución del personaje (y el propio jugador) a la hora de enfrentarse a los enemigos, los cuales comienzan a resultar menos terroríficos y más familiares; pero las sorpresas constantes siguen presentes en la obra en forma de mutaciones alienígenas, personajes profundos que bailan entre aliados y enemigos y un sinfín de pequeños detalles que constituyen un mundo que se siente tan vivo como muerto. Poco más podemos decir sobre la historia más allá de que, con lo que hemos podido ver y sabiendo que Chris Avellone está tras el guión, nuestra confianza está depositada sin temor en este aspecto de Prey.

Una receta con muchos ingredientes

Uno de los apartados más llamativos a la par que misteriosos de Prey es su jugabilidad. A través de los muchos vídeos que Bethesda ha mostrado hemos podido ver en acción poderes al más puro estilo Dishonored, combates rápidos con enormes enemigos como si de DOOM se tratara, árboles de habilidades propios del rol de la saga Fallout o The Elder Scrolls, y otros detalles que seguramente os hayan recordado a obras pasadas; ¿pero qué es realmente lo nuevo de Arkane? Lo cierto es que la respuesta no es nada sencilla ni corta. Sí, hay disparos, pero no es un shooter; hay mucha exploración y rompecabezas, pero no es un juego de puzles; hay árboles de habilidades, experiencia y toma de decisiones, pero no es un juego de rol. No es nada y lo es todo a la vez.

En lo último de Arkane nos encontramos con mecánicas de géneros muy diferentes que se mezclan y fusionan como si nada, evitando que Prey se base en una de ellas por encima del resto. Por un lado tenemos el combate contra los enemigos, que es en donde encontramos tanto la parte de shooter como de sigilo. Si vemos el aspecto shooter de Prey indudablemente nuestros recuerdos se agitarán y vendrá a nuestra mente BioShock; todas las mecánicas que empleamos, desde el uso de los poderes hasta la efectividad de ciertos tipos de ataques pasando por la escasez de munición, nos recordarán a la obra de Irrational en este aspecto. Pero, además, Arkane ha añadido un toque personal sacado de Dishonored a través del sigilo, premiándonos mucho atacar de esta forma pues no alertaremos al resto de enemigos, gastaremos poca munición y tendremos una bonificación de hasta un 150% de daño.

Pero, al contrario que en BioShock, disparar no es la mecánica principal del juego y se hace inevitable tener que pasar un buen rato explorando la Talos I. La exploración en Prey está muy bien integrada tanto a nivel jugable, haciéndose necesaria en ciertas ocasiones, como a nivel narrativo, encajando a la perfección con la situación en la que esta obra nos pone. Además, todo ello le va como anillo al dedo al toque metroidvania que existe en Prey y que tiene su base en un diseño de niveles bastante peculiar. Lejos de ponernos en un mundo pasillero o totalmente abierto, lo que encontramos en la Talos I es una gran sala desde la que acceder a otras zonas de la estación. A medida que avanzamos en la historia y completamos misiones vamos pudiendo acceder a estas nuevas zonas; pero lo que más nos ha llamado la atención es el hecho de que no podremos completarlo todo en cada zona la primera vez que la visitamos, sino que tendremos que volver más tarde con nuevos poderes y habilidades para desbloquear esa puerta que se nos resistía.

Y a todo esto Arkane le aporta un toque muy personal que tan buen resultado ha dado en Dishonored: la posibilidad de completar las misiones como queramos. Seguramente todos recordéis esa mítica escena del tráiler en la que Morgan se convierte en taza para pasar por una pequeña ventana; pues hemos podido jugarla y hay, al menos, otras dos formas de entrar a la misma sala. Y no es un caso excepcional, todos los objetivos de Prey son accesibles desde diferentes puntos de vista. Esto es algo que nos ha gustado por dos motivos, el primero de ellos es que el juego se adapta a tu forma de jugar, a los poderes que tengas y a la manera en la que entiendas los problemas de la Talos I, exactamente como ya ocurría en Dishonored. Pero el otro aspecto viene del hecho de que, al contrario que en la obra en la que manejábamos a Corvo, aquí se incluyen algunos puzles y el hecho de que haya varias soluciones hace más fácil que las encontremos razonando a nuestro modo evitando que nos atasquemos demasiado. Además, gracias a esto, se consigue dar un uso a todo lo que nos encontramos en el juego; tanto es así que uno de los responsables presente en las oficinas mientras lo jugábamos nos llegó a afirmar que no hay nada inútil en Prey.

Y si todo esto os parece poco, aún os queda el hecho de que Prey contiene decisiones. Ya es algo que Bethesda nos había advertido cuando nos hablaba del juego, pero lo cierto es que, para nuestra alegría, estas se incluyen de una forma diferente a la mayoría de obras. Por un lado, al igual que en otros tantos mundos abiertos, tenemos en nuestra mano la decisión de qué hacer y qué no, así como de dar una solución u otra a determinados objetivos. Pero la parte más llamativa de este apartado es el hecho de que las decisiones están integradas a nivel jugable. A medida que avanzamos conseguimos neuromods con los que aumentar ciertas habilidades, que pueden ser tanto humanas (hackear, reparar, curarnos más fácilmente, etcétera) como alienígenas (los poderes más espectaculares). A medida que nos hacemos con poderes alienígenas, esto afecta a nuestro personaje y al mundo que le rodea ya que iremos siendo, progresivamente, menos humanos, llegando a ser reconocidos como entidades alienígenas por la seguridad de la estación, la cual se vuelve en nuestra contra. En este sentido tendremos que tener cuidado y darle una vuelta a la decisión de qué somos, cuál es nuestra misión y a qué estamos dispuestos para cumplirla.

Pero ojo, a pesar de que todas las impresiones que hemos tenido jugándolo han sido buenas, en el apartado jugable Prey es una obra que, más allá de géneros, resulta peculiar. Y peculiar es una palabra que no usamos con connotación positiva o negativa, solo como un aviso de que no es un shooter descerebrado, un walking simulator o una obra de puzles; no se enmarca dentro de ningún género de forma clara y, por ello, no es algo con un público objetivo muy determinado.

Próxima parada: Talos I

Aún son muchas las incógnitas que quedan por resolver en Prey ya que tan solo hemos podido disfrutar de 3 horas de una obra que promete contenido en abundancia. En resumen, Prey es un producto muy peculiar que mezcla muchos géneros sin decantarse de forma clara por ninguno de ellos. Si bien es cierto que, debido a este detalle, lo nuevo de Arkane se convierte en una obra no apta para todos los gustos, las meras premisas ya son suficientes para merecer una oportunidad.

A nosotros esta prueba ha conseguido ganarnos con sus claras inspiraciones en obras como BioShock, Metroid o Half-Life (desde el primer momento hay un claro guiño a la clásica palanca de Gordon Freeman). Por el momento solo nos queda esperar al 5 de mayo, día en el que por fin podremos viajar a la Talos I para desvelar de una vez por todas todos los misterios que esconde esta estación espacial y sus pasajeros. Recordad que Prey llegará al mercado con versiones para PC, PlayStation 4 y Xbox One.


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