Crítica de la primera temporada de Castlevania, la serie de Netflix

La famosa franquicia de videojuegos llega al universo televisivo con esta nueva serie

Crítica de la primera temporada de Castlevania, la serie de Netflix
 

Era a comienzos de este mismo año cuando Netflix nos sorprendía a todos anunciando una adaptación del universo de Castlevania en forma de serie de animación. Difícil es no emocionarse cuando una de las grandes productoras de series a día de hoy se mete de lleno en un proyecto que tiene como protagonista una de las sagas que han marcado el devenir de la industria de los videojuegos, como es el caso de la franquicia que nos ocupa.

En esta ocasión, la serie animada de Castlevania nace a partir de la tercera entrega numerada de la saga, Castlevania III: Dracula’s Curse, y la primera temporada, a pesar de contar con tan solo cuatro capítulos de poco más de 20 minutos de duración (apenas llega a la hora y media en total), sirve para ponernos en situación, presentarnos el universo, los personajes y sus motivaciones. ¿Queréis saber qué nos ha parecido el resultado final? Pues acompañadnos en nuestra crítica de “Castlevania”, la última serie de Netflix.

 

Castlevania III: Dracula’s Curse

Como bien os contábamos en la introducción, esta serie de animación se basa en una de las entregas más aclamadas de Castlevania, Dracula’s Curse, la cual llegaba originalmente a NES hace ya un buen puñado de años. No es nada fácil adaptar el universo de un videojuego a una serie y hacerlo algo atractivo, y mucho menos si dicho videojuego tiene las bases de su encanto en la jugabilidad. Pero, para grata sorpresa, Adi Shankar, como productor, ha conseguido llevar estupendamente el mundo de Castlevania III a esta nueva serie siendo fiel a los orígenes pero, lo que es más interesante, expandiendo determinados aspectos.

Destaca en primer lugar cómo la adaptación de Netflix deja de lado en esta primera temporada el cliché más absoluto de “humanos buenos, monstruos malos, a pelear”, y nos presenta la acción y la diferencia entre el mal y el bien de una forma distinta. Sin entrar en demasiados detalles para evitar spoilers, simplemente diremos que Drácula, el villano por excelencia en la serie, se comienza presentando de la forma más humana posible, siendo llevado a cometer las atrocidades que vemos por la propia raza humana. Es aquí donde la serie consigue dar en el clavo y es capaz de presentar la acción y la epopeya desde un punto de vista más humano, en donde la línea entre el bien y el mal se encuentra difuminada por el fanatismo, la ira y la locura de los propios personajes.

Otro de los detalles que llaman la atención de la forma en la que ha sido ambientada la serie es que, a pesar de enmarcarse dentro de un universo completamente fantástico, sabe sacar provecho del entorno histórico en el que se encuentra. La acción transcurre a finales del siglo XV y la Iglesia lucha por afianzar su poder, tachando de hereje y satánico todo aquello que se aleje mínimamente de sus intereses, como es el caso de la ciencia. Esta antítesis entre ciencia y religión está presente en toda la primera temporada y es uno de los detonantes para la acción de “Castlevania”.

En cuanto a los personajes, que son los que copan la mayor parte del protagonismo en estos primeros episodios, nos encontramos con algunos sentimientos opuestos. Es todo un placer poder tener de vuelta a algunos de los protagonistas de Castlevania III que ya conocemos, como Trevor Belmont (que es el personaje principal y quien se lleva más atención), Sypha Belnades y Alucard. Sin embargo, no todo es bueno ya que, a pesar de que tanto Alucard como Sypha realmente se sienten tal y como deberían dadas sus historias y acciones, Trevor se queda un poquito atrás; el personaje principal tiene una actitud un tanto cliché en este tipo de series de animación, en donde juega el papel de héroe distante que acaba por apuntarse a cualquier fiesta. En este sentido, no habría estado de más dotarle de algo más de personalidad propia, incluso aunque esto fuera para hacerlo más antihéroe que otra cosa.

Salvando este detalle, tanto la relación entre los personajes como las motivaciones y los desencadenantes que llevan a todos ellos a unirse en la lucha contra el malvado Drácula se presentan de una forma estupenda, resultando completamente amena, interesante y dejándonos con ganas de más. Como punto más oscuro en este apartado podemos encontrar algunas líneas de diálogo que nos sobran, sobre todo por parte de Drácula en el primer episodio, en donde estas se usan para remarcar en exceso lo que el personaje siente (y creedme, queda más que claro por la acción lo que pasa por su cabeza).

Técnicamente justa

Las series de Netflix pueden gustarnos más o menos, pero lo que no se puede negar es que tienen unos valores de producción más que aceptables. Es por ello que cuando pensamos en una serie de animación lo hacemos a lo grande, imaginando una calidad al nivel de lo mejor. Pero, desgraciadamente, no ha resultado ser así. No me malinterpretéis, no estoy diciendo que la animación sea mala, de hecho cumple perfectamente con los estándares actuales, al igual que lo hacen los diseños de personajes y escenarios (algunos momentos son realmente épicos); es simplemente que, viniendo de Netflix, me esperaba un plus de calidad que, en esta primera temporada, no ha llegado. Esto destaca sobre todo en las escenas de combate, en donde parece que falten algunos cuadros de animación. El característico látigo de nuestro protagonista podría haberse beneficiado mucho de un extra en este sentido.

Por otro lado, hemos de señalar que estos primeros episodios son principalmente para presentarnos la aventura, y es por ello que la acción queda relegada a un segundo plano, dejándonos ver muchas más escenas de diálogo a través de las cuales, hayamos jugado al videojuego o no, podamos conocer perfectamente las facciones de Valaquia, sus motivaciones, relaciones y esperanzas. Tal vez en la ya confirmada segunda temporada, si la acción es más abundante, podamos ver cumplido nuestro deseo de tener un plus de calidad en la animación.

Otro de los puntos a destacar en “Castlevania” es que la serie mantiene una estética oscura que le permite no contenerse en absoluto a la hora de mostrar escenas violentas. Las peleas entre humanos y bestias como demonios, cíclopes y vampiros no dejan nada a la imaginación. La sangre, los desmembramientos, descuartizamientos, decapitaciones y demás acciones de esta índole se nos muestran con claridad, haciendo de algunas escenas un auténtico baño de sangre que, gracias a la oscura y cruda ambientación, resultan espectaculares sin sentirse como violencia gratuita. ¡Todo un punto a favor!

En cuanto a la localización al castellano, la serie tiene detrás un gran trabajo de doblaje que, a pesar de poder flojear una vez en los primeros minutos, se mantiene bastante sólido en la práctica totalidad de la obra.

Conclusiones

En resumen, esta primera temporada de “Castlevania” no llama demasiado la atención por lo técnico, pero es capaz de atraparnos en el interesante universo que nos plantea. Tal vez la acción escasee y las peleas no resulten demasiado fluidas, tal vez algunos diálogos están demasiado metidos a calzador para mostrar un sentimiento; pero lo cierto es que todo ello queda en segundo plano cuando vemos la serie, porque la forma en la que se plantea la historia, la diferencia entre el bien y el mal y las relaciones entre personajes y facciones hacen que queramos saber más.

Habrá que esperar un tiempo para poder ver a nuestros héroes emprender su aventura en busca del malvado Drácula, pero esta primera temporada es una serie que cumple sobradamente para todos los fans de la saga de videojuegos, y que se dejará ver sin problema incluso aunque no hayamos entrado nunca en contacto con el universo de Castlevania. Con sus fallos y aciertos y una duración de apenas hora y media aproximadamente, la primera temporada de “Castlevania” es una serie difícil de no recomendar.


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