Crítica de la primera temporada en Netflix de The Punisher

Marvel’s The Punisher

Pendiente de estreno

Crítica de la primera temporada en Netflix de The Punisher

"El sistema nos ha traicionado, y ahora buscaremos nuestra propia justicia"

Crítica de la primera temporada en Netflix de The Punisher
 

¿Cómo contar una historia de superhéroes sin superhéroes? Ese era el reto al que se enfrentaban Steve Lightfood y Netflix con la presentación en solitario del esperado Frank Castle. Su pequeña aparición en la segunda temporada de “Daredevil” había sido lo suficientemente interesante como para que los fans le siguieran la pista al vengativo personaje. “The Punisher” debía responder a una gran expectación, y poner la pieza final de un puzle que se va volviendo más complejo cada año. Con “Iron Fist”, la compañía tenía listo el plantel de superhéroes destinados a ser los próximos Vengadores, pero se guardaba una bala en la recámara. Escondía una serie que sin casi llamar la atención, ha terminado siendo la apuesta más arriesgada de Marvel en la plataforma, y que lanza unas ideas a explorar para el futuro.

Frank Castle no es un superhéroe, y eso planteaba un problema desde el inicio. El propio director reconoció lo peculiar del planteamiento para la serie cuando comenzó a desarrollarse, y el resultado final responde a esto. 13 episodios que desde el primer minuto marcan distancia con lo visto en “The Defenders”, y abren un terreno donde poder explorar la personalidad y motivaciones del ex marine.“The Punisher” es una historia muy ambiciosa que se adentra en cuestiones no exploradas previamente en las anteriores series, y que demuestra el riesgo que ha tomado Netflix con un personaje que ya se ha convertido en su comodín. ¿Habrá funcionado el experimento?

Siguiendo la misma fórmula que con el resto de superhéroes, Lightfoot dedica los primeros episodios de la serie a presentar al protagonista. Jon Bernthal se viste con el traje de la venganza y un oscuro pasado que no dejará de salir a flote a lo largo de toda la historia. En este sentido el showrunner no duda en recurrir a constantes saltos temporales para mostrar de forma explícita y visceral todos los miedos que arrastra Frank Castle desde su participación en la guerra. La narración va deshojando la personalidad del protagonista poco a poco a la vez que respalda todas sus decisiones con flashbacks concretos y reiteraciones al servicio de la historia. Es aquí donde más se deja notar que “The Punisher” habla y se comporta como un spin-off.

La serie abre con la anodina vida de Frank tras la pérdida de su familia a manos de unos sicarios. La muerte de todos sus seres queridos, y el trauma que le provocó los horrores que tuvo que hacer durante su estancia en Irak han forjado a una persona recelosa del mundo y que ya no confía en el mismo sistema que le acogió. La historia pronto nos sumerge en una epopeya de venganza, sangre y mucha violencia para instaurar una justicia alejada del concepto entendido socialmente.

Frank no busca la justicia para todos, sino solo la propia, y para ello echa mano de su amiga del New York Bulletin, Karen Page (Deborah Anne Wolf), en una lucha que llevará al margen de un sistema que le considera muerto. No obstante en esta ocasión no compite solo, y es que “The Punisher” nos presenta una trama de conspiraciones políticas, policiales y militares en las que la agente Dinah Madani (Amer Rose Revah) recorre su propio camino para alcanzar la justicia bajo el paraguas del propio sistema. Con este contraste entre los dos personajes la serie va tejiendo una red de relaciones, intereses y traiciones que conducen a una crítica constante a algunos temas actuales de debate.

“The Punisher” no es una serie de superhéroes, y no solo porque Frank no represente la figura de uno, sino porque  la historia al completo está construida en forma de crítica. Lightfoot manda un mensaje directo al gobierno de Estados Unidos, poniendo en cuestión las prácticas del ejército en la guerra de Irak, cuestionando la ética de la Segunda Enmienda, y abriendo un debate en torno al uso de la violencia y las armas. Para ello la historia centra el foco en un grupo de ex marines que participaron en el asesinato de un supuesto espía durante el conflicto de Irak. Uno de los allí presentes grabó la escena, y desde ese momento la cacería hacia ellos para limpiar todo rastro de sangre es constante.

Es en esta ramificación de tramas donde “The Punisher” pierde intensidad, y se diluye en mensajes demasiado contenidos que no terminan de tener la misma fuerza que la violencia desmesurada de las escenas de acción. Porque si en algo destaca esta serie respecto al pasado, es por la libertad que ha tenido Lightfoot para introducir una crudeza y brutalidad que en ciertas ocasiones se hace complicado de ver. La sangre, vísceras y conversaciones crudas y desoladoras son una constante a lo largo de la historia, y sirven como puente al propósito de toda la historia.

El problema de “The Punisher” no son las formas, sino el contenido. Tanto la estética como los personajes responden al sentir de Frank Castle y conforman un conjunto muy coherente y atractivo. Sin embargo las cosas empiezan a fallar cuando hablamos de ritmo, y es que los primeros episodios parecen no encajar con la escalada de tensión del final de la serie, y dejan a la vista unas costuras que perjudican al producto final. La serie se hace pesada y anodina en algunos momentos, y en otros te lanza la sangre directamente a la cara para que entiendas la gravedad de lo que te está contando. A esto tampoco ayuda los ya previsibles giros de guion de este universo, y un villano que, con un comportamiento maniqueo y trillado, desmerece al resto de personajes. La cota de calidad que se alcanzó con Kingpin o el propio Killgrave aquí se pierden para ganar en otros aspectos más corales y no tan centrados en la figura a batir.

En conclusión, Frank Castle protagoniza una historia que gustará a aquellos no asiduos al universo Marvel, y sorprenderá a los que esperaban conocer más en profundad a este peculiar personaje. Netflix demuestra que tiene más propuestas además de las clásicas mostradas en “The Defenders” o “Iron Fist”, y que es capaz de presentar temas más delicados de una manera mucho más visceral y trasgresora. El género de superhéroes da un nuevo paso más hacia la reinvención con una serie que se queda a medio camino de lo que se propone, pero que es de lo mejor de la plataforma este año. “The Punisher” es el viaje de un antihéroe que busca luchar contra sus propios fantasmas en una épica escalada hacia la oscuridad más emocionante.


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