Las cajas de botín son y serán un problema para la industria

La comunidad se ha pronunciado pero, ¿sirve de algo?

Las cajas de botín son y serán un problema para la industria
 
 

La industria del videojuego ha estado creciendo durante los últimos años y sigue haciéndolo aún a día de hoy de forma exponencial. La cantidad y calidad de proyectos que salen a la luz sube año a año y parece que este medio no tiene un techo. El dinero que se invierte, que se gasta y que se mueve gracias a los videojuegos, al igual que toda esta industria, crece rápidamente y cada vez las compañías de esta industria son más grandes, más competitivas, más lucrativas.

Hasta aquí todos ganamos. El problema es que con este crecimiento proliferan ciertas actitudes dentro de las compañías de videojuegos que dejan bastante que desear de cara al consumidor. Y sí, todos sabemos de lo que hablo: las cajas de botín, lootboxes o como queráis llamarlas. Este 2017 ha dejado juegos increíblemente buenos, pero entre todos ellos ha surgido el miedo entre el usuario debido a estas estrategias basadas más en el juego de azar que en otra cosa. Pero, ¿son realmente un problema las cajas de botín? ¿Afectan a cómo un consumidor disfruta de un videojuego? ¿Debemos alzarnos contra ellas? Estas son las cuestiones acerca de las que hablaré en este texto en el que os invito a acompañarme. Por supuesto, todo lo aquí expresado es una opinión personal que no tiene por qué coincidir con la de mis compañeros ni con la de Areajugones como web.

Juego de azar

Lo primero en lo que me parece que merece la pena detenerse es en el hecho de que, independientemente de cómo se presenten, de las recompensas que ofrezcan y del precio que cuesten, las cajas de botín sí son un juego de azar. Acerca del tema ya se han pronunciado diversos organismos pertenecientes incluso a gobiernos como el belga o francés, que no han dudado en calificar este sistema como un juego de azar.

Es cierto que son muchos los años que las cajas de botín llevan en circulación en géneros como el MMORPG, en donde al completar ciertas tareas se nos otorga una de ellas, la cual incluye una serie de recompensas aleatorias. Esto, que en el caso expuesto no es una práctica abusiva, sigue siendo un juego de azar. El videojuego en cuestión está diseñado de esta forma para mantenernos jugando, para hacer que repitamos la misma actividad las veces que sea necesario hasta obtener la recompensa que buscábamos. Y no está mal, es una estrategia que puede gustarnos o no, pero que es uno de los pilares del MMO.

El problema llega cuando estas cajas de botín llegan a otros géneros y lo hacen de tal forma que se convierten en artículos de pago. Y me da igual si se pueden comprar también con la moneda del juego. Siempre que se puedan adquirir con dinero real estamos entrando en un juego de azar real. No importa si las recompensas que obtenemos de las cajas de botín van a hacer que tengamos al personaje más fuerte o simplemente algunos cosméticos, estamos pagando por algo que no sabemos lo que es.

Esta estrategia está diseñada para hacernos pagar de más. En lugar de gastar el dinero en el elemento que deseamos, lo estamos gastando en algo aleatorio; y eso es, por definición, un juego de azar. En este sentido, las cajas de botín son apuestas. Desde luego que lo son, y lo que es aún peor es que no son apuestas aisladas. Se enmarcan dentro de un universo en el que el premio tiene valor, queremos esa skin concreta para nuestro personaje y no vamos a parar hasta que la tengamos, ¿verdad? De esta forma queda bastane claro que las cajas de botín son, en su totalidad, una práctica terriblemente abusiva y diseñada únicamente para sacar dinero al consumidor sin ofrecer nada a cambio.

Cajas de Botin

El valor de la crítica

Por supuesto que entiendo que la industria del videojuego es un negocio. Si no ganas dinero, por muy buenos videojuegos que hagas, te vas al garete, y eso es algo que no debemos olvidar. A pesar de que, personalmente, prefiero pagar una cantidad de dinero por un título completo, entiendo que muchas compañías deseen lucrarse con contenido constante a través de DLC o microtransacciones. Y soy el primero en gastar dinero en ello cuando lo veo oportuno, no hay nada malo en ello. En este sentido, más allá de lo que sea éticamente correcto o no, no encuentro problema alguno en poner a la venta elementos cosméticos. El problema viene, como comentaba arriba, cuando no podemos decidir cuál compramos, sino que lo hacemos con los ojos cerrados, rezando para que toque el que deseamos y, lo que es más, sin saber siquiera las posibilidades que tenemos de que ese hecho ocurra.

Y la situación se agrava aún más cuando lo que adquirimos ni siquiera es tan solo cosmético, cuando es algo que afecta a la jugabilidad. Como en el caso de Star Wars Battlefront II, todo el sistema de progreso se veía mermado por el uso de estas prácticas, las cuales instaban al usuario a gastar dinero para progresar más rápidamente. De esta forma, no solo se incurre en los juegos de azar, sino que se echa por tierra el trabajo de un gran equipo de desarrollo, se arruina por completo la experiencia y se transforma un buen juego en, básicamente, un montón de basura.




Y no creáis que estoy llamando montón de basura a Star Wars Battlefront II. Esto no es un artículo más para acusar a EA, el archienemigo por excelencia en la industria del videojuego, sino para señalar también a esas compañías que amamos y algunos se afanan en defender a capa y espada. Somos muchos los que adoramos el trabajo de ciertas empresas como Bungie o Blizzard, las cuales nos han brindado grandes obras a lo largo del tiempo. Pero eso no las exime de su responsabilidad en estas prácticas abusivas. Tanto Destiny 2 como Overwatch incluyen sistemas de micropagos abusivos, basados en el juego de azar y diseñados específicamente para que el jugador gaste, gaste y siga gastando. En ambos casos nos encontramos con elementos estéticos simplemente, pero la forma en la que se tratan es simplemente terrible. Y no tengo problema en decirlo, tanto Destiny como Overwatch son juegos que me gustan y a los que he dedicado docenas de horas. Pero siguen siendo títulos que, en el sentido de lo que estamos comentando, escupen al usuario, que usan su calidad para sacarle todo el dinero posible; y eso es algo que no podemos ni debemos aceptar.

¿Un futuro oscuro?

2017 ha sido, en este sentido, un año terrible para la industria del videojuego. ¿Pero cómo se presentan los años venideros? ¿Seguiremos teniendo por comunes este tipo de prácticas y acabaremos por aceptarlas o por el contrario podremos luchar contra ellas? Si miramos los resultados obtenidos por este tipo de pagos en 2017 lo cierto es que las previsiones no son para nada optimistas. Es cierto que la comunidad ha estallado en torno a Star Wars Battlefront II; sin embargo esto no ha evitado que, de acuerdo a diversas fuentes, el título de EA sea uno de los más vendidos semana tras semana desde su lanzamiento (superado en muchas ocasiones únicamente por Call of Duty: WWII, que también incluye sus cajas de botín). Además, seguimos defendiendo este tipo de prácticas cuando creemos que no afecta al jugador, cuando “es solo cosmético”.

Si queremos revertir esta situación debemos luchar contra ella, debemos dar un golpe sobre la mesa y exigir que ya basta. Debemos ser críticos, no solo con las empresas que ya encarnan el mal, sino con aquellos videojuegos y desarrolladores que amamos. Precisamente por amar con más fuerza un juego debemos luchar fervientemente para que sea una experiencia justa en la que se deje claro el sistema de negocio y, aunque incluya micropagos, no lo haga de tal forma que todo el sistema esté diseñado para hacernos pagar y gastar más de la cuenta y con los ojos cerrados.

Pero mirando al futuro también vemos un rayo de esperanza. Es cierto que muchos títulos y compañías ya se han posicionado a favor de las cajas de botín, pero hay numerosas empresas que han comenzado a emitir a través de las redes sociales su rechazo ante este tipo de prácticas como es el caso de CD Projekt RED u Obsidian. Además, hemos visto recientemente iniciativas como Save Player 1, iniciada por Bethesda, en las que se busca devolver el modelo clásico en el que el jugador paga por el contenido que desea. Otro ejemplo de buen proceder lo tenemos aquí en una distribuidora española, BadLand, que sin hacer ruido ni publicidad para lucrarse de ello, ha firmado donar gran parte de lo recaudado con Axiom Verge al hijo del creador del juego, el cual necesita este dinero para tratar una enfermedad. Pequeñas grandes acciones que suponen un rayo de luz entre toda la oscuridad y abusos de las cajas de botín.

En definitiva, este es un tema que nos atañe a todos, un asunto de importancia que puede marcar el devenir de la industria del videojuego. Puede que hoy no esté afectando a ese juego que tanto te gusta, pero si la tónica es la de incluir apuestas con dinero real, que es lo que son las cajas de botín, en todos los videojuegos, ten por seguro que tarde o pronto le tocará el turno a la franquicia que tanto te gusta. Es por ello que considero nuestro deber expresar de forma clara nuestro rechazo a este modelo y, en la medida de lo posible, evitar financiarlo.


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