My Hero Academia respira con humor en el episodio 51

My Hero Academia

My Hero Academia respira con humor en el episodio 51

Los alumnos se toman un respiro y miran hacia el futuro más unidos que nunca

My Hero Academia respira con humor en el episodio 51
 

Después de la tempestad llega la calma. Esta tercera temporada de “My Hero Academia” podía permitirse el lujo de administrar el ritmo de los episodios con distintas subidas y bajadas. El enfrentamiento entre All Might y One For All fue uno de los clímax más importantes del anime, y ahora Bones respira preparando lo que será la segunda parte de la temporada. Tras reconciliarse con las familias y los propios alumnos, ahora la U.A ya está lista para mirar al futuro empezando por lo más importante.

El antiguo símbolo de la paz cede su puesto a los mas jóvenes

A la emotiva reunión entre All Might, Midoriya, y su madre, en la que esta última terminaba aceptando entre lágrimas volver a separarse de su hijo, héroe y alumno se despedían con sonrisas en la cara. Ahora Deku debe cumplir una simple promesa; permanecer sano y salvo para que su madre no sufra. Una misión en la que no estará solo, y es que la propia academia ha aprendido de los errores del pasado, y con eso procurará proteger de manera mucho más cuidadosa a sus futuros profesionales.

Deku mira ya hacia el prometedor y desconocido futuro

Con la idea de mantener a todos los alumnos al alcance de cara a un posible nuevo ataque, la U.A. con Nezu al frente decide construir unas residencias contiguas a las propias clases que sirvan de hogar para Midoriya y compañía. Algo que no solo les permitirá evitar más problemas, sino que además pone la primera piedra de una importante investigación en la que se intentará averiguar quiénes son los topos infiltrados entre sus propias filas. No obstante mientras esto se cocina tras bambalinas, es momento de que los alumnos se relajen por fin tras muchas semanas.

Los alumnos en calma después de mucho tiempo

Frente a la High Alliance, el profesor Aizawa se reúne con sus alumnos, y aprovecha la ocasión para hablar con ellos por primera vez desde el campamento escolar. Es evidente que sus pupilos han madurado mucho, y que no hay demasiadas palabras que añadir a lo vivido, pero lo que sí suena con fuerza en su cabeza es la necesidad de una reprimenda. Al fin y al cabo él es el encargado de hacerlo al igual que ya lo hizo All Might con Deku. De hecho es este mismo, junto al resto de héroes que decidieron ir a rescatar a Bakugo, los que se llevan la advertencia de Eraserhead.Estaríais expulsados de no ser por el retiro de All Might“. Ahora toca recorrer un largo camino para recuperar la confianza perdida.

Aizawa sabe hacer de “poli” malo, pero también de bueno

Tras la breve charla Aizawa les promete entregarles las licencias provisionales que en un inicio iban a ser repartidas en el albergue, al tiempo que Bakugo se ajusta cuentas devolviéndole el dinero de los prismáticos a Kirishima. Poco a poco vemos como “My Hero Academia” va estrechando la relación entre estos dos personajes que tantos fanarts suscitan en las redes sociales. El inicio de esa prometedora visión que muchos albergan comienza a ser cada vez más evidente.

Una mirada que lo dice todo

A partir de este punto el anime abandona el dramatismo y la tensión de semanas pasadas, para echar mano de su humor más brillante. Con una idea tan simple como un concurso de habitaciones entre los alumnos, el guionista Yousuke Kuroda plantea una segunda mitad de episodio llena de gags y momentos muy divertidos. La simple presentación de las habitaciones saca lo mejor de cada personaje; Midoriya como un otaku, Tokoyami como una persona sombría, o Todoroki como el ente recto que representa entre sus amigos. Además también hay espacio para la sorpresa con el lado más femenino de Sato, quien con su cocina no solo provoca la envidia de sus amigos, sino que además logra llevarse todos los votos de las chicas y termina ganando la “competición”.

Aoyama tiene la habitación más “deslumbrante” de todos

Aunque en los últimos episodios habíamos podido disfrutar de pequeños grupos de héroes, esta semana por fin se ha vuelto a juntar toda la clase sin hacer distinción entre personajes primarios y secundarios. Se agradece que Bones no se haya olvidado de dar fondo y forma a todos los alumnos, y no solo a los que parecen llevar con sus decisiones y emociones la narrativa principal de la serie. Mineta sigue siendo la principal baza en ese sentido de los momentos valle, y casi sin quererlo se ha ha convertido en el recurso cómico más recurrente y efectivo.

Todos sufren por igual, y se ayudan por igual

Con el buen sabor de ver a los alumnos comportarse como chicos y chicas de su edad, “My Hero Academia” vuelve a demostrar no ser un shonen más a la hora de manejar sus temas y ritmos. Tras el concurso de habitaciones Tsuyu aprovecha para reunir al grupo de compañeros que no dudaron en poner sus vidas en peligro para rescatar a Bakugo, y abre totalmente su corazón. Habla desde su propio corazón, pero también compartiendo la opinión del resto de compañeros que se quedaron en el hospital aguardando el resultado. Y es que no solo Deku y compañía sufrieron, sino también los que permanecieron en segundo plano. La preocupación de la madre de Midoriya es trasladable a la de todos los alumnos, y en general, personas que conocen a estos chicos.


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