Análisis 60 Parsecs!

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Hace ya más de 3 años que el estudio independiente Robot Gentleman lanzaba al mercado 60 Seconds!, un juego que mezclaba la gestión, la supervivencia, la aventura gráfica y un límite de tiempo para ofrecer un resultado con el que conseguía agradar a miles de fans alrededor del mundo. Ahora, varios años después y con la lección bien aprendida de esta obra, llega lo que es la segunda entrega de la franquicia 60, 60 Parsecs!, que traslada la acción más allá de los límites de nuestro planeta.

Es el mismo equipo, Robot Gentleman, el que se encarga del desarrollo y la edición del videojuego, por lo que tras varios años recibiendo feedback y con todos los aciertos y errores sobre la mesa presentan al mundo esta secuela. Pero, consigue ofrecer el mismo nivel de diversión manteniendo fresca su propuesta, o le pesará el paso del tiempo? Si queréis averiguarlo, os invitamos a que nos acompañéis en nuestro análisis de 60 Parsecs!

Misma receta, distinto sabor

A grandes rasgos, 60 Parsecs! es una secuela en toda regla, ya que toma la base jugable de su predecesor y evita hacer cambios drásticos que puedan modificar la experiencia en exceso. EN este sentido, nos encontramos con una obra relativamente conservadora que sigue la estela del éxito de 60 Seconds! A través de esta nueva aventura, de nuevo, nos encontramos con una mezcla de supervivencia, gestión y aventura gráfica que llega aderezado con un límite temporal para dar una sensación constante de prisa.

Las premisas son muy simples. Una colisión con un asteroide va a destruir el lugar en el que vivimos y tenemos un minuto para recoger todos los recursos y personas que queramos o podamos y llevárnoslos en la cápsula de evacuación. Y una vez entramos en la cápsula, no hay marcha atrás, aquí comienza una odisea espacial en la que, haciendo uso de estos recursos que llevamos con nosotros y nuestra tripulación, debemos tratar de apañárnoslas para sobrevivir al viaje y encontrar un lugar para proseguir con nuestras vidas.

Sin embargo, como es sencillo suponer, decirlo es mucho más fácil que hacerlo, y es que 60 Parsecs! es un juego duro, que no perdona nada y que castiga cada error prácticamente con la muerte, si no de nuestro personaje, al menos de uno de los que forman nuestra tripulación. El núcleo jugable de la obra es básicamente una aventura clásica de texto en la que apenas hacemos otra cosa que leer y escoger entre diferentes opciones.

A medida que avanza la obra se nos van presentando diferentes situaciones a las que debemos hacer frente tomando la decisión de usar un objeto u otro y aprovechando las habilidades de los miembros de la tripulación. Junto a esto nos encontramos con la posibilidad de craftear algunos objetos que nos ayuden a prosperar y a saciar el hambre, la locura o las heridas de los personajes.

En este sentido, la propuesta es bastante similar a lo visto en 60 Seconds!, pero gracias al cambio radical de ambientación la obra de Robot Gentleman consigue sentirse suficientemente diferente y fresca para que, incluso si hemos dedicado horas a su precuela, no lleguemos a notar rastro alguno de agotamiento.

Una historia de locos

El apartado narrativo de 60 Parsecs! es sin duda uno de los mejores puntos de la obra. Cada partida que jugamos es diferente y lo que le sucede a nuestra nave y tripulación va cambiando dependiendo de la partida y las decisiones que tomamos. Y lo mejor de todo ello es que nuestro rendimiento a nivel jugable se ve reflejado en la narrativa. A pesar de que la historia que existe de fondo es muy sencilla, el camino y las aventuras que vivimos son extensas; toda una odisea que acaba haciendo que cojamos cariño a los personajes.

Si bien es cierto que los personajes como tal no hablan, todo lo que les ocurre, su trasfondo y sus habilidades,d e las cuales echaremos mano en numerosas ocasiones, son suficiente para que, al menos en nuestra mente, nos hagamos una idea de su caracterización. En este sentido, a medida que nuestras aventuras en 60 Parsecs! se alargan, nos encontramos con una obra que despliega un buen arsenal a nivel narrativo. Todo ello, unido a un muy buen sentido del humor da como resultado un título que consigue hacer que queramos seguir jugando.

Y para rematar, nos encontramos con que el cariño y el mimo puesto en 60 Parsecs! no se quedan para nada cortos, tal y como demuestran los diversos pequeños detalles que incluye la obra en forma de referencias y diseño. No son pocas las obras tanto de dentro de la industria del videojuego (como Monkey Island) como de fuera (Star Wars, libros de Asimov y un largo etcétera) que aparecen referenciados de una u otra forma a través de los diferentes textos, dando una buena prueba del cuidado y el mimo puesto detrás de 60 Parsecs!

Un universo a nuestra disposición… si podemos cogerlo

60 Parsecs! pone sobre la mesa una propuesta bastante grande. Es cierto que la mayor parte de la obra es simplemente texto, pero si somos capaces de adaptarnos a este formato tan poco frecuente a día de hoy, nos encontraremos con un videojuego enorme, que ofrece cientos, si no miles, de opciones diferentes y que nos lleva por todo tipo de situaciones en nuestras aventuras interestelares. Sin embargo, su alta dificultad es posible que sea también la barrera que se nos pone a este universo.

El videojuego es, desde luego, merecedor de una oportunidad y rebosa calidad; pero no es un videojuego hecho para todo el mundo. La dificultad y el formato de la obra son barreras muy importantes para la mayoría de jugadores del mercado actual, y si el universo de 60 Parsecs! es lo más atractivo, también es esto lo que puede ser más restrictivo de cara a los jugadores que duden si entrar o no a la obra.

Además, con todo el texto que tenemos en pantalla, es importante remarcar que no cuenta, al menos por ahora, con el castellano entre los idiomas a los que se encuentra traducido. Dicho esto, no hace falta un nivel demasiado elevado de inglés y, de hecho, me aventuraría a decir que no es una mala forma de comenzar a aprender y practicar inglés para aquellos que lo busquen. Pero si sois de los que no se pueden permitir esto y solo dominan el castellano, el idioma es otra barrera importante para vuestra entrada a 60 Parsecs!

Conclusiones

En resumen, 60 Parsecs! es un videojuego que rebosa calidad y que a día de hoy consigue resultar fresco, original y muy divertido gracias a su mezcla de géneros y una narrativa muy diferente y cargada de humor. Sin embargo, aunque no tengo reparo en recomendarlo si la idea de leer incontables textos en inglés os atrae, tengo que reconocer que no es un videojuego para todo el mundo. Tanto el formato de aventura de texto como el hecho de no llegar en castellano son barreras importantes que pueden limitar mucho su público.

Sea como fuere, lo que sí puedo asegurar es que yo, en las horas que he pasado con 60 Parsecs! he disfrutado mucho. Se trata de un juego alegre, con un estilo artístico desenfadado y bonito y una narrativa alocada y con gracia. El toque de supervivencia y la premisa de coger todo lo posible en 60 segundos obligan a que juguemos varias partidas para comenzar a ver cuáles son las mejores estrategias y el ensayo y error se acaba convirtiendo en un potente aliado.

60 Parsecs! coge la fórmula de 60 Seconds! y se la lleva al espacio exterior para proponer una aventura similar en materia de propuestas pero que se siente diferente, fresca y divertida. Sin ser un juego perfecto ni un imprescindible, es de esos títulos que merece la pena probar y que no se pasen por alto entre todos los lanzamientos de este gran 2018.


Positivo

  • Una mezcla de géneros que funciona
  • Situaciones alocadas y muy variadas
  • Gran sentido del humor
  • Narrativa importante y muy amena
  • Estilo artístico desenfadado y bonito

Negativo

  • El formato de aventura de texto puede no encajar a muchos jugadores actuales
  • Es imprescindible un cierto dominio del inglés para jugarlo
8

Muy bueno

Política de puntuación

Víctor Rodríguez
Videojuerguista desde siempre. Fan incondicional de Fallout y Star Wars y amante del RPG viejuno. Hablo de videojuegos, cine, series o lo que me dejen. Ah, y me gustan los números.